Recientemente se cumplió el primer centenario del estallido de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), un sangriento conflicto que con su carga de muerte y destrucción cambió el mapa de Europa de una manera drástica.

Todos conocemos las consecuencias de esta primera conflagración mundial pero la Historia está llena de azares que podrían haber derivado en otro resultado. En las siguientes líneas, proponemos un ejercicio de reflexión histórica en base a la documentación disponible y a los acontecimientos sucedidos: ¿qué hubiera pasado si Alemania hubiese ganado la Gran Guerra?

La Primera Guerra Mundial: del estallido a la interminable guerra de posiciones

Respecto al estudio de los dos grandes conflictos mundiales que asolaron el mundo en el pasado siglo XX la Segunda Guerra Mundial se ha llevado la parte del león en atención de estudio, investigación e interpretación.

Hoy en día hay innumerables películas, series o libros sobre esta guerra y asimismo se ha escrito largo y tendido sobre cómo sería el mundo de haber vencido los nazis en la guerra. Ambos conflictos mundiales terminaron con la derrota alemana y la victoria de los países aliados.

Nos resulta igualmente interesante acercarnos a la Primera Guerra Mundial con otra mirada y considerar qué habría pasado si los Imperios Centrales hubieran ganado la Gran Guerra.

El mariscal Hindemburg y el general Ludendorff flanquean al Káiser Guillermo II mientras ojean varios mapas del frente (1917).
El mariscal Hindemburg y el general Ludendorff flanquean al Káiser Guillermo II mientras ojean varios mapas del frente (1917).

Alemania, al igual que las grandes potencias europeas del momento, se vieron involucradas en una guerra general por las consecuencias desatadas del atentado de Sarajevo de junio de 1914 que acabó con la vida del archiduque Francisco Fernando, heredero del Imperio austro-húngaro.

En pocas semanas los países de la Triple Entente (Gran Bretaña, Francia  y Rusia) estaban en guerra contra los denominados Imperios Centrales (Alemania y Austria-Hungría). Conforme la guerra se prolongó otros países se unieron al conflicto. En esos momentos la guerra estalló como por azar y pocos la preveían y, por tanto, los objetivos de guerra no estaban claros más allá de la obvia consecución de la victoria.

Las potencias habían declarado la guerra en base a los tratados de alianzas que tenían suscrito y no habían desarrollado planes de posguerra. Un pensamiento general (y generalizado) era que antes de las Navidades la guerra habría terminado. Las muchedumbres de Berlín, Londres, París, Viena,… que jubilosas y alegres celebraron el estallido de la guerra comprobaron pocos  meses después el infierno de la guerra de posiciones que no variaría en los siguientes años.

Mapa de Europa antes de la Primera Guerra Mundial
Este mapa de Europa se publicó en Brasil antes del estallido de la Primera Guerra Mundial o poco después del comienzo, a finales de julio de 1914. Fuente: Librería del Congreso de EEUU

Las ambiciones del Imperio Alemán: el plan de Septiembre de 1914

Pocas semanas después de iniciado el conflicto era casi de dominio público las intenciones alemanas en caso de ganar la guerra. Disponemos de una rudimentaria prueba, aparecida en el diario “La Esfera” del 28 de agosto de 1914.

Se trata de un rudimentario mapa de Europa aparece publicado en colores y con las marcas de los cambios territoriales, más que previsibles, que sufriría en caso de triunfar los ejércitos del káiser ese mismo año 1914.

Mapa de Europa con los posibles cambios territoriales llevados a cabo por Alemania en caso de ganar la guerra. ("La Esfera", 28/08/1914)
Mapa de Europa con los posibles cambios territoriales llevados a cabo por Alemania en caso de ganar la guerra. (“La Esfera”, 28/08/1914).

Bajo el expresivo pie de imagen: “Cómo sería el mapa de Europa si Alemania, después de vencer, pudiera realizar la totalidad de sus ambiciones”. Más expresivo, casi una sentencia, es el subtítulo que acompaña: “Las líneas de puntos marcan la expansión austro-alemana a costa de Francia, Rusia e Italia y la desaparición total de Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Servia y Montenegro.”

