La historia de Taiwán: la República de China

La isla de Taiwán está en el centro del foco político y de la diplomacia internacional. Esta pequeña isla parece estar enfrentada no solo políticamente al gigante chino, sino también geográficamente.

A una distancia de 130 km de China y 2164 de Japón, el devenir de este territorio ha estado marcado por las grandes potencias vecinas: China, Japón… pero también España y los Países Bajos.

Taiwán antes de la llegada de las potencias occidentales

La población original de la isla de Taiwán eran grupos austronesios. De hecho, se piensa que desde aquí partieron todas las migraciones de estos pueblos hacia las islas del Pacífico y el sureste asiático (hasta llegar a Madagascar). Esta, pues, sería su tierra originaria.

Sus gentes no conocían la escritura, por lo tanto, es muy difícil reconstruir el pasado remoto de la isla. En el siglo XIII, chinos de etnia Han se asentaron en las islas Pescadores, en el estrecho de Taiwán.

Taipéi, Taiwán

La llegada de los europeos

En 1622, los holandeses intentaron crear un puesto comercial e las islas Pescadores, pero los chinos lo impidieron. Un par de años más tarde, en 1624, crearon un fuerte en un islote frente a la isla de Taiwán. Desde allí vencieron a algunos jefes locales y se hicieron con el control de algún territorio en la zona sudoccidental de la isla. También constataron la presencia de población flotante de pescadores chinos.

Los holandeses trajeron a muchos granjeros chinos a cultivar sus tierras en la nueva colonia. Así, se calcula que hacia 1660 había entre 30 000 y 50 000 chinos asentados en la isla.

Colonias europeas en el siglo XVII: al norte de la isla, las españolas, en el centro y sur, las holandesas (Wikipedia)

En 1626 llegaron los españoles, que se asentaron en el norte de la isla. Allí fundaron la actual ciudad de Keelung con el nombre de Santísima Trinidad. Un par de años más tarde levantaron el fuerte Santo Domingo en el actual distrito de Tamsui, que sigue en pie en la actualidad.

Esta colonia duró 16 años, hasta que los holandeses consiguieron echar a los españoles. El control de Países Bajos se fue haciendo, entonces, más efectivo a lo largo de la isla.

En 1661, después de un conflicto sucesorio en China y un cambio de dinastía, las fuerzas de la derrocada dinastía Ming llegaron a Taiwán y expulsaron a los holandeses. Al principio crearon un gobierno independiente, pero en 1683 una gran armada de la nueva dinastía Qing consiguió derrotarlos y tomar la isla, que se integró totalmente en el Imperio chino Qing.

El gobierno Qing

Hasta finales del siglo XVII, la inmigración de chinos continuó, aunque el gobierno local quiso respetar los derechos de los aborígenes (aquellos austronesios de los que hablábamos al principio, que allí seguían). Así, estos fueron retrayéndose a las zonas de las montañas mientras los chinos ocupaban la costa occidental.

No obstante, los conflictos entre nativos y chinos fueron inevitables, e incluso entre distintos grupos étnicos chinos, como los minan y los hakka. Durante todo el siglo XVIII y buena parte del XIX, la isla fue un territorio especialmente conflictivo para la corona. Sin embargo, la producción de arroz y de azúcar hizo que fuera rentable.

Los franceses ocuparon algunas ciudades en la guerra sino-francesa entre 1884-1885, pero no consiguieron asentarse tras firmar la paz.

El gobierno japonés: lo bueno

Los japoneses llevaban comerciando con la isla de Taiwán desde la llegada de los holandeses. Antes, incluso, se había hablado en la corte nipona de conquistar la isla, pero el plan nunca se realizó.

Sin embargo, el estado nipón nunca dejó de mirar hacia Taiwán con anhelo. Después de la primera guerra sino-japonesa (1894-1895), China fue la derrotada y cedió la isla y el archipiélago de las Pescadores a Japón. En ese momento, el gobierno japonés dio un plazo de dos años para todos aquellos chinos que quisieran vender todas sus propiedades e irse a China.

Clase en una escuela femenina durante en Taiwán durante el gobierno colonial japonés (GetArchive)

No obstante, la mayoría de la población se quedó y se formó una guerrilla que, en diferentes oleadas, lucharía contra la ocupación japonesa.

Los japoneses industrializaron la isla y la introdujeron en la economía moderna. Crearon grandes infraestructuras y un sistema sanitario. También crearon un sistema de educación pública y acabaron con la tradicional caza de cabezas (literalmente. Los nativos de la isla continuaban practicando la tradicional caza de seres humanos para llevarse sus cabezas como trofeos. Es una tradición muy común en pueblos de todas las partes del mundo en diferentes épocas: América, Asia, Europa, África y Oceanía).

