Cuando uno cruza la carretera nacional que une Pamplona y Jaca pasa por el embalse de Yesa (entre Navarra y Aragón). Allí sobrevive el pueblo de Escó. Su silueta impregna al viajero de esa imagen que transmiten los pueblos abandonados.

Si uno hace ese recorrido con tiempo, quizá quiera parar a descubrir a qué suena el olvido. Para ello sólo hay que echarse a un lado en la carretera nacional, aparcar el coche y ponerse a andar.

Técnicamente Escó no es un pueblo abandonado. Allí aún viven tres vecinos, los hermanos Guallar: Félix, Baltasar y Evaristo. Sólo hay una casa habitada, que está camino a la iglesia. Todo lo demás es ruina y abandono.

Vista del pueblo de Escó
Vista del pueblo de Escó. Foto: Gonzalo Prieto.

En esa casa suena la radio a un volumen considerable cuando el sol se pone en el horizonte. Son las ocho de una calurosa tarde de agosto. Ha caído tormenta, el suelo está húmedo.

Ventana de una casa abandonada en Escó.
Ventana de una casa abandonada en Escó. Foto: Gonzalo Prieto.

La casa habitada de Escó es el último reducto de lo que este pueblo un fue un día. Todo indica que sus pobladores se dedican a la ganadería, pues en los alrededores del pueblo, a las faldas de la Sierra de Leire, un rebaño de ovejas mueve sus cencerros. Son los dos únicos sonidos que interfieren en el silencio inmenso de Escó.

Vista de los rebaños en Escó
Vista de la zona en la que los vecinos guardan sus rebaños en Escó. Foto: Gonzalo Prieto.

Este pueblo de la provincia de Zaragoza fue víctima de un embalse, como otros tantos en España. Su final quedó marcado por la construcción de la presa y el llenado del embalse de Yesa, a finales de los 50.

En este caso, el pueblo no quedó inundado. Pero su futuro, tocado. Prácticamente hundido. Con el llenado, se inundaron las tierras más fértiles del municipio, a orillas del río Aragón. Y sus habitantes fueron invitados a marcharse, para lo cual el Estado compró sus casas.

Vista de una casa en ruina en Escó
Vista de una casa en ruina en Escó. Foto: Gonzalo Prieto.

La construcción del embalse se proyectó en los en los años 20 para trasvasar las aguas del río Aragón y crear así regadíos en las inmediaciones de la zona desértica de las Bardenas Reales, con muchas más horas de sol.

Los trabajos de construcción comenzaron en 1936 aunque tuvieron que interrumpirse durante la Guerra Civil. El embalse fue finalmente inaugurado en 1959.

Hoy algunos descendientes de los habitantes que tuvieron que dejar Escó reivindican su derecho a volver a comprar los inmuebles de sus familias (reversión) y a partir de ahí comenzar a reconstruir el pueblo. Pero lo hacen con poco éxito por el momento.

Su acción más notable fue la de asociarse para reconstruir la Ermita de la Virgen de las Viñas, situada en un alto conocido como la Cantera la Virgen, a un kilómetro  aproximadamente del casco urbano de Escó.

Ruinas de viviendas y la torre de la iglesia de Escó
Ruinas de viviendas y la torre de la iglesia de Escó. Foto: Gonzalo Prieto.

La Asociación Pro Reconstrucción de Escó explica en su página web que “pese a que cuando realizaron la expropiación, indicaron que, en caso de querer volver, los propietarios tendrían la preferencia, a día de hoy, la respuesta ha sido siempre que no nos asiste derecho alguno por haberse realizado una expropiación voluntaria y a que en un futuro el casco urbano podría verse afectado por  el recrecimiento del embalse”.

Ese recrecimiento está en curso, no sin contratiempos, al haber cuadriplicado por el momento su coste inicial. Con la ampliación de la presa de Yesa, el embalse albergará menos agua de la inicialmente prevista, de manera que no afectaría a las cotas de los pueblos vecinos (abandonados o habitados). Se espera que, si no hay más problemas, la presa ampliada entre en funcionamiento en 2020.

Escó es uno de los tres pueblos que se vieron afectados por el embalse de Yesa. A él se suman Tiermas y Ruesta. En el caso de Tiermas, la construcción del embalse llevó a la expropiación, incluidas huertas y tierras de cultivo, a excepción de dos vecinos que se quedaron en la parte alta del pueblo hasta el día de su muerte.

