El descubrimiento del gran tamaño del Pacífico y de la Tierra

El hecho de que la Tierra fuera esférica era conocido, desde la Grecia antigua. El paradigma helenístico fue gradualmente adoptado en el Viejo Mundo durante la Antigüedad y la Edad Media.​ Lo que no estaba tan claro era el tamaño concreto de la Tierra.

Una demostración práctica de la esfericidad de la Tierra fue llevada a cabo por Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano en su expedición de circunnavegación del mundo (1519−1523).​

Se sabía por entonces que la Tierra era esférica pero se pensaba que era mucho más pequeña. A partir de este viaje, incluso unos pocos años antes, Ptolomeo desaparece como influencia poderosa, porque no había aparecido una gran parte del mundo que él no conocía.

Maris Pacifici. Abraham Ortelius, 1589. Primer mapa dedicado al oceáno Pacífico, bautizado así por Magallanes. En la parte inferior derecha se puede observar el grabado de la nao Victoria, con un texto en latín alusivo a su gesta

Así las cosas, con aquella mentalidad, causó una gran sorpresa comprobar lo enormemente amplio que era el Pacífico. En su vida hubieran pensado que existía una masa de agua tan enorme. Incluso sospechando que existiera un Pacífico. No sería hasta 1513 cuando lo confirmo Núñez de Balboa.

Incluso sospechando que hubiera un Océano, o estando casi seguros, lo enorme que era por el cálculo más pequeño. Se dice que Magallanes, echando cuentas cartométricas sobre algunos mapas, no era de los que pensaba en un tamaño tan reducido, pero que manejaban tamaños en torno al 10%-15% menores de lo que realmente era la Tierra.

La «amarga» travesía del Pacífico y la historia de su nombre

La travesía del Pacífico fue una de las partes más amargas de la travesía que se hizo sin escala, tal y como nos contaba Marcos Pavo, jefe del área del Registro Central de Cartografía del IGN en este podcast.

«Lo único que encontraron, que está documentado en el diario de Pigafetta y aparece en toda la cartografía posterior son dos islotes, no bien identificados a día de hoy», detalla Pavo. Le llamaron islas infortunadas, en vez de afortunadas como las Canarias, precisamente por lo contrario.

«No fueron capaces ni de anclar porque no tenían fondo suficiente y no tocaban fondo con las anclas, no fueron capaces de hacer aguadas, de recoger agua, ni comida, ni nada», detalla.

La denominación de Pacífico para este océano tiene su origen en que se encontraron unas calmas inusuales, lo que retrasó el viaje. Esa paz del Pacífico les hizo navegar muy despacio con calmas ecuatoriales en la zona ecuatorial sin saber muy bien el rumbo que tenían que seguir.

Se produjo una mortalidad «relativamente elevada de gente posiblemente por Escorbuto, de hambre, de sed, etcétera». De aquí viene la famosa cita de Pigafetta hablando de que «las ratas se pagaban a medio ducado o que comían los cueros del los mástiles».

Diego Homem
Atlas Universal de Diego Homem

Un cambio en la imagen del mundo

La primera circunnavegación dio lugar sin duda a un cambio en la manera en que el hombre veía el mundo y la imagen que teníamos de él. Con un Océano Pacífico mucho más grande de lo que por entonces se pensaba y con una Tierra más grande de lo que también se creía. Todo ello condiciona la cartografía posterior y supuso una gran revolución.

La primera revolución fue conocer por fin empíricamente cuáles son las dimensiones de la Tierra y el hecho de que existe un enorme espacio de agua enorme que es el Pacífico que hasta entonces no se sabía que era tan grande. De hecho no se sabía cómo era y si había islas en medio porque ningún europeo lo había cruzado.

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