El anuncio oficial del plan de septiembre

Si bien estas ideas podrían ser producto de la imaginación febril de los periodistas, poco tiempo después las mismas autoridades alemanas le otorgarían carta de naturaleza. Se trataba del “Plan de Septiembre” que anunció el canciller alemán Theobald Bethmann-Hollweg ante el Reichstag el noveno mes de 1914. El detallado plan alemán de posguerra estaba elaborado a partir de objetivos de guerra a alcanzar.

Hay que tener presente el momento histórico que se vivía, con las vanguardias del ejército alemán avanzando hacia París. Entonces se creía una rápida derrota de Francia siguiendo las disposiciones del Plan Schlieffen.

Este plan fue presentado públicamente en el Parlamento alemán, luego se puede tomar como una prueba sólida de por donde hubiesen ido las condiciones alemanas de paz tras su victoria. En líneas generales se pretendía un debilitamiento máximo de Francia, su principal enemigo occidental, y una expansión hacia Rusia.

El canciller Bethmann-Hollweg hablaba en términos de obtener “la seguridad del Reich por el mayor tiempo posible” mediante la cesión de varios enclaves de valor estratégico y territorios con riqueza económica.

Los territorios comprendidos en el Plan de Septiembre

El Plan de Septiembre pretendía la anexión al Imperio Alemán de Lieja, Amberes, la región minera francesa de Briey, los Vosgos occidentales y la franja costera flamenca contigua al canal de la Mancha que incluyese los puertos franceses de Dunkerque y Boulogne.

Bélgica, cuya neutralidad fue violada por el ejército alemán al comienzo de la guerra, sería independiente en teoría pero con una vinculación a Alemania rayana en el vasallaje. Luxemburgo sería anexionado al Imperio Alemán como un estado federal más.

Si Francia hubiese sido derrotada en la Gran Guerra probablemente hubiese dejado de existir como gran potencia europea. Francia salió derrotada de la guerra franco-prusiana (1870-1871), se recuperó y animó grandes deseos de revancha contra su vecino del otro lado del Rhin. De una derrota es posible recuperarse pero de dos seguidas, imposible.

Mapa con la expansión territorial de Alemania en caso de ganar la guerra. (Aparecido en "The British Dominios Year Book, 1918. Universidad de Texas)
Mapa con la expansión territorial de Alemania en caso de ganar la guerra. (Aparecido en “The British Dominios Year Book, 1918. Universidad de Texas)

Un imperio que miraba al Este de Europa

En el Este de Europa, quizás, los objetivos alemanes fueran más ambiciosos pues estaban motivados más que por una necesidad bélica por una verdadera expansión económica, política y demográfica y cultural.

Alemania abrigaba la idea de expandirse por el Este y colonizar extensas tierras de Rusia donde la población alemana prosperara. Es la vieja idea germánica del Drang nach Osten, el “Avance hacia el Este”, alusiva a la expansión germánica en la Edad Media en los territorios bálticos y polacos.

Posteriormente los nazis desarrollaron hasta el máximo este proyecto en su idea del Lebensraum, el “Espacio Vital”, que tan trágicas consecuencias sufrieron los países del Este europeo.

Un gran espacio aduanero dominado por Alemania

Los alemanes concebían una ordenación general del continente centrada en la creación de un gran espacio aduanero en la Europa central dominado y liderado por Alemania: la llamada Mitteleuropa. Este proyecto de hegemonía alemana en Europa debía sustentarse en la anexión de diversos territorios y la constitución de una serie de Estados tapón totalmente subordinados a la política e intereses de Alemania.

Era un proyecto político y cultural pero, muy fundamentado, en necesidades económicas, ya que se disponía explotar los inmensos recursos que disponían estas tierras: cereales, minerales, hidorcarburos… de manera que el Imperio Alemán alcanzara la autosuficiencia económica y le permitiera soportar cualquier tipo de guerra futura.

