La plaza roja de Moscú, nevada.

Las lenguas eslavas: las más expandidas en Europa

Después de hablar en general de todas las lenguas indoeuropeas, dedicarle un artículo en particular a las lenguas romances y otro a las lenguas germánicas, era mi deber terminar esta serie con el otro gran grupo de lenguas indoeuropeas en el Viejo Continente.

Además, son las lenguas que más expandidas están en Europa desde un punto de vista territorial. Hoy veremos cuáles y cuántas son las lenguas eslavas.

El origen de los pueblos eslavos

Cuando hablamos de pueblos de la antigüedad, más allá de la cuenca del Mediterráneo, es difícil hablar con certezas. La mayoría de ellos no conocían la escritura o, si la conocían, apenas hacían uso de ella. Así, la información que tenemos sobre ellos es principalmente romana, o griega, y estos pueblos solían ser sus enemigos, por lo que acostumbraban a verlos desde su punto de vista poco objetivo, para lo bueno y para lo malo: o eran unos míseros salvajes incivilizados, o eran hombres y mujeres nobles de vida primitiva idealizada (Tácito, en su libro Germania, nos ofrece el que quizá sea el primer ejempo del mito del buen salvaje que sigue existiendo hoy en día, tanto en la literatura como en la sociedad o la política).

No obstante, algunos autores, como Pomponio Mela, Estrabón y Tácito hablan del pueblo de los vennedi o veneti, traducidos al español como vénedos (no confundir con véneto, que es una cosa muy distinta).

Si echamos un vistazo a un mapa del siglo III, por ejemplo, veríamos el Imperio romano, pueblos germánicos desde su frontera hasta el Vístula, incluyendo Escandinavia, siguiendo el mar Báltico encontraríamos a los pueblos baltos o bálticos, al este, en las estepas del centro-oeste de Ucrania encontraríamos a los sármatas, en Rumanía a los dacios, y al norte de los sármatas y los baltos a pueblos fino-ugrios que no eran indoeuropeos.

Los pueblos eslavos entre los siglos VII y IX (Wikimedia Commons)

Ya en la Edad Media, encontramos fuentes carolingias, francas, bizantinas, árabes o germánicas que nos hablan de los pueblos eslavos. Jordanes, el gran historiador de los godos del siglo VI, nos comenta que los vénedos vivían en el vístula y estaban divididos en eslavos, en occidente, y el pueblo de los antes, en oriente

Hay que tener cuidado, no obstante, con el nombre de vénedos, porque su etimología es muy común entre pueblos indoeuropeos: hay pueblos celtas, ilirios e incluso itálicos que tenían nombres similares (su raíz es la misma que encontramos en el verbo latino volo o en francés vouloir, italiano volere o catalán voler: los amados, los queridos. En español tenemos la palabra volitivo).

Entonces, ¿de dónde vienen los eslavos? ¿Cuál es su tierra de origen?

Todo parece comenzar en el gran estado ostrogodo del siglo IV, cuando este pueblo recibió la noticia de que los hunos se acercaban. Como demuestran los vestigios arqueológicos, parece que hubo una masiva migración hacia el oeste, y estas poblaciones se fueron asentando en diferentes puntos del continente. Este estado ostrogodo era amplísimo, y aunque solemos imaginar a los diferentes pueblos históricos de manera homogénea, no lo eran en absoluto. Los visigodos eran una mezcla de muchos pueblos diferentes, así como los francos o cualquier otro. A veces incluso un nombre engloba tribus que podían tener orígenes lingüísticos diferentes. Tal parece ser el caso del estado ostrogodo, porque entre los muchos grupos que huyeron hacia el oeste y que estaban bajo su mando, se han encontrado restos arqueológicos que ya se consideran eslavos.

Las culturas que dejaron estos primeros restos considerados eslavos estaban poco desarrolladas tecnológicamente: su alfarería era muy rudimentaria, no conocían el torno y apenas hay restos de objetos metálicos. Podríamos decir que eran un pueblo muy poco desarrollado incluso comparado con los pueblos germánicos.

