Los mapas italianos de España para la Guerra Civil 

El Corpo Truppe Volontarie fue una fuerza italiana de combate del ejército de tierra fuertemente equipada, enviada por Mussolini a España a partir de 1937. Su objetivo no era otro que el de apoyar al bando liderado por el General Franco. Junto con la Regia Marina y la Regia Aeronautica constituyó la ayuda más importante que la Italia fascista aportó a los sublevados contra la Segunda República Española.

Entre diciembre de 1936 y febrero de 1937 Mussolini envió a España un contingente próximo a los 50.000 hombres. La fuerza expedicionaria estaba compuesta por tropas regulares del ejército italiano, con cerca de 20.000 soldados con sus jefes y oficiales. También había milicianos fascistas y un nutrido grupo de “voluntarios” reclutados en el depauperado sur de Italia con la promesa de una paga generosa.

Corpo Truppe Volontarie
Columna de tropas italianas en la Batalla de Guadalajara, tomada el 29 de marzo de 1937. H.G. von Studnitz – Scherl Bilderdienst

La escasez de mapas en el bando sublevado

Aquella abigarrada tropa italiana destacaba, más que por su experiencia, por su poderoso equipamiento. El equipo transportado desde Italia ocupó sesenta y dos barcos: incluía 542 piezas de artillería, 105.000 fusiles, dos millones de bombas de mano, 140 millones de cartuchos y cerca de 4.000 vehículos.

El bando sublevado no disponía al inicio de la guerra de mapas ni de instituciones cartográficas que pudieran producirlos. Madrid seguía por entonces fiel a la República y controlaba los dos organismos españoles encargados de la cartografía española: el Depósito de la Guerra y el Instituto Geográfico.

Así las cosas, las tropas franquistas hicieron uso de los servicios cartográficos italianos que realizaron sus mapas para la Guerra Civil. Como hemos visto en el caso de la Segunda Guerra Mundial y los mapas estadounidenses, los mapas son básicos en las guerras, para muy distintos propósitos. En este caso más si cabe, cuando su uso es directamente militar.

Mapa italiano para la Guerra Civil
Mapa italiano para la Guerra Civil. Zona de Albacete. Datado en abril de 1939. Para verlo en mayor resolución Archivo digital BNE

Principales instituciones cartográficas en manos republicanas

Los militares insurrectos se habían preparado un golpe de estado, no para una guerra. Y el fracaso de la insurrección en Madrid había dejado en manos de la República las principales instituciones cartográficas.  A finales de 1936 no había manera de planificar y dirigir las operaciones militares a través de los mapas, ante la ausencia de un servicio cartográfico que pudiera producirlos.

No había mapas en las filas sublevadas y ganar una guerra sin mapas es imposible.

El coronel Darío Gazapo Valdés, jefe del Servicio Topográfico y Cartográfico del Ejército al acabar la guerra, se pronunciaba así en una conferencia en 1940: «En aquel caos [julio de 1936} tuvimos la desgracia de que Madrid, con todos los servicios centrales de Cartografía, quedase en zona roja, y nos encontramos con que en las Capitanías Generales y en las regiones militares no disponíamos más que de algunas hojas sueltas [del mapa topográfico a escala 1:50.000] que algún oficial había tenido la curiosidad de comprar y algunas otras que se hallaban en poder de los jefes encargados del servicio, pero nada más. La angustia moral de los encargados de suministrar a los Mandos datos cartográficos era indescriptible…».

Mapa italiano para la Guerra Civil de la zona de Madrid. 1939. Para verlo en mayor resolución Archivo digital BNE

El ejército de África contaba, como única cartografía de la Península, con unos cuantos ejemplares del mapa Michelin a escala 1:400.000. Sobre ellos se trazaron los planes para cruzar el Estrecho. Un informe reservado del Cuartel General de Franco describe así la situación en la primera semana de agosto de 1936: «Al pisar el suelo de la Península, el panorama, desde el punto de vista cartográfico no era nada halagüeño».

