Estos mapas cambiaron la visión estadounidense del mundo

Las guerras suelen aumentar el interés por la geografía. Un claro ejemplo es la Segunda Guerra Mundial, que trajo consigo un incremento de la demanda de mapas por parte de los estadounidenses.

Tal es así que, tras la invasión de Polonia por parte de los nazis, en 1939; la editorial especializada en mapas Rand McNally vendió más atlas de Europa en las dos primeras semanas de septiembre que en todos los años desde el fin de la Primera Guerra Mundial, en 1918.

Dos años después, en 1941, el ataque de Pearl Harbour volvió a aumentar la demanda de mapas, tanto que Newsweek hablaba por entonces de Washington como «la ciudad de los mapas».

Eight views of the world. Richard Edes Harrison.

Más interés por la geografía en la Segunda Guerra Mundial

Con la Segunda Guerra Mundial adquirió gran protagonismo la aviación a gran escala. Esta entrada en escena de los aviones de combate cambió las reglas de juego y tuvo un efecto claro en la cartografía.

Los estadounidenses debían entender porque era crítico contar con tropas en Islandia o el Índico. Así es como emergieron unos mapas totalmente distintos y originales, en los que predominaban proyecciones que acentuaban las trayectorias loxodrómicas de los aviones.

Otras proyecciones se hicieron su hueco frente a la todopoderosa proyección de Mercator, nacida en su día para facilitar la navegación en barco. Desde que fuera inventada en el siglo XVI, la proyección de Mercator que había sido la utilizada extensivamente y que aún a día de hoy es de entre todas las proyecciones cartográficas la que probablemente más éxito tiene.

Tres aproximaciones a Estados Unidos. Richar Edis Harrison.
Tres aproximaciones a Estados Unidos: desde Berlín, desde Tokio y desde Caracas. Richard Edes Harrison.

Un mundo de aviones

La aviación desplazaba en este momento histórico del siglo XX a la navegación y para comprender mejor las rutas que los aviones debían trazar en la guerra, resultaban más útiles y reveladoras otras formas de ver el mundo.

Como hemos visto aquí en otras ocasiones, hay distintas elecciones que condicionan la elaboración de mapas. Pero en definitiva, el interés de quien realiza el mapa y de su audiencia es lo que hace que se elija una u otra proyección, así como que se escoja una u otra orientación o centro.

La aviación desplazaba a la navegación en el siglo XX y los estadounidenses se vieron en la necesidad de contar con mapas que transmitieran las nuevas realidades de la distancia y la dirección en la era del aire.

Richard Edes Harrison: arte y cartografía

El autor de los mapas que ilustran este artículo es Richard Edes Harrison. En un mundo en guerra, sus mapas conseguían persuadir al público de la importancia que cobraba la aviación en el conflicto armado. Toda una disrupción para las guerras y el papel de la geografía en las mismas.

Richard Edes Harrison se dedicó a la cartografía a partir de 1932 cuando un amigo le ofreció reemplazar al cartógrafo de la revista Fortune. Corrían los años de la Gran Depresión y se dedicaba al diseño de objetos. Pero se pasó al de los mapas. Y con mucho éxito.

China vista desde Guam.
China vista desde Guam, para Time. Richard Elis Harrison.

A partir de la Segunda Guerra Mundial las visualizaciones de Harrison se volvieron muy populares. En sus mapas y atlas, Harrison examinaba las cuestiones geográficas desde múltiples perspectivas.

Rompía con las convenciones, que pasaban por el uso casi hegemónico de la proyección Mercator o por situar constantemente el norte en la parte superior de los mapas.

Alemania y Austria hasta Trieste, en 1954
Alemania y Austria hasta Trieste, en 1954. Una visión del telón de acero de la Guerra Fría.

Harrison siempre se consideró a sí mismo más un artista que un cartógrafo. Tal es así que solía decir que el hecho de no ser un cartógrafo le había beneficiado, al no estar condicionado por las proyecciones o convenciones cartográficas.

Además de por la revista Fortune, pasó también por Time. Asimismo, trabajó como consultor cartográfico en el Departamento de Estado de Estados Unidos; para la Oficina de Servicios Estratégicos, precursora de la CIA, y para el MOMA.

El mundo dividido

Su representación del mundo en proyección acimutal fue publicada por primera vez en la revista Fortune en agosto de 1941 bajo el título «El mundo dividido».

Ya en ese momento se convirtió en un super éxito que la llevó a ser constantemente copiada.

El mundo dividido en 1941 en un mapa de Richard Edes-Harrison.
«The world divided», 1941. Richard Edes-Harrison. Publicado en Fortune.

