Hablamos en el podcast de Geografía Infinita del Knowledge of London, la prueba que debe pasar todo aquel que quiera ser taxista en Londres.

Se trata de un complicadísimo examen que tiene por objeto que no haya un solo taxista en la ciudad londinense que no la conozca al dedillo. Hay quien dice que es uno de los exámenes más duros del mundo y al menos si tenemos en cuenta en cuanto a la tasa de aprobados, parece que pueda serlo.

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A día de hoy el ‘Knowledge of London’ sigue existiendo con características muy similares a cuando empezó allá por 1865. Tiene más de 150 años y el examen sigue igual con las adaptaciones a las que los cambios urbanísticos han obligado.

Miles de localizaciones y lugares

Para aprobar el  ‘Knowledge’ lo primero que hay que hacer es aprender lo que se llama “el libro azul”, lo que  vendría a ser la Biblia de los taxistas londinenses. El libro azul incluye un total de 320 rutas básicas por Londres.

Además hay que aprender 25.000 calles y carreteras dentro de un radio de 10 kilómetros de Trafalgar Square. Eso implica conocer los puntos de interés hasta un total de 20.000.

En esta categoría de puntos de interés (landmarks) entran los lugares famosos, los edificios de apartamentos o las urbanizaciones. Pero también estaciones de policía, las mezquitas, las sinagogas o las iglesias.

Asimismo hay que conocer lugares comerciales como peluquerías y tiendas y los lugares de ocio entre los que se encuentran discotecas, pubs y restaurantes.

La mejor manera de aprender: en moto

Por norma general, se tarda entre dos y cuatro años para aprender al completo el temario del examen. Por esa razón, las autoridades recomiendan que la mejor forma de estudiar la prueba es compaginándola con salidas frecuentes al exterior.

Si puede ser en moto mejor, ya que obtienen una idea del mapa de la ciudad más completa. Así, quienes preparan el knowledge suelen hacerlo en una scooter, en cuyo parabrisas colocan los mapas de la ciudad para ir aprendiendo las calles por las que tienen que pasar.

No puede decirse desde luego a tenor por este examen que los taxistas de Londres no conozcan a fondo su ciudad. Y eso en realidad se traduce en un mejor servicio porque un taxista debería ser un experto sobre su propia ciudad, no un mero conductor.

Y más aún en una ciudad tan monumental como Londres donde muchos de quienes usan el taxi buscan obtener respuesta a sus preguntas.