El Ejército Expedicionario de Africa y Sur de España (denominación que recibe el núcleo de tropas pasadas de Marruecos) disponía en su Cuartel General de un oficial de Estado Mayor capacitado técnicamente para aquellos trabajos, pero que no tenía otros medios que un dibujante y escasísimos medios de dibujo. Todo el bagaje cartográfico se reducía a cuatro o cinco ejemplares del Michelin».


Detalle del valle del Guadalquivir entre Andújar y Córdoba. 

Los mapas de la Sezione Topocartografica

Los mapas italianos fueron decisivos para la suerte del Ejército al mando de Franco. Fueron realizados la Sezione Topocartografica que estaba compuesta por una unidad de cartógrafos militares experimentados. Fue enviada a España desde el Istituto Geográfico Militare de Florencia.

Al frente, un veterano cartógrafo del Istituto Geográfico Militare: el mayor Pietro Dossola. En 1926, cuando tenía el grado de capitán, Dossola había participado en las operaciones topográficas realizadas por el ejército italiano en Libia. Durante su estancia en España, al frente de la sección cartográfica, ascendería a Teniente coronel.

El grupo enviado a España adoptó precisamente el modelo organizativo ensayado por los italianos en Africa Oriental a partir de 1935. Se trataba de unidades cartográficas de personal relativamente reducido, pero dotadas con los medios necesarios para operar con autonomía en la reproducción de mapas.

El objetivo básico era conseguir reproducir sobre el terreno de operaciones cartografía que tuviera una valor esencialmente táctico, prescindiendo del apoyo directo de la central de Florencia.

Mapa italiano para la Guerra Civil Española. Zona de Valencia.
Mapa italiano para la Guerra Civil Española. Zona de Valencia. Para verlo en mayor resolución:Archivo digital BNE 

La ciudad de Vitoria como sede cartográfica

Los italianos se instalaron en Vitoria a finales de mayo de 1937, y allí permanecieron hasta el final de la guerra, con sede en el edificio del Conservatorio de música de la ciudad. La elección de la capital alavesa como emplazamiento de la sección cartográfica italiana no fue casual. Vitoria sirvió como centro regulador del conjunto de los servicios cartográficos del Ejército franquista, que venían siendo organizados desde la primavera de 1937 por el coronel de Estado Mayor Darío Gazapo Valdés. Dada la proximidad de la fábricas papeleras guipuzcoanas era relativamente fácil abstecerse de papel.

En la propia ciudad de Vitoria, por otra parte, se contaba con empresas especializadas del sector de artes gráficas, como la imprenta de Heraclio Fournier, capaces de efectuar la tirada litográfica de los mapas. La sección cartográfica italiana estaba compuesta de personal civil y militar, y contaba con tres servicios distintos: topografía y dibujo, grabado y fotografía, y talleres de estampación.

El transporte de la maquinaria litográfica, del gabinete fotográfico, y del resto del equipo se demoró casi un mes. El equipo completo, mandado desde Italia, ocupó 24 vagones de ferrocarril.

Detalle mapa de Huesca. Para verlo en mayor resolución:Archivo digital BNE 

Una doble misión centrada en la compilación y el dibujo

Los cartógrafos italianos desempeñaron una doble misión: dibujaron y editaron cartografía a diferentes escalas para el Corpo di Truppe Volontarie, e imprimieron mapas para otras unidades del del Ejército franquista. Dado el apremio de las necesidades militares, cabía descartar cualquier tipo de levantamiento cartográfico regular.

Como norma general, los cartógrafos italianos recurrieron a la vía de compilar sus mapas a partir de fuentes cartográficas españolas, que fueron suministradas por los servicios cartográficos del Ejército de Franco.

Así, este grupo de cartógrafos militares italianos se dedicó al dibujo y la edición de cartografía a diferentes escalas para el Corpo di Truppe Volontarie y para otras unidades del ejército sublevado. 

Dada la necesidad urgente de mapas de uso militar, para la revisión y puesta al día de la cartografía a pequeña escala, no hicieron levantamientos cartográficos regulares y realizaron muy contados trabajos topográficos. A cambio compilaron y redibujaron diversos mapas de la cartografía española ya existentes.