Tiermas: cuando un pueblo compra un pueblo

Actualmente, los antiguos vecinos de este pueblo y sus descendientes están luchando por la reversión y la reconstrucción del pueblo. Siguen con la esperanza de que un día la justicia les de la razón. En 1982, el Ayuntamiento de la vecina localidad Sigüés compró lo que quedaba de Tiermas, la parte alta del pueblo, encaramada en una muela (una elevación con forma de meseta).

Vista general de Tiermas.
Vista general de Tiermas.

Cuando el nivel de las aguas lo permite, generalmente desde el mes de septiembre en adelante, las ruinas de las antiguas termas romanas emergen del fondo. Es entonces cuando se puede acceder al manantial de aguas sulfurosas. De hecho, la alcaldía de Sigüés puso en 2012 en marcha un proyecto para rehabilitar el pueblo y construir un balneario.

Restos del balneario de Tiermas, Zaragoza España. Hoy día se sigue utilizando el manantial cuando el embalse de Yesa esta bajo.
Restos del balneario de Tiermas, Zaragoza España. Hoy día se sigue utilizando el manantial cuando el embalse de Yesa esta bajo.

El proyecto ha dado comienzo, pero con bastante polémica ya que las primeras intervenciones de la reconstrucción de Tiermas no han sido precisamente acertadas: la construcción de un acceso sobredimensionado y poco estético al pueblo o la destrucción de un cementerio del siglo XIX, entre otros desatinos.

Los antiguos vecinos de Tiermas consideran ilegal la enajenación de Tiermas por parte de Sigüés en 1982, según explican en un artículo de la web Pirineo Digital. “En esas fechas ya había solicitudes individuales de reversión y el proceso no fue público, no salió en boletín alguno y no se respetaron los derechos de los antiguos vecinos, ni la legalidad vigente. Se hizo con nocturnidad –al menos con oscuridad- y alevosía”.

Además, según explican, mientras ellos se han implicado en mantener lo que queda de pueblo, el Ayuntamiento de Sigüés no ha hecho lo propio: “Nosotros hemos mantenido el cementerio y otros espacios del pueblo a costa de nuestro dinero. Sigüés no ha invertido un solo euro, no contesta nuestras cartas y no nos reciben. Dejan que la ruina se apodere de Tiermas y reciben del plan de compensación del Recrecimiento de Yesa una cantidad ingente de dinero que han dilapidado en un acceso sobredimensionado para un proyecto especulativo que ahora parece que no se hará nunca”.

Ruesta: el pueblo abandonado de la CGT

El tercer pueblo abandonado a raíz de la construcción de Yesa es Ruesta. La localidad sufrió el mismo problema que las anteriores. Ruesta desapareció en 1965, cuando contaba con 368 habitantes. Ruesta queda en la otra orilla del embalse de Yesa, por la que pasa el Camino de Santiago en su recorrido aragonés.

Poco antes del abandono del pueblo, en 1962, el Camino de Santiago se había declarado Conjunto Histórico Artístico, incluyendo “los lugares, edificios y parajes conocidos, como los que se determinasen en el futuro”.

Ruesta
Ruesta.

La suerte de Ruesta ha sido distinta a la de Escó y Tiermas. Veinte años después de la desaparición del término municipal, en los años 80, se inició una política de cesión de pueblos abandonados a distintas organizaciones sindicales.

Se pretendía llevar a cabo una actividad social, a la vez que se trabajara en la rehabilitación de los núcleos urbanos abandonados. En este contexto, en 1988 la Confederación Hidrográfica del Ebro cedió el pueblo y parte del término de Ruesta a la CGT.

Vista del pantano de Yesa desde Ruesta
Vista del embalse de Yesa desde Ruesta, con el pueblo de Escó al fondo.

En un primer momento, se planteó la rehabilitación como un proyecto a largo plazo, ya que la inversión necesaria suponía un esfuerzo económico “imposible” para este sindicato, según explican desde la página web de este proyecto.  De este modo se empezó por habilitar un camping como lugar de asentamiento base.

Además se promovieron ayudas económicas desde distintas instituciones para recuperar el Camino de Santiago y los núcleos por los que pasa. Por otra parte se estableció una estrategia de “bonos de apoyo y colaboraciones económicas” de los sindicatos de CGT para abordar en mejores condiciones el proyecto de rehabilitación.

Así se facilitó la ejecución de los proyectos de construcción del albergue en Casa Valentín en 1993 y Casa Alifonso en 1996. Actualmente, los servicios hosteleros están gestionados por un germen de cooperativa.

