A estas alturas nadie que tenga una cierta relación con la cartografía duda de que no hay mapa perfecto. Los mapas son, podemos decir, relativos. Y lo son por una cuestión que tiene origen matemático: la imposibilidad de trasladar una esfera a la que se asemeja la Tierra a un plano.

Así las cosas hay tres elecciones que condicionan la elaboración de todo mapa: la proyección, la orientación y el centro. Tomadas esas decisiones, tendremos distintos tipos de mapas.

La proyección: pasar la esfera a un plano

El primer punto a tener en cuenta a la hora de elaborar un mapa es la proyección elegida. Como se ha apuntado, resulta imposible no deformar la Tierra cuando se proyecta sobre un plano, gracias a las matemáticas podemos aplicar una modificación que nos permita mantener alguno de los parámetros importantes que interesan conocer a la hora de leer un mapa: distancia, superficie y forma (o relación angular).

Según mantengan alguno de los estos parámetros o propiedades, las proyecciones se clasifican en:

  • Proyección equidistante: Si conserva las distancias.
  • Proyección equivalente: Si conserva las superficies.
  • Proyección conforme: Si conserva la forma o relación angular entre puntos.

No existe ninguna proyección cartográfica que permita conservar los tres parámetros  debido a que es matemáticamente imposible. Así las cosas, hay distintos tipos de proyecciones cartográficas.

Proyección cilíndrica
Proyección cilíndrica, la que da lugar a la proyección Mercator.

La proyección de Mercator

Probablemente la más famosa sea la proyección de Mercator, que revolucionó la cartografía. Se trata de una proyección conforme (conserva la forma o relación angular entre puntos) en la que se proyecta el globo terrestre sobre una superficie cilíndrica. La proyección triunfó en su día por su utilidad para la navegación al unir de forma muy efectiva dos puntos en el mapa y calcular las distancias entre ellos.

Proyección de Mercator de 1569.
Proyección de Mercator de 1569.

La proyección de Mercator sigue siendo a día de hoy una de las proyecciones más utilizadas, aunque por lo general en forma modificada, debido a las grandes distorsiones que ofrece en las zonas más alejadas del Ecuador.

Las distorsiones cartográficas

En todas las proyecciones se hace necesario optar por soluciones de compromiso que dependerán de la utilidad u objetivo al que vaya a ser destinado el mapa. El hecho de elegir uno de los parámetros dará lugar a distorsiones cartográficas en otros.

Distorsión de Mercator
Distorsión de la proyección Mercator.

El verdadero tamaño de los países

La eterna paradoja cartográfica, la de las representaciones y sus proyecciones se pone blanco sobre negro en una herramienta que lleva ya un tiempo funcionando, se trata del mapa interactivo ‘The true size of…“.

El funcionamiento es muy sencillo. Tras abrir la página, hay que seleccionar en el buscador de la parte superior izquierda las regiones y países sobre las que queramos realizar el experimento. Una vez elegidos, se marcan con un color especial y se pueden arrastrar por todo el mapa. La herramienta también permite ver a un clic los datos exactos sobre la superficie de las diferentes zonas.

La orientación: situar las zonas superiores e inferiores

La segunda elección tiene que ver con la elección del norte geográfico, si ponemos en la parte de arriba una u otra parte de la esfera. Damos por hecho que lo que conocemos como hemisferio norte es el norte y no hay mucha más discusión.

Pero resulta que la Tierra es un geoide que está de alguna manera “flotando” en el espacio por lo que a la hora de representarla no existe ningún motivo para hacerlo de un modo u otro.

Lo cierto es que la gran mayoría de los mapas se diseñan con el norte arriba. Pero no hay ninguna razón geográfica por la que una dirección sea mejor que otra. No hay un motivo científico por el que en los mapas modernos se haya asumido que el norte debe estar arriba. Más cuando la tecnología nos permite interactuar con los mapas de tal forma que podemos orientarlos y girarlos hacia donde más nos convenga en ese momento.

Tabula Rogeriana
Composición general de la Tabula Rogeriana que aparece orientada con el sur hacia arriba. El mapa tiene una retícula de meridianos y paralelos que determinan las zonas climáticas.

De hecho, en la antigüedad los mapas tenían múltiples orientaciones, muchas sugeridas por la cultura o la religión, todas ellas válidas. De acuerdo con el historiador especializado en mapas Jerry Brotton a lo largo de la Historia “rara vez fue colocado el norte en la parte superior, por el simple hecho que de ahí es de dónde viene la oscuridad”. Por su parte, el oeste se asociaba con la decadencia y la muerte.

Así las cosas, el este se prefería en muchas culturas para ser situado en la parte superior precisamente al ser la dirección por la que salía el sol. No en vano, la palabra “orientar” viene de “oriente”. El sur era la segunda elección de preferencia.

De hecho, a día de hoy existen mapas que “dan la vuelta al mundo”. Vendrían a ser mapas invertidos, según el convencionalismo al que más acostumbrados estamos.

Se sabe que la Tierra es redonda desde la Antigüedad

De lo que no ha habido dudas desde la Antigüedad es del hecho de que la Tierra sea redonda. De hecho, las dudas sobre la ruta que proponía Colón en su camino a las Indias que desembocó en el descubrimiento de América eran porque se basaba en un cálculo optimista acerca del tamaño de la Tierra.

Lo mismo ocurrió con la primera circunnavegación a la Tierra que llevarían a cabo Elcano y Magallanes, quienes descubrieron en su expedición que el Pacífico era inmenso, muchísimo más grande de lo que se conocía en aquella época, entre otras cosas porque ningún europeo lo había cruzado.

El centro: las visiones del mundo

Otra elección tiene que ver con lo que situamos en el centro del plano. Cuando cada uno nos acercamos a un mapa solemos mirar nuestro pueblo o ciudad lo primero de todo o nuestra posición relativa, es decir, dónde estamos. lo mismo ocurre con los mapas.

Cada país o entidad política tiende a representar el mundo poniéndose en el centro del mismo. Así podemos apreciar los distintos tipos de visiones del mundo de cada país.

Así por ejemplo, la visión estadounidense del mundo está centrada sobre Estados Unidos en el eje este-oeste, tal y como se puede apreciar en este mapa posterior a la Segunda Guerra Mundial. Mientras, Eurasia queda dividida en dos. La antigua Unión Soviética con sus once zonas horarias no era fácil de percibir para los americanos.

Representación del mundo utilizada en las escuelas de EEUU a lo largo del siglo XX.
Representación del mundo utilizada en las escuelas de EEUU a lo largo del siglo XX.

Sin duda, la visión del mundo eurocéntrica es la que ha dominado la representación del planeta a través de los siglos. En esta página se puede observar toda una galería de mapas euro-céntricos utilizados en la actualidad. Europa está en el centro, independietemente d ela proyección que se escoja.

Tradicional visión europea del mundo sobre proyección Mercator
Visión europea del mundo sobre proyección cónica de Lambert. Fuente.

El mapamundi de China centra el mundo, como cabía esperar, en el Océano Pacífico, la aproximación más cercana para poner a China en el medio del eje este-oeste. En cuanto al eje norte-sur, el Ecuador está de manera precisa situado en el centro.

Mapamundi del Mundo según China
Mapamundi del Mundo según China.

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