La mayoría de los estudiosos concuerdan, pues, en que la zona de nacimiento de los pueblos protoeslavos fue la frontera entre Bielorrusia, Ucrania y Polonia y que podrían haber surgido como pueblo diferente en el Neolítico. Serían, pues, un pueblo intermedio entre la forma de vida asentada de los indoeuropeos occidentales y la vida casi nómada o directamente nómada de los indoeuropeos más orientales que habitaban los límites entre Europa y Asia.

El origen de las lenguas eslavas

Las lenguas eslavas comparten muchas similitudes, más de las que comparten con otras lenguas indoeuropeas, con la familia báltica. Por eso, a inicios de la indoeuropeística, se formuló la teoría de que las ramas báltica y eslava habían surgido de un tronco común, lo que se llamó la rama baltoeslava o la lengua protobaltoeslavo. Esta teoría ha sido criticada desde entonces desde aspectos como la toponimia, en que parece haber divergencias importantes entre ambas ramas. No obstante, actualmente la teoría del protobaltoeslavo sigue siendo la mayoritaria entre los especialistas.

Así, entre hace 4500 y 7000 años habría existido la lengua protobaltoeslava, entre hace 3500 y 2500 se habrían separado el protobalto y el protoeslavo, y las diferentes lenguas eslavas se habrían diferenciado entre hace 1700 y 1300 años.

Las lenguas eslavas divididas en sus tres grupos principales: meridionales, occidentales y orientales (Wikimedia Commons)

Los primeros documentos escritos en una lengua eslava los encontramos en el siglo IX, momento en que se presupone que, con las diferencias geográficas y sociales de cualquier lengua viva, todos los eslavos hablaban todavía una misma lengua. Se calcula que, después de la formación de los primeros estados eslavos y la mezcla que estos sufrieron en sus diferentes tierras de asentamiento tras sus migraciones, los tres grandes dialectos, occidental, meridional y oriental, estaban ya conformados en el siglo XI.

La importante labor de Metodio y Cirilio

En el siglo IX se le encargó a dos hermanos de Salónica, ciudad griega que por aquel entonces estaba rodeada de tribus eslavas, la evangelización de aquellos pobladores. Cirilio y Metodio decidieron escribir la Biblia en su lengua, pero los alfabetos latino y griego no eran adecuados para representar su fonética. Así, inventaron el alfabeto glagolítico, que aún es visible en lugares ceremoniales, como en un muro de la catedral de Zagreb, Croacia.

El alfabeto glagolítico se expandió hacia oriente y occidente. En oriente, no obstante, en el estado búlgaro, fue sustituido poco a poco por el nuevo alfabeto cirílico (llamado así porque se pensó, durante mucho tiempo, que era este el que habían inventado Cirilio y Metodio). Al tener el apoyo de la iglesia bizantina ortodoxa, este alfabeto se extendió por todos los países que adoptaron este rito. En los países eslavos de rito católico, el alfabeto glagolítico fue sustituido, poco a poco, por el latino. La única excepción fue Croacia, más concretamente la región de Dalmacia, donde sobrevivió hasta que en el siglo XIX se convirtió en una escritura puramente litúrgica.

Alfabeto glagolítico en la catedral de Zagreb, Croacia (Flickr)

La lengua que se escribía en aquellos alfabetos tiene diversos nombres. El primero, más sencillo, es el de antiguo eslavo, también se le llama eslavo (o en algunos lugares, esloveno) eclesiástico porque su uso era principalmente religioso, y tercero y último, como la mayoría de textos se produjo en la zona de Bulgaria, también se le llama, a veces, antiguo búlgaro.

Que la lengua de los eslavos fuera prácticamente la misma en el siglo IX y que tengamos textos de ella es una enorme suerte, comparable a la situación de las lenguas romances y el latín. Se considera que todas las lenguas eslavas vienen de aquella lengua de la que tenemos testimonio, por lo que decir antiguo eslavo y eslavo común es casi lo mismo.

