La geografía marca la personalidad de todas las regiones del mundo. No hay duda. Las características geográficas del territorio condicionan a menudo la realidad. También marcan la evolución histórica los territorios.

De hecho, en Egipto, esa íntima relación entre la geografía y el desarrollo y ordenación de su territorio es muy clara. Egipto vive a los pies del Nilo. El segundo río más largo del mundo y el más largo de África atraviesa el país desde el sur hasta el norte, cuando desemboca en el gran delta del Nilo, sobre el que están situadas las ciudades de El Cairo y Alejandría.

El Nilo es y ha sido sin duda fuente de vida y en sus orillas se concentra la superficie de terreno sometida a cultivo o poblada, que es menor del 10% del territorio del país. En el resto del territorio, más del 90% de la superficie, la vida es impracticable. Son áreas desérticas, entre las que se encuentran el desierto de Libia al oeste, una parte del Sahara y el desierto Arábigo, que bordea el mar Rojo, y el golfo de Suez, en el este.

El Nilo en la revista National Geographic, número 31 de 1917.
El Nilo en la revista National Geographic, número 31 de 1917.

Un país que vive en torno a El Nilo

Con sus más de 6.000 kilómetros de longitud, este río que puede ser navegado en viajes a Egipto todo incluido, vio nacer a una de las mayores civilizaciones de la historia de la humanidad. Alrededor del Nilo vio la luz la civilización egipcia con un río que sin duda se demostró fundamental para llevar la vida a sus orillas. Algo que a día de hoy sigue ocurriendo.

El Nilo desempeñó así un papel de vital importancia en el desarrollo de la cultura egipcia antigua. De este modo, aportaba el agua y los alimentos necesarios para la subsistencia de los egipcios. Su curso constituyó la principal vía de transporte de personas y mercancías por todo el país.

Lo cierto es que por la influencia de este río que atraviesa a día de hoy diez países africanos, que pueden visitarse en los viajes a África organizados, la civilización egipcia se convirtió en una de las más florecientes de la antigüedad pese a situarse en una de las zonas desérticas y áridas más extensas del planeta.

Esta influencia del Nilo también tenía su parte de dependencia. Las crecidas del río debían producirse en el momento adecuado para fertilizar la tierra y no dar al traste con las cosechas.

Si las aguas no subían lo suficiente, se reducía la superficie de tierra donde se podía sembrar. Por el contrario, si las cosechas decrecían, se producía la consecuente hambruna entre la población. Una crecida excesiva también conllevaba consecuencias desastrosas y se perdían cosechas enteras por anegamiento.

Las crecidas anuales del Nilo marcaron el ritmo de vida de sus habitantes durante milenios. De hecho no fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando, con la construcción de la gran presa de Asuán, se extinguió para siempre el ciclo anual de inundaciones en lo que supuso probablemente el mayor cambio radical en la incidencia de la geografía en Egipto.

1 COMENTARIO

  1. Indiscutiblemente la informacion suministrada es de incalculable valor, gracias por existir Geografia Infinita, es una ordenacion narrativa e informativa de la Geografia Mundial donde se combina la Historia con la Floreciente antiguedad y el renacimiento actual de la epoca que vivimos.

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