Uno podría pensar que la historia del seguro de viaje es algo reciente. No en vano, tiene mucho que ver con el desarrollo del viaje en automóvil, que cuenta ya con algo más de cien años.
No había tantos propietarios de automóviles antes de 1900 y desde luego muy pocas personas viajaban al extranjero en comparación con las que lo hacen hoy en día. Pero lo cierto es que tanto seguro en general como el de viaje en particular tienen miles de años de historia a sus espaldas.

Las primeras pólizas de seguro se firmaron miles de años antes de Cristo e involucraron a pobladores de Mesopotamia que comerciaban mediante caravanas y pagaban para proteger sus bienes ante posibles robos o daños. Salvando las distancias nos encontraríamos ante un precedente del seguro de viaje para equipaje.
Más tarde, hacia el 1750 a. C., los Babilonios ya contarían con los primeros seguros marítimos, contra la pérdida del casco que también servía de protección ante la pérdida de carga. Desarrollaron un sistema que fue registrado en el famoso Código de Hammurabi y sería utilizado por los primeros mercantes mediterráneos.
Si un comerciante recibía un préstamo para financiar su envío, debía pagar al prestamista una suma adicional a cambio de la garantía de este de cancelar el préstamo en caso de que el envío fuera robado o perdido.
La reina Isabel I le otorgó a Richard Chandler los derechos para construir una oficina de seguros en 1574. Más tarde, en 1601, la legislación reconoció la ‘Assurance Act’ que establecía que la pérdida de los buques debía protegerse con un seguro.
La primera aseguradora especializada en viajes
En Estados Unidos, Benjamin Franklin puso en marcha el ‘Philadelphia Contributionship’ para asegurar las casas ante los fuegos durante los años de la revolución industrial. Por su parte, James G. Batterson abriría la primera agencia de seguros del mundo para viajar en abril de 1864.

Se llamaba ‘The Traveler’s Insurance Company’. El objetivo de la compañía no era otro que ofrecer, como su propio nombre indica, seguros de viaje contra robo y accidentes. Todo empezó cuando el negociante James G. Batterson se encontró con el banquero local James E. Bolter en la oficina de correos de Hartford.
Bolter había oído que Batterson y varios compañeros estaban intentando poner en marcha una compañía aseguradora de accidentes en Estados Unidos. El banquero le transmitió que iba de camino a casa y le preguntó cuánto le costaría asegurarle el trayecto ante un accidente.
«Dos centavos», le contestó Batterson. Bolter caminó las cuatro manzanas hasta su casa sin contratiempos. La prima de dos centavos es un recuerdo que a día de hoy se guarda en la centenaria aseguradora ‘Travelers’.
En la época de Batterson, el seguro de viaje nacía como un producto casi exclusivo de la clase alta ya que pocos podían permitirse “el lujo” de viajar. Sin embargo, los riesgos de viajar eran significativos para esas personas, ya que el robo podría costarle al viajero cientos de dólares. La compañía de seguros de viaje cubría todos los costos asociados con el robo y otras circunstancias inesperadas.
El seguro de viaje en la actualidad
En el siglo XX, el seguro de salud y la cobertura de asistencia se agregaron como una opción en muchas pólizas de seguro de viaje y el seguro se adaptó a las pérdidas causadas por las reservas de hoteles y vuelos cancelados además de otros costos específicos de viaje. Esto hizo que el seguro y asistencia en viajes fuera una compra necesaria para muchas empresas y turistas internacionales, especialmente cuando los aviones se convirtieron en una forma más popular de viaje.
Desde entonces la industria del seguro de viaje ha crecido paralelamente al desarrollo del turismo. Sin duda, el seguro de viajes ha cambiado significativamente, con nuevos tipos de cobertura de seguro y asistencia que protegen a los viajeros de enfermedades, problemas de cancelación de viajes mayores y menores, secuestros, actos de terrorismo y muchos de los otros peligros potenciales que ocurren antes y durante los viajes.
