La relación entre arte y cartografía a lo largo de la historia

La relación entre arte y cartografía. Ese es el tema del nuevo libro escrito por Gonzalo Prieto y Bernardo Ríos, de Geografía Infinita, para la colección ‘Grandes mapas de la historia’ que se entrega los domingos con El País. El ejemplar 56 de la colección sobre ‘Cartografía y Arte’ verá la luz el domingo 20 de diciembre y a partir de esa fecha podrá adquirirse también en la página web de la colección.

Es el segundo de los ejemplares escritos por el equipo de Geografía infinita, después del ejemplar sobre la evolución de las vistas de ciudades en la historia, sobre el que también tuvimos ocasión de hablar en el blog y en el podcast.

En este nuevo libro sobre aborda la relación histórica entre estas dos disciplinas que durante mucho tiempo fueron muy de la mano y con vinculaciones muy estrechas. También se habla de obras de arte en las que la cartografía tiene un papel protagonista, un tema en el que también nos centramos en su día por aquí.

Pero hoy nos centramos en este artículo sobre esa relación a lo largo de la historia, con la aproximación interdisciplinar que nos gusta por aquí. Ahora aprovechamos el lanzamiento de este nuevo ejemplar de la la colección ‘Grandes Mapas de la Historia’ para abordar esos nexos entre arte y cartografía en un nuevo artículo con podcast incluido (disponible al final del texto).

Los lazos entre arte y cartografía se remontan a muy antiguo

El arte es una de las primeras manifestaciones de la humanidad que ha llegado hasta nosotros. Sus técnicas han ido evolucionando, no solo por cambios en los gustos estilísticos y estéticos, sino también gracias al avance de la ciencia y la tecnología. Los lazos entre el arte y los mapas son múltiples.

La cartografía, como el arte, tanto si lo consideramos una manifestación artística como si es el resultado de un conocimiento científico, evolucionó de la misma forma que el mundo que la desarrollaba. El arte tuvo mucho que ver en estos cambios.

La realización de mapas se remonta a muy antiguo. Es difícil decir cuál es el primer mapa de la historia, ya que el mismo concepto de mapa es polémico. Hay quien opina que el primero de Europa occidental está en el Museo de Navarra: el mapa de Abauntz.

El mapa de Abauntz
El mapa de Abauntz. Fuente: nosolosig.com.

Es una representación esquemática tallada en una roca. En él se aprecia el arroyo Zaldazain y el monte San Gregorio, ambos existentes en la actualidad, lo que permite localizar el emplazamiento desde el que se realizó, a la salida de la cueva de Abauntz. Parece que se realizó alrededor del -10 000.

Arte y cartografía en el mundo antiguo

La humanidad avanzó técnica y culturalmente muy despacio desde estos tiempos tan remotos hasta llegar a Mesopotamia, donde habitó la primera gran civilización conocida de la historia. Más concretamente, alrededor del año -3500, los sumerios comenzaron a crear las primeras ciudades.

Eran poblaciones con grandes estructuras arquitectónicas y con vastos territorios dedicados al cultivo. En estos terrenos de cosecha eran importantes los canales de irrigación y drenaje, y, casi con seguridad, sería necesario tener mapas para poder llevar a cabo su construcción. Junto al desarrollo de la escritura cuneiforme, también la primera de la humanidad, se desarrolló la ciencia.

Los sumerios, y todos los mesopotámicos en general, eran grandes astrólogos y astrónomos, además de excelentes matemáticos. Este progreso de la cultura y de la técnica propiciaron la creación del que hoy en día se considera el primer mapa, tal y como lo concebimos hoy, de la historia: el mapa de Nuzi (contexto del mapa, aquí, en inglés). Es una tablilla de madera hecha, aproximadamente, alrededor del -2500.

Mapa de Nuzi. Fuente: Asiahistoria.blogspot.com.