En el año 2000 se terminó la Casa de Cultura Ramón Acín, donde desde entonces se celebran conferencias, reuniones, encuentros y jornadas de contenido social y sindical, además de cursos y talleres de diversa índole relacionados también con el arte y la naturaleza.

Actualmente, quiere integrar una nueva dimensión que les relacione con el concepto de “ecoaldea”, que sirve de modelo para “el logro de una economía basada en la producción y consumo de energía sostenible, integrada en el entorno natural, con proyectos de vida que se asienten en Ruesta de un modo permanente y que tengan o prevean adquirir capacidades para poder vivir con los recursos del campo, con la artesanía o con la hostelería”.

7 COMENTARIOS

  1. Como apuntilla Carlos Blazquez, son “embalses” y no pantanos a lo que te refieres. Zonas o áreas pantanosas en España hay pocas, y este no es un caso de ellas. Es frecuente y común el error, pero entre los profesionales de la cartografía y geografía queremos mantener la rigurosidad del lenguaje. Felicidades por el aporte y la del portal en general.
    Un saludo,
    Tomas Martinez

  2. Como dato curioso, Ruesta fue una de las sedes del segundo “Intergaláctico” del EZLN, y todavía se ven las banderas por ahí, un vínculo curioso.

  3. En Oaxaca, México, pasó algo similar en al menos cinco municipios de la región del Papaloapan. La construcción de dos presas en aquellas tierras, implicó el desplazamiento de familias indígenas pertenecientes a dos pueblos originarios, los mazatecos y los chinantecos, debido a la inundación que sufrieron sus comunidades. La nueva ubicación de estas familias por parte del gobierno fue desconsiderada, algunas familias dieron al interior de comunidades dentro del mismo estado de Oaxaca, ajenas a sus tradiciones, costumbres y lengua, las otras se dirigieron al estado de Veracruz, al norte de Oaxaca, corriendo la misma suerte. Posteriormente algunas familias comenzaron a habitar las cimas de los cerros que quedaron a la vista del agua formando comunidades y rancherías, en un conjunto que actualmente se conocen como “las mil islas” y que han formado un paisaje exuberante y de singularidad impresionante, en aquella región del Papaloapan.

    Las familias que allí viven son excelentes artesanos y se han encargado de mantener su lengua, tradición textil y cocina tradicional viva, sin embargo, con el paso de los años parece imposible que aquellos que sufrieron el éxodo obligado en los años cincuenta y setenta del siglo pasado, recuperen sus antiguas tierras.

    Saludos.

    • Hola Mane, muy interesante la historia que nos cuentas sobre Oaxaca. Parece que la construcción de presas siempre ha tenido víctimas colaterales en todas las partes del mundo.

      Un cordial saludo,
      Gonzalo

  4. Bien el artículo en general, pero creo que adolece de algunas claves importantes.

    La primera es que en Huesca hay centenares de pueblos abandonados y ni tenen embalses cerca. ni los expropiaron para repoblar. Para explicar bien el estado de abandono hay que saber que los pueblos expropiados se repartieron entre los vecinos. Así, los de Artieda se quedaron con las tierras de la margen izquierda del río, que sembraban o alquilaban por una cantidad nada despreciable. Los de Sigües se quedaron con la margen derecha y los de Yesa cobran por tener la presa.

    Sobre Ruesta, solamente hay que comparar lo que han hecho los de UGT en Ligüerre o los de CCOO en Murillo de Tou. La CGT se ha limitado a quedarse con los mejores edificios y a dejar que cayera el resto, o derribándolo por seguridad. Se quedaron con el mejor pueblo y lo han destrozado.

    Muchos de los expropiados se fueron a los nuevos pueblos de colonización y en general no les fue nada mal. El resto se fueron a Zaragoza, Huesca u otras grandes ciudades como hicieron nuestros padres o abuelos, pero sin indemnización ni dinero para poner una tienda o un kiosco. Luego han sido sus nietos los universitarios quienes han creado el mito olvidando que la gente escupía al suelo cuando escapaban de aquella miseria y aquel cruel régimen de mayorazgos, tiones y dotes para vender a las hijas como ganado.

  5. Me entristece el relato de LOS PUEBLOS ABANDONADOS ¡Cuántos errores se han cometido a lo largo de la historia!. Pueblos cubiertos por las aguas y habitantes obligados a abandonar sus raíces, sin ser escuchados…

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