Buscaba a través de esta imagen ilustrar cómo «el conflicto en su conjunto ocurría alrededor de Estados Unidos». Gracias a la proyección azimutal proyectaba una porción de la Tierra directamente sobre un plano tangente al globo en un punto seleccionado.

The Atlantic Arena. Fuente: David Rumsey.

Frente a las proyecciones más habituales, Harrison centraba el mundo en el Polo Norte y dibujaba Eurasia y Norteamérica juntas, lo que llevaba a la distorsión del hemisferio sur. Esta elección resultaba útil para comprender la Segunda Guerra Mundial a los ojos estadounidenses. La cartografía siempre tiene un objetivo detrás: todos los mapas son subjetivos.

Fue tal el éxito de esta manera de mostrar el mundo en guerra que hubo varias ediciones que profundizaron en ella. Un año más tarde vio la luz la edición titulada «Un mundo, una guerra» (One world, one war). Su éxito lo refrendó el hecho de que fuera extensamente editada por el Ejército estadounidense, con la impresión de 18 000 copias.

one world_one war
One world, one war. Fuente: David Rumsey.

Mostraba Estados Unidos como un elemento central de la Guerra Mundial, enfatizando lo cerca que estaba de los territorios ocupados por la Alemania nazi. Durante la guerra, Harrison también contribuyó al War Atlas for Americans. El diseño del logo de Naciones Unidas está también influido por esta proyección azimutal de Harrison.

Anticipando Google Earth

Estas rompedoras perspectivas de Harrison anticipaban la perspectiva del Google Earth. Aquí Harrison reintrodujo la dimensión esférica del mapa, centrándose en los campos de batalla de la guerra.

De este modo, en su representación de Europa, dejaba un espacio central al Mediterráneo y los obstáculos topográficos para cualquier invasión del sur de Europa. Las fronteras nacionales ocupaban un lugar secundario en sus representaciones.

Europa desde el suroeste.

La habilidad de Harrison para jugar con la escala evoca la perspectiva de un piloto a una distancia de algún modo infinita. Es por ello que sus críticos se apresuraron a afirmar que esa perspectiva no existía en la naturaleza.

Esa visión se complementaba con una topografía representada con mucha minuciosidad, lo que conducía a una representación del terreno mucho más real que la que podía contemplarse en la topografía más abstracta utilizada hasta entonces para representar las montañas en los mapas topográficos.

Su mapa de Rusia desde el sur, creado antes del fin del pacto entre Hitler y Stalin ilustra el enorme tamaño de la Unión Soviética. En este sentido, utiliza luces y sombras para representar las múltiples zonas del país. En el gráfico de la parte inferior derecha captura el crecimiento masivo de la población urbana en las regiones occidentales.
URSS. Richard Ellis.

Con este uso imaginativo del color, Harrison generaba una profundidad espacial que ofrecía al público una visión muy vívida de lugares que de otra forma resultaban extraños. Es el caso del detalle de su mapa de Japón desde Siberia.

Japón desde Siberia
Japón desde Siberia. Richard Edes Harrison. 1944.

Por su parte, la vista de Japón desde Alaska y las Islas Salomón ofrecía a los estadounidenses una visión de la cercanía del Eje y preparaba al público para una lucha en el Pacífico como la que terminaría por ocurrir.

Japón desde las Islas Salomón.
Japón desde las Islas Salomón. Richard Edes Harrison. 1944.

Esta visión estaba totalmente ausente en los mapas tradicionales del norte del Pacífico, lo que distanciaba a Japón y Asia de Norteamérica a través del inmenso océano.

De Japón a Alaska
De Japón a Alaska. Richard Edes Harrison. 1944.

Mucho más que propaganda

Así las cosas, los críticos de Harrison tildaban su trabajo de propagandístico y pictórico más que científico, que no ofrecía fidelidad a la latitud y la longitud. Algo en lo que el propio Harrison podría darles la razón al considerarse él mismo, cómo se ha mencionado, un artista.

La cartografía siempre tiene un objetivo. En el caso de Harrison no era otro que el de sacar a los estadounidenses de una visión cartográfica en dos dimensiones y llevarles a una comprensión de la perspectiva y la dirección.

En ese proceso introdujo un sentido artístico que afectaba directamente a la apariencia de sus mapas. Es por ello que su forma de representar el mundo está a medio camino entre la la cartografía y el arte, para mostrar un mundo «global» que hoy damos por asumido, pero que en ese momento histórico era importante divulgar.

Y en ese cambio de perspectiva sin duda Harrison tuvo un papel importante, señalando a Estados Unidos en el centro de esa nueva geografía.

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