El gobierno japonés: lo malo

El régimen japonés en la isla, sin embargo, distaba mucho de ser bueno para la población no japonesa. Los ciudadanos de etnia han (la principal etnia de China, lo que se considera típicamente chino fuera del gigante asiático) eran considerados de segunda, y los aborígenes de la isla, de tercera. Solo los japoneses podían acceder a los puestos de importancia de la administración o la política. Además, se inició un fuerte proceso de japonización de la población local. Por otra parte, los comerciantes de Taiwán solo tenían derecho a hacer negocios con Japón, con ningún otro país. Era, sin lugar a dudas, un régimen colonial.

Además, las autoridades japonesas iniciaron campañas de represión contra los aborígenes y los han, y la violencia fue un método recurrente para sofocar cualquier muestra de rebelión o de cualquier tipo de iniciativa política entre los no japoneses.

Durante la Segunda Guerra Mundial, se calcula que unos 14 000 hombres taiwaneses fueron forzados a luchar en el ejército japonés, mientras que 2000 mujeres fueron forzadas a ejercer de esclavas sexuales para las tropas. Eufemísticamente eran llamadas “mujeres de confort”.

Los 300 000 japoneses que vivían en Taiwán fueron forzados a marcharse después de la guerra.

La república de China

En 1912, mientras Taiwán continuaba bajo gobierno japonés, en China un lenvantamiento acabó derrocando a la dinastía Ming y fundó una república. Así terminaban miles de años de gobierno imperial en el gigante asiático.

La Larga Marcha, una de los principales acontecimientos de la guerra civil china (Wikimedia Commons)

Al mando de la repúblico se instauró el Kuomintang, que acabó desarrollando un país de partido único y tintes autoritarios.

La guerra civil entre el Kuomintang y el partido comunista chino no tardó en estallar. El conflicto se divide en dos fases principales, la primera desde 1927 hasta 1937, en la que los comunistas fueron derrotados. Durante la Segunda Guerra Mundial se consiguió un cese de las hostilidades y todas las fuerzas chinas se unieron contra la invasión japonesa. Pero, inmediatemente después de expulsar a los japoneses, se reanudó la guerra hasta 1949, y esta vez vencieron los comunistas, que tomaron el poder y en él continúan hoy.

Durante los años en que se desarrolló la segunda parte de la guerra, la isla fue parte del territorio controlado por el Kuomintang, y el trato que las nuevas autoridades dieron a los residentes de la isla no fue mucho mejor que el que recibían de los japoneses.

El Kuomintang, tras perder la guerra, se retiró a Taiwán y siguió reclamando la soberanía de toda la China continental hasta el año 2007.

La era marcial y la actualidad

En 1949 se declaró la ley marcial en Taiwán, que continuó hasta 1987. Esta época se conoce como el Terror Blanco. Como en todas las dictaduras, el gobierno persiguió y asesinó a miles de opositores, intelectuales y comunistas en toda la isla.

Gracias al apoyo de EE. UU. tras la guerra de Corea, el régimen pudo permanecer en el poder, ahora protegido de cualquier amenaza de la China comunista.

Chiang Kai-Shek, dictador del Kuomintang en Taiwán (Wikipedia)

Durante las décadas de los 60 y los 70 la isla se reindustrializó orientada hacia la tecnología. Estos años fueron testigo de un rápido y potente crecimiento económico que se llamó el “milagro de Taiwán”. En esos años fue el país de mayor crecimiento económico después de Japón.

Hasta los años 70, y en el contexto de la Guerra Fría, la mayoría de los países occidentales siguieron considerando a Taiwán la “verdadera” China, pero a partir de entonces comenzaron a reconocer a la República Popular y el asiento de la ONU pasó a la China continental.

En 1979, y después de que el líder de la dictadura del Kuomintang, Chiang Kai-Shek, muriera 4 años antes, se celebró una manisfestación masiva en la ciudad de Kaohsiung. Aunque fue duramente reprimida, se considera el evento que logró unificar a toda la oposición al régimen. Durante toda la década de los 80 se fueron promoviendo reformas políticas y sociales hasta que, a principios de los 90, se celebraron las primeras elecciones del país.

Hoy Taiwán es una República semipresidencialista, su PIB es el 21.º del mundo y su índice de desarrollo humano es muy alto (puesto 27, España es el 25).

Los grandes problemas que afronta el país son el reconocimiento internacional y las relaciones diplomáticas con China, con una tensión que en los últimos años se ha visto disparada.

Bibliografía:

3 comentarios en “La historia de Taiwán: la República de China”

  1. «El Kuomintang, tras perder la guerra, se retiró a Taiwán y siguió reclamando la soberanía de toda la China continental hasta el año XXXX.»
    Sea XXXX igual a ?

    Por otro lado, buen artículo.

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