Otro de los más antiguos conocidos es una tablilla babilónica fechada en el siglo -VI, conocido como el mapa babilonio del mundo, actualmente en el British Museum. Técnicamente se trata de un diagrama que combina el mapa esquemático central con la descripción de siete islas míticas en medio del océano que conectan la tierra con el cielo.

El primer mapa de la historia
El primer mapa de la historia. Fuente: Wikipedia.

Se muestra así la conexión entre el mundo mítico y el real, tal y como lo conocían los antiguos babilonios, en escritura cuneiforme. La tabla fue catalogada en 1899, tras ser encontrada en el yacimiento de Sippar, 30 kilómetros al suroeste de Bagdag y 60 kilómetros al norte de Babilonia, en el río Éufrates.

Fue en Grecia donde comenzaron a realizarse las primeras obras con criterios más científicos, que buscaban reproducir con una mayor fidelidad las informaciones aportadas por los viajeros.

El mapa circular de Anaximandro puede considerarse el primero en escala del mundo y fue elaborado en torno al -520. Aunque lamentablemente se ha perdido, lo conocemos gracias a una detallada descripción realizada por el historiador griego Heródoto. Anaximandro sería el pionero en fijar relaciones de proporción con el mundo conocido, lo que constituye la base de la cartografía.

Mapa de Anaximandro según la descripción de Heródoto.
Mapa de Anaximandro según la descripción de Heródoto.

Ptolomeo: arte en la cartografía romana

Para los romanos la geografía era, más que una ciencia, una labor literaria. Aun así, nos han llegado varios autores de renombre como Pomponio Mela, Plinio o Estrabón.

Pero de la época romana hay que destacar a Ptolomeo en su esfuerzo por fundar una geografía más científica con su obra Geographia. En ella describió el método que había de seguirse para realizar mapas, indicó las coordenadas de muchas ciudades del territorio romano, incluyó las latitudes y las longitudes y puso a disposición del lector decenas de mapas. Ptolomeo fue redescubierto durante el Renacimiento en Europa y sus estudios fueron de gran ayuda para los marineros y geógrafos en general de los siglos XV y XVI.

Ejemplar del Mapamundi de la Cosmographia de Ptolomeo, perteneciente a la Biblioteca Nacional
Ejemplar del Mapamundi de la Cosmographia de Ptolomeo, perteneciente a la Biblioteca Nacional (S. XVI).

Por desgracia, aunque podemos reconstruir el mapa de Ptolomeo, y así se ha hecho (como en la magnífica edición de 1482), no nos ha llegado ninguno directamente de la antigüedad. Ni siquiera nos ha llegado ninguno que sea una copia directa de alguno de la antigüedad.

El arte en la Edad Media

La unión entre arte y cartografía es perfectamente clara desde la Edad Media y tiene su continuación durante el Renacimiento. Mientras que conservamos poco de la cartografía de la Antigüedad, por lo que es complicado saber qué aspecto tenía y cómo se hacía, la cartografía medieval está hecha con los mismos materiales y procedimientos o técnicas que obras artísticas coetáneas, principalmente pinturas, y los cartógrafos son artistas.

Mapamundi del Beato de Osma
Mapamundi del Beato de Osma.

La mayor parte de la arquitectura, la pintura, la escultura, el teatro y otras manifestaciones artísticas que han llegado a nosotros de la Edad Media tienen temática religiosa.

Como en el resto de artes, y aunque hubo manifestaciones cartográficas ajenas a la religión, este fue un campo del saber en el que también Dios estuvo presente y la realidad se pasó por el filtro de un cristianismo que lo acaparaba todo.

Así, al igual que el arte, la cartografía medieval estuvo dominada por las ideas cristianas. El mappa mundi medieval, que nació como un mapa de palabras en el que no era necesario que se incluyera una imagen, distaba mucho de ser lo que hoy concebimos como tal.

El humanismo renacentista y la cartografía

A lo largo del Renacimiento comenzamos a ver una cierta especialización y colaboración entre cartógrafos, responsables de los mapas propiamente dichos, y artistas, que se encargan de los motivos iconográficos.

