¿Una persona es un voto en España?: geografía electoral

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La pregunta en realidad está respondida antes de empezar a escribir este artículo. Sabemos perfectamente que en España una persona no es un voto y que el valor de un voto cambia en función de dónde resida ese votante. Lo damos por asumido y aunque haya cierta queja política, especialmente de los partidos a los que el sistema electoral había penalizado hasta no muy poco, nadie se compromete en firme para conseguir que cada español sea un voto. Somos iguales ante la ley, pero no iguales ante las urnas. Esto es así.

Una ciudadana votando
No todos somos iguales ante las urnas. Fuente.

Aquí estamos para entender mejor la realidad en su relación con el territorio, así que hoy, día de elecciones generales en España, queremos explicar gráficamente esa desigualdad que hace que para conseguir un escaño en Madrid tengan que votar casi cuatro veces más personas que en Teruel.

¿Cómo funciona el sistema electoral español?

Lo contaremos rápido. En las elecciones generales España cuenta con 52 circunscripciones electorales. Para el reparto de los 350 escaños que componen el Congreso de los Diputados, se otorga a cada una de las 50 provincias dos escaños fijos (tengan la población que tengan) y a Ceuta y Melilla uno a cada ciudad autónoma. Esto da un total de 102 escaños.

Se restan 350 escaños totales del parlamento a los 102 fijos, de manera que quedan 248, a repartir en función de la población. Se divide la población total de España según censo del INE (en este caso el de enero de 2015) entre esos 248 escaños. 46.624.382 millones de personas / 248 escaños restantes =188.002. Ese es el precio en habitantes de un escaño.

Se divide ese “precio del escaño” por los habitantes de cada provincia (padrón continuo del INE a 1 de enero de 2015), de manera que se obtienen los escaños variables de cada provincia. Se suman esos escaños variables más los fijos y se obtiene el número de escaños por provincia. Puedes ver todos los cálculos para obtener los escaños por provincia en este documento.

Se aplica la barrera electoral, del 3% sobre el total de los votos (incluidos los votos en blanco). Quien no supera la barrera queda fuera del reparto. Se aplica la ley d’Hont a cada una de las provincias (puedes hacer pruebas con este simulador). Así, en cada provincia, se ordenan de mayor a menor los votos obtenidos por las candidaturas que hayan conseguido al menos el 3% de las papeletas.

Posteriormente, se divide el número de votos obtenidos por cada candidatura entre 1, 2, 3… hasta el número de escaños correspondientes a los de la circunscripción en los que se reparten (2 en Soria, 36 en Madrid…). Los escaños se atribuyen a las candidaturas que obtengan los cocientes mayores, atendiendo a un orden decreciente. Así funciona en resumidas cuentas el sistema electoral español.

 

¿Qué supone esto en términos de desigualdad de voto?

Todo esto supone, volviendo al caso de Madrid y Teruel, que en Teruel, al tener tres diputados (dos fijos y uno variable) y 109.378 personas censadas, el primer escaño vale 36.459 votos con una participación del 100% (con una participación del 60% habría que multiplicar ese precio por 0,6).  Esto resulta de dividir los habitantes censados entre los escaños a repartir. El primer escaño turolense es el de “precio” más barato de España. Con el sistema D’Hont, el segundo valdrá la mitas que ese primero y el tercero un tercio. 

Si nos vamos a Madrid, donde se repartirán en estas elecciones 36 escaños entre 4.925.835 de madrileños censados, el precio del primer escaño se cifra en 136.829 votos en un escenario de participación del 100%, es decir, que en la capital de España hacen falta más del triple de votos (de personas) que en Soria para lograr ese primer escaño. Y el diputado luego valdrá exactamente lo mismo represente a las personas que represente.

El precio medio del primer escaño en España es de 104.337 votos, siempre en un hipotético escenario del 100% de participación del censo. Dentro de esta “cotización” de los escaños hay provincias que salen mejor y peor paradas.

Las provincias a las que les resulta más “barato” conseguir un escaño son, por este orden y como puede comprobarse en la tabla superior, Teruel, Soria, Segovia, Ávila, Cuenca y Zamora. En general, las provincias en las que resulta más barato conseguir un escaño son las del interior. El sistema tiende a premiar las provincias más despobladas, para equilibrar el peso estratégico de las regiones.

Las provincias a las que les sale más caro conseguir un escaño, es decir en las que hay que juntar más votos para conseguir escaños son, por este orden, Madrid, A Coruña, Barcelona, Valencia, Pontevedra y Sevilla.

Así, por ejemplo, en A Coruña, con 1.087.463 personas censadas y un reparto de escaños de 8 (2 fijos y 6 en función de su población), el precio de un escaño (con una participación virtual del 100%) sería de 135.933, considerablemente por encima de la media nacional.

Toda la zona azul del mapa superior es la que está por debajo del coste medio del escaño en España (el señalado de 104.337 votos). Es decir, en las provincias azules sale más barato que a la media conseguir un escaño. En las rojas, el precio está por encima. Hay que conseguir más papeletas para el mismo escaño.

El protagonismo es del territorio

Parece claro que el sistema está lejos de ser representativo. El sistema ha querido sobrerrepresentar a regiones menos pobladas para darles de alguna manera voz y voto. Ha territorializado el voto desde el momento en que ha puesto el primer peso en la circunscripción como forma de canalizar el voto.