Los objetivos alemanes a alcanzar en la guerra formulados en el Plan de Septiembre nos pueden parecer excesivos y, de haberse llevado a cabo su aplicación, hubiesen supuesto una transformación radical de las fronteras de Europa. Un cambio en los límites que, en cualquier caso, también se produjo con la victoria de la Entente en la guerra.

Un programa de anexiones para la seguridad de Reich

Estos planes alemanes no se formularon como algo definitivo sino como “un borrador provisional para una paz en Europa” y fueron fruto más bien de la exaltación militar del momento cuando se adivinaba una rápida victoria alemana en Europa.

El poder en Alemania se fue militarizando más hasta que los generales Hindemburg y Luddendorff, del Estado Mayor, se hicieron con el dominio absoluto del país y controlaban toda la toma de decisiones, incluso por encima del káiser Guillermo II.

La cúpula militar alemana suscribía al completo el programa de anexiones del Plan de Septiembre como medida imprescindible para asegurar la seguridad del Reich. El general Luddendorf, en un informe sobre los objetivos bélicos de Alemania en 1917, abogaba por la anexión directa de la parte oeste de Letonia, la región de Curlandia, y de Lituania, ampliación de Prusia Oriental a costa de Polonia y unión económica de Bélgica-Holanda al II Reich alemán.

Lo más preocupante quizás de la visión del general alemán es que todo este programa era más un medio para una próxima guerra que un fin para una paz definitiva. En este sentido Luddendorf declaró que “era aconsejable conseguir la paz antes del invierno, a condición de estos objetivos de manera que estemos en una situación económica y  militar que nos permita encarar sin temor una nueva guerra”.

El frente del Este permitió más movilidad que la estancada guerra de posiciones del frente Occidental y fue el que al final brindó la victoria a Alemania con la retirada de Rusia de la guerra. Es muy conocido las condiciones del Tratado de Versalles (1919) que pusieron fin a la guerra y sus consecuencias.

Brest-Litovsk: el tipo de paz que podría haber impuesto Alemania

Pero ¿qué tipo de paz hubiese impuesto Alemania a sus enemigos derrotados? Tenemos un ejemplo histórico claro de esta conjetura a través de la visión del Tratado de Brest-Litovsk de marzo de 1918 por el cual Rusia aceptaba las condiciones alemanas y salía de la guerra. Acuciada por la revolución interna que vivía, el flamante gobierno bolchevique de Lenin se vio impelido a firmar la paz con Alemania para salvar la revolución en Rusia.

El encargado de entablar estas negociaciones fue el camarada Trotsky quien era renuente a la firma de la paz con los alemanes convencido como estaba de que la revolución estallaría más pronto que tarde en Alemania.

Adquisiciones territoriales de Alemania a costa de Rusia tras el Tratado de Brest-Litovsk (03/03/1918). ("The Great War, Volume 5: The Triumph of Democracy." George H.Allen. Philadelphia. U.S.A.1921)
Adquisiciones territoriales de Alemania a costa de Rusia tras el Tratado de Brest-Litovsk (03/03/1918). (“The Great War, Volume 5: The Triumph of Democracy.” George H.Allen. Philadelphia. U.S.A.1921).

Mediante este tratado el gobierno ruso perdió diversos territorios: Finlandia, los países bálticos (Estonia, Lituania y Letonia), Ucrania y la Polonia rusa. Las pérdidas económicas fueron destacables ya que esos territorios representaban el 27% de la tierra cultivada, el 26% de la red ferroviaria y el 33% de la industria ligera. Los alemanes aprovecharon intencionadamente la debilidad rusa, debido al caos producido por la revolución, e impusieron sus términos y exigencias.

Puede parecernos una paz dura pero no fue una paz de aniquilamiento como lo fue el Tratado de Versalles con respecto a Alemania. Hay que tener en cuenta que los territorios perdidos no estaban habitados por población rusa y las reparaciones de guerra a pagar por los rusos fueron de 6.000 millones de marcos-oro (el Tratado de Versalles obligó a Alemania a pagar 132.000 millones de marcos-oro). La paz que Alemania impuso mediante este tratado confirmaba los planes alemanes. Una parte del proyecto del Mitteleuropa se hacía realidad.

