Los diferentes nombres para las Américas

El nombre de América tiene su origen en Américo Vespuccio. De hecho, la denominación para el continente se hizo popular en Europa por los mapas del cartógrafo alemán Martin Waldseemüller, autor del primer mapa en el que aparece su nombre. Hasta entonces se había utilizado el término «Indias Occidentales» para nombrar a esta zona del mundo.

El uso del nombre «América» ha sido históricamente controvertido. Simón Bolívar quiso llamar a toda la región «Colombia», en honor a Cristóbal Colón. Según el parecer del libertador, Colón habría tenido más mérito que Américo Vespucio (Amerigo Vespucci) para dar nombre al continente.

Universalis Cosmographia, 1507, Martin Waldseemüller, primero en presentar las tierras nuevamente descubiertas con el nombre de América y separadas de Asia.

Pero más allá de esos otros posibles nombres, son varias las denominaciones que desde un punto lingüístico o geográfico se utilizan para denominar a los países que forman parte de América y especialmente a los que componen el Cono Sur.

Repasamos a continuación varias de las mismas. Se trata más concretamente de América Latina, Hispanoamérica e Iberoamérica.

El nombre de América Latina

El término de América Latina, hace referencia al origen latino de las lenguas romances. «América Latina» o «Latinoamérica» alude al conjunto de países de América que fueron antiguas colonias de países europeos donde se hablan lenguas romances (España, Portugal y Francia). Todos los países en los que se hablan idiomas de raíz latina serían por tanto parte de este grupo.

Mapa de América, de Sebastian Munster.
Mapa de América, de Sebastian Munster.

Así, las cosas, ese pasado colonial compartido hace que los países que integran Latinoamérica compartan similitudes culturales. Sin embargo, entre ellos también hay grandes variaciones climáticas, económicas, lingüísticas, étnicas, políticas y sociales. Todo ello lleva a afirmar que no nos encontramos con un bloque uniforme.

Según el diccionario de la Real Academia Española: “Latinoamericano es la persona natural de un país donde se hablan lenguas derivadas del latín”.

De acuerdo con esta definición, «América Latina» incluye a Hispanoamérica (países de habla española), Brasil (de habla portuguesa) y Haití (donde el francés es la lengua oficial). Aquí se incluye a Puerto Rico aunque sea un “Estado Libre asociado de Estados Unidos de América”.

El concepto «América Latina» integra a países de habla francesa, como el citado Haití, que también comparten territorios, condiciones culturales y económicas comunes con pueblos hispanoamericanos.

Además y de acuerdo a esta definición habría que incluir también a los territorios y departamentos franceses de ultramar de San Pedro y Miquelón, San Martín y San Bartolomé, Guayana Francesa, Martinica y Guadalupe, donde también se hablan lenguas latinas.

Territorios del Norte de América en los que se hablan lenguas romances

Así las cosas, territorios de habla inglesa como Belice, Surinam y Guyanas, que participan de la misma realidad física con el resto de América Central y del Sur, quedan excluidos. Resulta por tanto algo arbitrario no considerar en este universo a las islas angloparlantes, como Jamaica o Trinidad y Tobago, si se tuvieran en cuenta otras como Martinica, de habla francesa, y las demás Antillas de habla castellana.

El concepto dejaría fuera a otros territorios americanos donde también se hablan lenguas romances. Estas zonas también serían parte de América Latina desde el punto de vista lingüístico. Por un lado tenemos a las provincias canadienses donde el francés es lengua oficial, Québec y Nueva Brunswick. 

También se deja fuera a los Estados estadounidenses de Luisiana (donde un dialecto del francés, el cajún, es hablado por el 5% de la población), y Nuevo México, Florida, Texas, Arizona y California (donde el español es ampliamente hablado). 

A efectos geopolíticos, el nombre «América Latina y el Caribe» designa a los territorios al sur de Estados Unidos e incluye también países de lenguas no romances, como es el caso de Belice, Surinam, Guyana y algunas islas del Caribe. Se habla por tanto de «América Latina y el Caribe» para describir un territorio con características comunes en su geografía física y humana.  

Etimología de América Latina y controversia

El término «América Latina» fue usado por primera vez en París, en 1836, por el político y economista francés Michel Chevalier. Este término fue apoyado por el imperio francés de Napoleón III durante su invasión de México, en 1863, como forma de incluir a Francia entre los países con influencia en América. La justificación era la de establecer un «Imperio Latinoamericano» bajo la influencia francesa.

El término ha evolucionado para comprender un conjunto de características culturales, étnicas, políticas, sociales y económicas. Con todo, los términos «Latinoamérica» y «América Latina», a pesar de ser aceptados por la población de los países a los que se refiere.