Así eran los mapas italianos para la Guerra Civil 

Los italianos realizaron un efectivo rediseño del Mapa Topográfico de España a escala 1:50.000, y llevaron a término un cuidadoso trabajo de generalización cartográfica para obtener la carta itineraria a escala 1:200.000.

La actividad de los cartógrafos italianos fue relevante tanto en términos cuantitativos como cualitativos. La Sezione Topocartografica imprimió más de medio millón de mapas a distintas escalas, que fueron distribuidos tanto al Corpo di Truppe Volontarie como a otras unidades de las fuerzas franquistas.

En términos generales, los mapas italianos resultan formalmente más cuidados que los compilados por otros servicios cartográficos. Los recursos y capacidad operativa de la Sezione Topocartografica dejaron una positiva impresión entre los cartógrafos militares españoles. Cabe citar, en este sentido, el testimonio del comandante de Estado Mayor Carmelo Medrano, que actuó como brazo derecho del general Franco en el Cuartel General durante el curso de la guerra.

Mapa de Barcelona y Tarragona. Para verlo en mayor resolución: Archivo digital BNE

La internacionalización de la cartografía española

El 1 de abril de 1939, firmaba un informe dirigido al Ministro de Defensa exponiendo la urgente necesidad de reorganizar el servicio cartográfico del Ejército. Su ideal era inequívoco: «Puede citarse como modelo de organización del Servicio Cartográfico Militar el que posee actualmente Italia, cuya residencia es en Florencia, con sus cinco divisiones o secciones: Geodesia, Topografía, Cartografía, Artística, de Revisión fototécnica y de Ampliaciones, sin estar sometido a la servidumbre de talleres a que se encontraba nuestro Servicio Geográfico con anterioridad al Movimiento».

La intervención de la Sezione Topocartografica marca un punto de inflexión en la historia de la cartografía española: el inicio de su internacionalización. Hasta la guerra civil los mapas de España a gran escala han sido realizados, para bien o para mal, por organismos de la Administración española. Esta situación cambiará radicalmente en el medio siglo siguiente.

El destino de las hojas compiladas por los cartógrafos italianos fue ciertamente singular. En primer término fueron aprovechadas por el Estado Mayor alemán para formar, entre 1940 y 1945, la Deutsche Heereskarte. Spanien 1:50.000. Posteriormente, un cierto número de aquellas hojas serían reaprovechadas de nuevo por el Army Map Service de los Estados Unidos para compilar la primera edición de su colección Spain 1:50.000. Series M781-M788.

La Biblioteca Nacional adquiere parte de estos mapas 

Recientemente, la Biblioteca Nacional de España ha incorporado a su archivo los mapas itinerario a escala 1:200.000. Representan las zonas de Gerona, Tarragona-Barcelona, Jaca-Huesca, Tarragona-Lérida, Teruel-Tortosa, Valencia, Priego, Cuenca, Albacete, Madrid, Toledo, Ciudad Real y Córdoba.

Los mapas han sido una de las “adquisiciones relevantes”, de entre las que realiza la Biblioteca Nacional de España realiza para el fondo patrimonial de su Servicio de Cartografía.  La adquisición se enmarca “en su esfuerzo por seleccionar y adquirir mapas de la primera mitad del siglo XX”, según comunicó la Institución en su página web.

Portada del mapa de Córdoba.
Portada del mapa de Córdoba.

Concretamente, la BNE adquirió una carpeta con trece mapas itinerario de distintos lugares de España, levantados por cartógrafos italianos pertenecientes a la Sezione Topocartografica del Corpo Truppe Volontarie durante la Guerra Civil Española. Estos mapas que forman parte de la historia de la cartografía durante la Guerra Civil Española ya están catalogados, digitalizados y disponibles para su consulta en la Biblioteca Digital Hispánica de la BNE.

Fuente: Urteaga, L., Nadal, F., & Muro, J. I. (2002). La cartografía del Corpo di Truppe Volontarie, 1937-1939. Hispania62 (210), 283–298.

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