Una curiosidad gramatical

Entre las muchas peculiaridades que caracterizaban al eslavo frente a las demás lenguas indoeuropeas se encontraba el aspecto perfectivo o imperfectivo de los verbos. Es decir, todos los verbos tenían dos formas diferentes, una para expresar acciones perfectivas (acabadas) e imperfectivas (inacabadas). Vamos a ver algunos ejemplos del actual croata:

Čitati – leer (imperfectivo)

Pročitati – haber leído (perfectivo)

Ja čitam knjigu – yo leo un libro (presente imperfectivo)

Ja sam pročitala knjigu – yo he leído/leí un libro (pasado perfectivo)

Si pones el verbo imperfectivo en pasado, tenemos el equivalente (más o menos) al tiempo imperfecto del español:

Ja sam čitala knjigu – yo estuve leyendo/ leía un libro (pasado imperfectivo)

Sin embargo, la forma perfectiva (pročitati) no puede ponerse en presente, porque una acción acabada (que es lo que indica el aspecto perfectivo) no puede estar desarrollándose actualmente en tanto acabada, es decir, pasada. Sí puede conjugarse en futuro para formar el equivalente a nuestro futuro perfecto: habré leído.

Carteles en alfabeto cirílico (Flickr)

Las lenguas eslavas en la actualidad

 Actualmente, unas 400 millones de personas hablan lenguas eslavas. La más hablada, como no podía ser de otra forma, es el ruso, seguida por el polaco, el ucraniano y el checo. No obstante, si contamos el croata, bosnio y serbio como una sola lengua (que así se considera lingüísticamente, aunque social y políticamente es un asunto delicado), esta lengua sería la cuarta más hablada, superando ampliamente al checo.

Las lenguas eslavas orientales

Entre los siglos X-XV las lenguas eslavas comenzaron a separarse en tres grandes grupos, que podríamos llamar ya lenguas. En la parte oriental surgió el antiguo eslavo oriental, también llamado por algunos lingüistas ruteno (porque, de hecho, el nombre con el que algunos eslavos de la zona llamaban a su lengua hasta bien entrada la Edad Moderna), aunque hay división de opiniones entre quienes equiparan ruteno y antiguo eslavo oriental y los piensan que no era exactamente lo mismo.

Sea como fuere, esta fue la lengua de la rus de Kiev. La extensión de esta lengua abarcó, grosso modo, los estados de las actuales Bielorrusia, Ucrania y Rusia (en esa época solo la parte europea). Aunque llegó a escribirse en alfabeto glagolítico en Novgorod, esta escritura fue rápidamente sustituida por la cirílica.

Textos de gran importancia como la Crónica de Néstor o el Cantar de las huestes de Ígor se escribieron en esta lengua.

Tradicionalmente, en cada país recibe el nombre de su propia lengua: en Rusia lo llaman antiguo ruso, en Bielorrusia, antiguo bielorruso, y en Ucrania, antiguo ucraniano.

Las estudiosos coinciden en señalar que las invasiones mongolas del siglo XIII iniciaron un período de fragmentación en el antiguo eslavo oriental. Así, para la independencia de Rusia, a lo largo del siglo XV, ya se puede hablar de ucraniano, bielorruso y ruso como lenguas separadas.

El ruso está entre los diez idiomas más hablado del mundo con 258 millones de hablantes. Es lengua oficial de las Naciones Unidas y de los estados de Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Kazajstán, Turkmenistán y muchos otros, ya sea de forma estatal o regional.

Lenguas eslavas orientales (Wikipedia)

El idioma ucraniano es el segundo más hablado de esta rama con 47 millones de hablantes, de los que se calcula que 37 lo tendrían como primera lengua. Es oficial en Ucrania, Rumanía, Polonia. Es oficial en los territorios no reconocidos de Crimea, Sebastopol y Transnistria.

El bielorruso es oficial en Bielorrusia y Polonia, y cuenta con unos 11 millones de hablantes.

Existe un habla llamada rusino que es fruto de debate. Para algunos es una lengua, para otros forma parte del grupo de dialectos ucranianos. Estas hablas se encuentran en Ucrania suroccidental, sobre todo, pero también otros países como Serbia, Croacia, Rumanía, Hungría… Se calcula en un millón de personas el número de hablantes. Solo una región de Serbia y otra de Ucrania lo reconocen como lengua oficial.

Todas estas lenguas se escriben con alfabeto cirílico actualmente.

Las lenguas eslavas occidentales

Podemos suponer que la fragmentación de las lenguas eslavas occidentales fue aproximadamente en la misma época que en las orientales que hemos visto anteriormente.