A menudo se considera un concepto eurocentrista, impuesto por los colonizadores. Defienden estos postulados que jamás podrían considerarse de origen latino ni los indígenas, ni los afroamericanos o incluso los indígenas que no hablan idiomas europeos.

Asimismo, los pueblos no latinos del Caribe consideran que «América Latina» no los incluye, por no hablar una lengua romance. 

América Latina como espacio cultural

Cobra fuerza una nueva teoría sobre la noción «América Latina» vinculada más a aspectos antropológicos y sociológicos que al lingüístico, y parte del concepto de “horizonte cultural”.

Este último es el espacio geográfico y temporal donde prevalecen pautas culturales comunes, las cuales incluyen el uso de una lengua determinada. Los partidarios de esta postura, entre quienes están los geógrafos Pedro Cunill Grau y Rodolfo Bertoncello, entienden que países del Caribe, de Centro y Sudamérica (Jamaica, Surinam, Barbados, Belice…) son parte de América Latina.

En este sentido, defienden que las pautas culturales de la población de los mismos poseen similitudes con otros países latinoamericanos, diferenciándose de las prácticas de las naciones de América Anglosajona, a la que ven como otro horizonte cultural. Además, la región francófona de Canadá (pese a su lengua de origen latino) la incluirían en la “América Anglosajona”, por los motivos antes citados.

De este modo, «América Latina» sería el conjunto de países al Sur del Río Bravo o Río Grande, cuyas lenguas provienen del latín, como el español, el portugués y el francés. Abarca realidades variadas: la integran distintos pueblos, con diferencias étnicas y culturales, organizados políticamente como Estados independientes, territorios de ultramar e, inclusive, como un “Estado libre asociado”.

Iberoamérica: lo que une a América con la Península Ibérica

Si estrechamos el término, encontramos Iberoamérica, que hace referencia a los países de habla española y portuguesa o con lazos históricos con estos dos países que se remontan al pasado colonial. España y Portugal mantienen una historia compartida, con lazos entre los dos países. Unos lazos que también se extienden al otro lado del océano Atlántico. El ámbito iberoamericano tiene una vertiente geográfica y otra cultural.

Así, por ejemplo, el Diccionario panhispánico de dudas define Iberoamérica como la región integrada por las naciones americanas que pertenecieron como virreinatos y provincias a los antiguos imperios Ibéricos español y portugués.​ Este término incluye Brasil. Según esta definición, Iberoamérica se referiría solo a una región americana.

Brasil en el Atlas Miller. 1519. 

Sin embargo, aunque su uso real es cada vez menos frecuente, en la misma entrada, al definir el gentilicio iberoamericano se señala que, en ocasiones dicho gentilicio incluye también lo relativo a España y Portugal, con un sentido de comunidad cultural. Igualmente la última edición del Diccionario de la Lengua Española sigue incluyendo en una de las definiciones del gentilicio a España y Portugal, acepción ya en desuso.

Pero referirse a la Península Ibérica (España y Portugal) como único integrador de la población de los países americanos excluye a la gran población de inmigrantes originarios de otros países como, por ejemplo, de Italia, Alemania, Armenia, China, India, Líbano, etc. Tras independizarse de España y Portugal, y durante el siglo XIX, nuevos emigrantes fueron a América, mezclándose con la población existente.

Por otra parte, en el plano político, cultural, científico y diplomático, las Cumbres Iberoamericanas han extendido el alcance del término a Andorra, un país igualmente ibérico que cuenta con población de habla castellana y catalana con notable presencia de hablantes francófonos y lusófonos.

«Hispanoamérica»: las naciones americanas que hablan español

Según el Diccionario panhispánico de dudas, Hispanoamérica es «el conjunto de países americanos de lengua española», por tanto excluyendo a los estados americanos «en los que la lengua oficial no es el español». La denominación parte de la conciencia del espacio común que constituye lo que conocemos como la Hispanidad.

«Su gentilicio, hispanoamericano, se refiere estrictamente a lo perteneciente o relativo a la América española y no incluye, por tanto, lo perteneciente o relativo a España».

​Sobre el caso particular de Puerto Rico existen diferencias de criterio, porque mientras algunos no lo incluyen en la región, dado que es uno de los territorios no incorporados de los Estados Unidos (un país sin idioma oficial), otros consideran que su condición de estado libre asociado es asimilable a la noción de colonia.

3 comentarios en “Los diferentes nombres para las Américas”

  1. Juan Manuel Diaz de Cevallos

    Si, aquí, también nos han ganado la batalla, y cada vez menos hablantes usan el termino IBEROAMERICA E HISPANOAMERICA,
    Pues ellos se lo pierden jamás tendrán unas madres tan especiales, como ESPAÑA Y PORTUGAL, O PORTUGAL Y ESPAÑA. ¡¡¡UNICAS EN EL MUNDO !!!

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