Es el caso, por ejemplo, de Antonio de Holanda, originario de los Países Bajos, que trabajó en Lisboa realizando el repertorio artístico del Atlas Miller (ca. 1519), uno de los atlas portugueses más bellos, que contó con Lopo Homem, Pedro y Jorge Reinel como cartógrafos y con el que la corona portuguesa trató de disuadir a la española sobre el éxito de la primera vuelta al mundo.

Mapa de las Indias Orientales del Atlas Miller. Pedro Reinel ; Jorge Reinel; Antonio de Holanda
1519. Fuente: Biblioteca Nacional de Francia.

Pero si el Renacimiento italiano trajo aparejada una revolución cartográfica, sin duda esa fue el redescubrimiento de la Geographia de Ptolomeo. La versión latina de la obra de Ptolomeo fue reeditada una y otra vez a lo largo de los siglos XV y XVI, lo cual constituye uno de los acontecimientos fundadores de la cartografía moderna y el punto de partida sobre el que fundamentar la base científica de la nueva geografía.

No sería hasta mediado el Quattrocento cuando la obra de Ptolomeo influenciaría a cartógrafos de la tradición occidental que protagonizaron una transición entre la cartografía medieval y la cartografía renacentista. Andreas Walsperger y su mapa de 1448, o Fra Mauro y su mapamundi de 1459, son algunos de los autores que provocaron un punto de inflexión entre la Edad Media y el Renacimiento.

El mapa de Fra Mauro (1459) en Venecia (invertido, el Sur está arriba). El mapa muestra Asia, África y Europa. Fuente: Wikipedia.

Los geógrafos y artistas humanistas adaptaron las técnicas antiguas de representar el mundo conocido a los nuevos descubrimientos geográficos y a las nuevas tendencias artísticas, de acuerdo a las indicaciones teóricas de la Geographia de Ptolomeo.

Arte en la edad de oro de la cartografía

La edad de oro de la cartografía tiene lugar desde mediados del XVI a finales del XVII con los Países Bajos como centro neurálgico. Durante este periodo, que adquiriría una gran repercusión e influencia posterior, la cartografía adquiere una importancia de Estado, con producciones secretas muy enfocadas al uso militar.

Esta finalidad convive con el interés que los mapas suscitan en las empresas dedicadas al transporte de cabotaje y el comercio de ultramar en una época mercantil, de exploración geográfica y asentamiento colonial. Al mismo tiempo, la posesión de globos terráqueos o mapamundis empieza a conferir prestigio a la burguesía por su carestía y vistosidad ornamental.

Proyección de Mercator de 1569.
Proyección de Mercator de 1569.

El cartógrafo de este tiempo aúna el papel de artesano y artista, matemático e investigador de fuentes empíricas de información, editor y humanista, lo que pone de manifiesto el papel de la cartografía a caballo entre el arte y la ciencia. Esta etapa cuenta con Gerardus Mercator (1512-1594) como figura señera, junto con otras figuras como Jodocus Hondius o Willem J. Blaeu.

De la Ilustración a la cartografía contemporánea

El siglo XVIII arrancó con un gran cambio de paradigma artístico en Francia. Si bien el siglo XVII estuvo dominado por el estilo barroco en Europa, en Francia se dio una curiosa reinterpretación de la arquitectura, pintura o esculturas del estilo nacido en Italia.

Los edificios se hicieron más monumentales, pero conservaron el equilibrio y la calma renacentistas. La pintura se vuelve más oscura, existe el juego de luces del Barroco, pero sus formas siguen siendo fieles a la moda anterior. Por lo tanto, más que un barroco francés, se habla de un clasicismo francés para el siglo XVII.

Es en este momento cuando da inicio uno de los hitos de la historia de la cartografía. En 1747, Luis XV de Francia le encarga al cartógrafo César-François Cassini un mapa de todo el reino con un claro objetivo: que sea lo más exacto posible.

Mapa de Cassini de Francia. Fuente: David Rumsey.