El polaco es la lengua con mayor número de hablantes de esta rama en la actualidad con alrededor de 50 millones de hablantes, principalmente en Polonia, pero también en países cercanos gracias a la diáspora polaca. Curiosamente, fuera de Polonia es oficial en el condado de Vilna, pero no en la ciudad de Vilna (capital de Lituania).

El silesio se habla en la región de Silesia, en Polonia occidental, y también se discute su pertenencia o no al conjunto de hablas polacas. También se habla en la parte fronteriza de la República Checa con Polonia. Es difícil calcular su número de hablantes, pero se estima en 1 250 000.

La lengua casubia se habla en la región de Pomerania, en Polonia. Es uno de los muchos famosos ejemplos de lenguas en serio peligro de extinción, ya que apenas hay niños que lo hablen. A pesar de ello, para intentar que no muera, la región de Pomerania lo hizo cooficial con el polaco en cinco municipios. Se calcula que la hablan alrededor de 100 000 personas.

Lenguas eslavas occidentales (Wikipedia)

Dentro de Alemania, cerca de la frontera con Polonia, habitan los llamados sorabos. El nombre en español recordará al de “serbios”. De hecho, en su lengua, ellos se llaman a sí mismos srbski, mientras que los serbios se llaman srpski. En algunas lenguas eslavas, de hecho, no existen diferencias entre sus nombres. Podemos afirmar que son dos pueblos que se llaman a sí mismos con el mismo nombre. Y no es casualidad, ya que se supone que, antes de que se separaran y cada uno emigrara al lugar donde se encuentra hoy, todos formaban un mismo grupo humano que se llamaban a sí mismo serbios, y así han continuado haciendo. Esta lengua, con unos 60 000 hablantes, no es cooficial en Alemania, pero sí goza de protección oficial. Esto permite que haya programas de radio y televisión en esta lengua, además de existir carteles bilingües en las zonas donde se habla.

Los dos idiomas con los que cerramos el grupo occidental son el checo y el eslovaco, fuertemente emparentados entre sí y con un alto grado de inteligibilidad. El checo es oficial es la República Checa, donde lo hablan unos 12 millones de personas, y el eslovaco es la lengua oficial de Eslovaquia y tiene este estatus también en la región autónoma de Voivodina, en Serbia. Cuenta con unos 5 millones de hablantes.

Todas estas lenguas se escriben con alfabeto latino.

Las lengusa eslavas meridionales

Desde un punto de vista sociopolítico, son las siguientes: esloveno, croata, serbio, bosnio, montenegrino, macedonio y búlgaro. Desde la lingüística se agrupan en esloveno, serbocroata (o croatoserbio), macedonio y búlgaro. Aun así, también existe debate sociopolítico sobre la unidad del búlgaro y del macedonio.

El macedonio y el búlgaro se escriben con alfabeto cirílico, mientras que el esloveno, el croata y el bosnio usan alfabeto latino. El caso del serbio es bastante curioso en Europa, ya que es oficial escribirlo tanto en alfabeto latino como en cirílico.

Para el caso de Croacia, Bosnia y Serbia, suele hablarse de estándar croata de serbocroata, estándar bosnio de serbocroata y estándar serbio de serbocroata. Es un caso similar al que ocurre con el catalán, el valenciano y las hablas baleares: un sistema lingüístico con varios estándares diferentes.

Lenguas eslavas meridionales (y sus dialectos) (Wikidata)

El esloveno es oficial en Eslovenia y en provincias de Italia y Austria, aunque también existen comunidades de hablantes de Croacia y Hungría. Son 2,2 millones de nativos.

El serbocroata tiene 16,3 millones de hablantes, y es oficial en Croacia (croata), Serbia (serbio, Bosnia (bosnio), Montenegro (montenegrino) y Kosovo (serbio).

El búlgaro solo es oficial en Bulgaria, aunque también se habla en Serbia, Grecia y Turquía y tiene 9,1 millones de hablantes.

El macedonio tiene aproximadamente 2 millones de hablantes y es la lengua oficial de Macedonia del Norte, aunque también existen comunidades que lo usan en Serbia y Albania.

Bibliografía

  • Francisco Villar Los indoeuroeos y los orígenes de Europa. Lenguaje e historia Editorial Gredos, segunda edición, 1996, Madrid
  • Archives ouvertes
  • Síntesis

2 comentarios en “Las lenguas eslavas: las más expandidas en Europa”

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