Si bien es cierto que así se busca compensar el desequilibrio demográfico, muy probablemente lo que esas regiones necesiten es otra cosa. No es que el voto de sus ciudadanos sea más valioso. Precisan de un mayor compromiso político hacia ellas, para que como Teruel o Soria no caigan en el olvido político. Eso es fundamentalmente inversión y fondos de cohesión.

El sistema electoral español no ha puesto por delante a las personas en una circunscripción única en la que los partidos deban competir en condiciones de igualdad, lo que sin duda pondría muchas trabas a los partidos nacionalistas, al quedar diluidos en el conjunto de votos del país.

No hay sistema electoral perfecto, pero de lo que no cabe duda es de que España ha optado en su democracia por un sistema en el que la persona no es lo fundamental. Debido a las hipotecas históricas, el país cuenta hoy con un sistema electoral probablemente anticuado para las exigencias de igualdad, en las que no importa desde donde votas, sino que tu voto sea tan importante como el de cualquier otro español. Eso es soberanía nacional real. Lo demás, son aproximaciones.

10 COMENTARIOS

  1. El mismo error repetido de este tipo de estudios. Si se divide matematicamente el numero de votos por partido ente 350 diputados, el reparto de escaños para los partidos nacionalistas suele variar minimamente eleccion tras eleccion. Los grandes beneficiados historicamente han sido PP y PSOE y el gran perjudicado IU, ahora menos por la irrupcion de Podemos y C’s

  2. Excelente y oportunísimo, como siempre. Considerando que ningún sistema electoral es perfecto, creo que con este imperfecto sistema se compensa un interior despoblado y una periferia que, de otro modo, controlaría y acapararía todas las inversiones y todas las políticas. Desde luego, poco se invierte en Teruel, pero si cada español fuera un voto no creo que se invirtiese mucho más. En este sentido nuestro sistema electoral tan territorial es un elemento que debe considerarse cuando se habla de federalismo (aunque no está claro qué significa eso). En un sistema federal, en el que los territorios fuesen iguales, el interior, con menos habitantes, saldría beneficiado.
    Finalmente no debe olvidarse que quizá el legislador consideró que desde el siglo XIX la periferia era más de izquierdas y el interior más conservador, y de este modo quiso asegurarse este matiz conservador. Esto último, claro está, es sólo una suposición
    Enhorabuena por este esclarecedor artículo

    • Hola Juan,

      Esto ocurre porque el precio del primer escaño está calculado con una participación del 100%, en realidad el precio del primer escaño con la participación registrada en la provincia de Soria del 68,17%, el precio sería de 26.175 (al multiplicar 38.397 por ese porcentaje). Es una medida abstracta para calcular el precio de un escaño, pero es la única que permite ponderarlo (dividir censo entre número de escaños). Hay que tener en cuenta que compiten más partidos y el sistema D’Hont. Así, el más votado, PP, ocupa el primer escaño con sus 22.000 votos. El segundo escaño lo consigue el PSOE con 12.600 al tener mayor cociente que los votos del PP dividido entre dos.

      Saludos,

      Gonzalo

  3. Muy apropiado, Gonzalo (Perfect timing!). Por fin lo he entendido. Muchas gracias. Antes no te lo había dicho, pero me encanta tu blog…no soy la única de la familia que te sigue! Espero seguir leyéndole por mucho tiempo.

    • Hola Rosa!

      Me alegro mucho de que te haya aclarado el artículo y, sobre todo, de que la familia sea tan fiel al blog ;) ¡Espero estar a la altura!

      Un abrazo,

      Gonzalo

  4. La diferencia de votos respecto un sistema estrictamente proporcional en las pasadas elecciones es:
    PP +22
    PSOE +6
    Podemos -5
    Cs -14
    ERC =
    CDC +1
    PNV +1
    Bildu -1
    CCa =
    PACMA -4
    ¿los partidos nacionalistas quedarían diluidos? ¿De verdad cree que són ellos los que sacan beneficio del sistema?

  5. Creo que efectivamente habría que ver el histórico para poder asegurar si les beneficia o perjudica. De esa suma que ofreces se aprecia +1 a partidos nacionalistas. Habría que ver esa incidencia en elecciones anteriores también para ver si históricamente ha habido diferencias significativas para mantener o no el argumento expresado en el artículo, así como en otros múltiples foros.

    Gracias y saludos,

  6. Tema interesante y conflicto asegurado si se toca la ley electoral vigente.
    A mi me parece que, a pesar que la intención de este sistema es buena, el resultado es nefasto. Hoy en día hay suficientes datos y metodologías para evitar que se desatiendas las regiones menos pobladas. Solo hace falta legislar y partidas presupostarias fijas a partir de unos principios para esos territorios. Como por ejemplo Soria, con 90.000 habitantes y bajando.
    Con el sistema actual se han malbaratado muchos recursos en lugares que son un pozo sin fondo … En cambio donde se concentra la población y es el verdadero motor económico de España no se invierte lo suficiente y se va perdiendo competividad, como por ejemplo el eje mediterráneo, respeto a otras regiones europeas.
    La división provincial se realizó en 1833 … ya toca reformar el sistema y el mapa. No han pasado cosas desde entonces! jejeje

  7. seria de verdad igualitario que todo el estado fuera como una urna . sin conocer de donde son los votos ,ni periferia ni centro ni campo ni urbe . y segun ganaron votos tal les escaños .

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