Padrón real: cartografía y propaganda en la Era de los descubrimientos

La circunnavegación cambio en cierta medida la manera en que el hombre veía el mundo y la imagen que teníamos de él. Con un Océano Pacífico mucho más grande de lo que por entonces se pensaba, con una Tierra más grande de lo que también se pensaba.

Todo ello condicionó la cartografía posterior y supuso una gran revolución. La primera revolución fue conocer por fin empíricamente cuáles son las dimensiones de la Tierra y el hecho de que existía un enorme espacio de agua enorme, el Pacífico, que hasta entonces no se sabía que era tan grande.

Padrón Real (Carta de Turín). Anónimo. 1523

De hecho, no se sabía cómo era ese gran Océano y si había islas en medio porque ningún europeo lo había cruzado hasta que lo hiciera la expedición española de la primera circunnavegación.

Tras la primera vuelta al mundo, aparecen las primeras copias del padrón real para el Rey de España. Nos encontramos con una serie de documentos documentos a partir de las cartas naúticas oficiales y que era un documento en continua evolución.

«Todas las expediciones de ultramar tenían que hacer una especie de ‘debriefing’, soltar toda la información que habían traído para ir completando el Padrón Real e ir conociendo de manera precisa los contornos de ese mundo que se estaba descubriendo a ojos europeos», explica Marcos Pavo, jefe del área del Registro Central de Cartografía del Instituto Geográfico Nacional (IGN), de España, a Geografía Infinita.

El papel de los padrones reales, al servicio de la Corona

El primer padrón real, que es de 1523, recoge los resultados de la expedición incluye el tramo hasta el Estrecho, las dos «islas infortunadas» y las Molucas. «A partir de ahí se va mejorando la cartografía de la Corona española, con una serie de padrones que van evolucionando y añadiendo más contorno de la costa de América según se va conociendo con más detalle», detalla Pavo.

Mapamundi de Diego Ribero (1529), copia del Padrón Real
Mapamundi de Diego Ribero (1529), copia del Padrón Real.

El padrón estaba centrado en la línea de Tordesillas, que era el centro del mapa. A la izquierda, se encontraban los dominios españoles y a la derecha los dominios portugueses. En todos los padrones españoles de aquella época las Molucas se sitúan en el borde del lado izquierdo, dentro de la jurisdicción española.

El padrón se convierte por tanto en «una herramienta de reclamación, de propaganda». Poe ello, en los padrones, por ejemplo, las Molucas salían en el lado español muchas veces con bandera castellana, incluso con leyendas.

Es el caso del padrón de Juan Vespucio, el sobrino de Américo Vespucio, donde dice sobre las Molucas: «Islas de Gilolo y de Maluco donde nace la especiería del rey de Castilla».

Padrón Real Juan Vespucio, 1526. 

La cartografía como una herramienta de información y poder

«La cartografía en la época de los descubrimientos, en que el mundo está por descubrir, es una herramienta de información valiosíma y sobre todo de poder», explica Pavo. Las dos naciones más poderosas de la época eran España y Portugal porque poseían esta información de primera mano sobre las navegaciones.

Con ello tenían acceso a los territorios donde estaban los bienes más preciados del momento que eran en entre otros las especias. De ahí esa rivalidad y ese secretismo.

En Portugal estaba incluso penado con la muerte filtrar información geográfica o incluso trabajar como piloto para otros países si te tenía experiencia en la zona del Índico. Eso no impidió que muchos cartógrafos y navegantes portugueses se fueran a trabajar a Sevilla. En todo caso, para los portugueses, el hecho de traspasar información al otro país era una cuestión de Estado.

Los españoles eran menos celosos. «Mientras Portugal mantenía su padrón en secreto, el padrón español, que era similar o con mejor información incluso de América, era regalado a personas de determinado rango como regalo de lujo, que es lo que era, y además como herramienta de propaganda y reclamación territorial», relata el experto.

El planisferio de Cantino

Es lo que ocurre por ejemplo con el planisferio de Cantino, una de las piezas más espectaculares de la historia de la cartografía. Es el primer documento cartográfico en mostrar la línea del Tratado de Tordesillas.

Planisferio de Cantino. Siglo XVI. 

Es una copia del padrón Real portugués obtenido por un espía enviado desde Italia para conseguir información actualizada sobre los descubrimientos.

Génova, Venecia, Florencia, las repúblicas tradicionalmente comerciantes de Italia se encontraban descolocadas en esta era de los descubrimientos. Igual que les pasaba otros, como los alemanes, intentaban infiltrar gente en la corte, sobre todo portuguesa, para obtener información. El planisferio planisferio de Cantino es un fruto del espionaje, una copia del padrón real portugués que se lleva Italia.

Se trata del mapa que representaba la nueva ruta abierta por los portugueses hacia la Asia. El planisferio de Cantino guarda tras de sí toda una historia de poder y de espionaje. Detrás hay toda una carrera para hacerse con el control del mundo. Un relato común en muchos grandes mapas del pasado pero que no deja de sorprendernos.

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