Casi contracorriente a este empeño científico por la creación de mapas y de la ciencia cartográfica, a finales de la Ilustración nace también, como síntoma evidente del posterior romanticismo, el gusto por lo pintoresco. El desarrollo máximo de esta estética de lo exótico se dará durante la literatura de viajes del siglo XIX.

Los mapas satíricos

Aunque existían desde el siglo XIV, o puede que incluso antes, los mapas satíricos comenzaron a ponerse de moda a mediados del siglo XVIII y tuvieron su auge, sobre todo, durante el XIX.

La Carte symbolique de l’Europe («Mapa simbólico de Europa») es un mapa satírico de la Europa de 1914 elaborado por B. Crétée y en el que los países aparecen representados con sus símbolos nacionales y estereotipos, por ejemplo, en el caso de Rusia, el zar Nicolás II. Musée de Bretagne, Collection Arts graphiques.

Una de las razones por las que se pusieron de moda fue el uso de la litografía, que abarató mucho los costes de producción y permitía el uso del color. Es importante remarcar, también, que esta eclosión de los mapas satíricos no hubiera sido posible sin la proliferación de revistas y, ante todo, de la prensa, que empezaba a generalizarse.

Todo esto tampoco habría sido posible sin las políticas educativas que hacían que cada vez más población pudiera leer y, en consecuencia, ser cliente y lector en potencia de esta prensa y revistas.

La cartografía de fantasía

A mediados del siglo XX se desarrolla la cartografía de fantasía de la mano de Tolkien. Si bien mucho antes de Tolkien ya existían los mapas imaginarios asociados a obras literarias, e incluso islas y otras zonas imaginarias insertadas en mapas que pretendían ser reales, fue el escritor británico el que creó un mapa y marcó el itinerario del protagonista de la historia, creando un patrón que continúa en la literatura fantástica de hoy día.

Ilustración de la isla de Utopía en la primera edición de la obra de Tomás Moro, de 1516.

La función del mapa en la obra artística de fantasía literaria es facilitar la inmersión del lector y hacerle partícipe directo, a través de la búsqueda de lugares y rutas, de la aventura del héroe.

La cartografía contemporánea y el arte

La gran revolución cartográfica se da a finales de los años 50, cuando comienza la era espacial y se generalizan los aviones y los puentes aéreos. Los aviones, primero, facilitaron la toma de fotogafías de grandes zonas de tierra. Los viajes espaciales permitieron la toma de imágenes del planeta completo a distancias diferentes.

La visión que da forma al mapa ya no está a ras de suelo, sino que está en el espacio, fuera del propio planeta. El sueño cartográfico de la exactitud matemática y la plasmación de la realidad se hacen por fin ciertos.

El mapa como bien de consumo

El mapa, actualmente, es un bien de consumo. En nuestros tiempos el mapa se regenera y se renueva periódicamente, como es el caso de Google Maps o Street View. Dadas las necesidades informáticas, tecnológicas, matemáticas y empíricas de la creación de mapas, la cartografía se ha separado totalmente del arte, pero no a la inversa.

Google Earth
Google Earth

Los artistas siguen muy interesados en los mapas. Se demuestra en las exposiciones de arte contemporáneo cuya temática principal ha sido precisamente la cartografía: en 1980, La carte et la figure du temps se exhibió en el centro Pompidou; en 1995 Mapping a response to MOMA en Estados Unidos o, en 2001, El mapa no es un territorio, en Reino Unido.

Así, artistas como Dalí, Duchamp, Richard Long o Alighiero Boetti usaron el mapa para representar metáforas políticas, psicológicas o sociales. También se usa el mapa con fines decorativos y urbanísticos, como puede observarse en la plaza del Monumento a los Descubrimientos de Lisboa. los nexos entre cartografía y arte continúan muy vivos.

Podcast sobre la relación entre mapas y arte

Eschucha el podcast de la conversación entre los coautores del ejemplar, el director de Geografía Infinita, Gonzalo Prieto, y el colaborador y filólogo hispánico Bernardo Ríos.

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