El fin de la Primera Guerra Mundial

El fin del frente del Este liberó el ejército alemán que luchaba allí y podía ser trasladado al reforzar el del Oeste. La idea de Luddendorf era intentar una última y masiva ofensiva en la primavera de 1918 para poder sentar en la mesa de negociaciones a franceses y británicos antes de la llegada masiva de los estadounidenses.

El tiempo apremiaba y gran parte de las divisiones alemanas del Este, pero no todas, fueron trasladadas al frente occidental para participar en los que se llamó la Kaiserschlacht, la “batalla del Káiser”.

El demoledor empuje inicial de la ofensiva alemana desbordó por completo a los británicos y los colocó al borde la derrota. Las vanguardias alemanas se quedaron a 65 kilómetros de París pero los soldados del káiser nunca desfilaron por los Campos Elíseos. Serían los hijos y nietos de estos soldados los que cumplirían el designio alemán de derrotar a Francia pero 22 años después, en 1940.

Los alemanes estaban agotados, desmoralizados y, sobre todo, desarticulados por el bloqueo naval británico que condenó a la población civil alemana a la inanición. El gobierno alemán pidió entonces un armisticio a los aliados sellando el fin de la guerra.

Los territorios en posesión alemana al término de la guerra

En el momento preciso en que Alemania rindió las armas, el 11 de noviembre de 1918, la situación geopolítica era la siguiente:

  • Las tropas alemanas, junto a la de sus aliados, ocupaban militarmente los actuales países Bálticos, toda Ucrania, la antigua Polonia rusa, gran parte de Rumanía (Tratado de Bucarest 07/05/1918), y algunos territorios de Serbia.
  • En el lejano Cáucaso, por increíble que pueda parecer, tropas alemanas ocupaban el flamante estado de Georgia y también estaban posicionadas, en dura pugna con los aliados, la zona de Bakú (actual Azerbaiyán) por su riqueza petrolífera.
  • Los austro-húngaros ocupaban algunos territorios del Norte de Italia, y en el Frente Occidental, a pesar del fracaso de la ofensiva de primavera, los generales alemanes retenían partes del Norte de Francia así como la mayor parte de Bélgica.
Conquistas territoriales de Alemania al finalizar la guerra (Noviembre de 1918). (Aparecido en "Nuevo Mundo" el 18/10/1918)
Conquistas territoriales de Alemania al finalizar la guerra (Noviembre de 1918). (Aparecido en “Nuevo Mundo” el 18/10/1918).

Por tanto, el programa expansivo alemán se mantenía por la fuerza de las armas. Por esa razón muchos alemanes creyeron, al final de la guerra, que los aliados les habían usurpado, mediante el tratado de paz de Versalles, lo que habían conquistado con su sangre y esfuerzo.

A pesar del agotamiento general de la guerra y las convulsiones internas del II Reich alemán, los aliados ganaron en los despachos lo que no lograron arrebatar en los campos de batalla.

Al final la historia es la que es y como historiadores tenemos que hacer un análisis y estudio de lo ocurrido. Hemos procurado lanzar alguna interpretación de lo qué hubiese ocurrido en Europa tras una victoria alemana en la Gran Guerra en base a los documentos disponibles.

El periodista español Dionisio Pérez dejó anotado en agosto de 1914, ante el rápido avance alemán por Francia, lo siguiente: ”Acabada la guerra será preciso escribir a escape Geografías nuevas, porque las actuales nos hablan de naciones, que dentro de poco existirán como Judea y Babilonia, solo en la memoria de los hombres”.

El resultado de la guerra, independientemente del bando vencedor, hubiese supuesto igualmente un gran cambio de fronteras, pago de indemnizaciones millonarias y, sobre todo, al precio de millones de víctimas como los acontecimientos no tardaron en mostrar.

Bibliografía

-HAFFNER,Sebastián. “Los Siete Pecados Capitales del Imperio Alemán en la Primera Guerra Mundial.” Editorial Destino. 2006.

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