El origen del nombre América Latina

Lo que hoy conocemos por América Latina no se llamó siempre así. En la época aborigen, los pueblos originarios denominaban de diversas maneras las tierras donde habitaban, aunque parece que no tuvieron idea del continente como unidad geográfica.

«Por ejemplo, los cuna, que vivían y viven aún en la Tierra Firme, en los actuales territorios de Panamá y Colombia, la llamaban Abya Yala, es decir tierra en plena madurez«. Así lo explica el profesor Enrique Ayala Mora, de la Universidad Andina Simón Bolívar, Quito, en su artículo académico ‘El origen del nombre América Latina y la tradición católica del siglo XIX’.

«Un nombre hermoso, lleno de contenido, ciertamente mucho más expresivo que el apellido del geógrafo italiano con el que se bautizó a América. Y más creativo que Indias Occidentales, como la denominaron por confusión los conquistadores europeos, y la siguen denominando todavía», valora Ayala Mora.

Paisaje que recrea la fauna y la flora doméstica del Corregimiento de Quito; publicado en la Obra Relación Histórica del Viaje a la América Meridional, de Jorge Juan y Antonio de Ulloa durante la realización de la Misión Geodésica Francesa en la Real Audiencia de Quito en 1735.

La América española o Hispanoamérica

Lo cierto es que durante la época colonial, el Imperio hispánico en América se seguía llamando Las Indias o Nuevo Mundo. También se lo denominaba con frecuencia América Española o Hispanoamérica, para distinguirlo de los dominios de otras potencias coloniales europeas.

En España, a los criollos se los llamaba americanos, aunque ellos mismos se empeñaran en sostener que no eran aborígenes. Con todo, la discriminación de la que habían sido objeto los criollos y su tendencia a tomar el poder político, que les había sido negado, les llevó a una conciencia cada vez más clara de ser «americanos» y por ello distintos de los «peninsulares».

Los procesos de independencia en América

La invasión francesa a España y la crisis de la monarquía de inicios del siglo diecinueve fue la ocasión para que se expresaran esas tendencias. De este modo, los procesos independentistas trajeron grandes cambios en las colonias americanas, que en medio del enfrentamiento, entre la segunda y la tercera décadas del siglo XIX, se constituyeron en estados soberanos. 

Es entonces cuando emerge la afirmación de las identidades locales y regionales. Pero al mismo tiempo, la necesidad de organizar una guerra continental para vencer a los españoles acentuó también la idea de que entre los habitantes de los nuevos países había un nexo común: el ser «americanos».

La idea de una América repartida en dos bloques

En la segunda mitad del siglo XIX se fueron consolidando los Estados-nación. El nombre América Española o Hispanoamérica siguió siendo predominante, aunque algunos autores habían hablado ya de América meridional como un espacio «latino». Fue en la década de los cincuenta cuando varios americanos comenzaron a hablar de América «latina».

En el XIX, dominado por una Europa en la que se definían las naciones, surge con fuerza el tema de las nacionalidades y las razas. Se hablaba de las «razas» que correspondían a las naciones y a las lenguas. Así, en su Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, Alexander von Humboldt decía: «El continente americano está repartido, hablando propiamente, solo en tres grandes naciones de raza inglesa, española y portuguesa». 

América en el Atlas de Ortelius, de acuerdo a las primeras representaciones
América en el Atlas de Ortelius, de acuerdo a las primeras representaciones

Alexis de Tocqueville, uno de los famosos viajeros que visitaron estas tierras vio también en América «dos razas rivales que se reparten el Nuevo Mundo: los españoles y los ingleses».

Otro viajero francés, Michel Chevalier, al publicar en 1835 sus «cartas» o recuentos de viaje, decía: «Las dos razas, latina y germana, se han reproducido, en el Nuevo Mundo. América del Sur es, como la Europa meridional, católica y latina. La América del Norte pertenece a una población protestante y anglosajona».

Debate sobre el origen de la denominación América Latina

Hay un cierto debate sobre el origen de la de denominación «América Latina». Por un lado, se ha afirmado que surgió en los círculos parisinos de los años sesenta del siglo XIX. Sería como consecuencia de los esfuerzos por levantar la «latinidad» e incorporar en ella a los países de Iberoamérica realizados por los intelectuales del segundo imperio napoleónico, frente al ascenso del Imperio Británico y de la «raza» anglosajona.

América Meridionalis, del atlas Mercator- Hondius. 1630.

Sin embargo, el historiador y filósofo uruguayo Arturo Ardao, el mayor investigador sobre estas cuestiones, afirma que ya a mediados de la década de los 50 surgió el expreso nombre de América Latina. Habría aparecido así escrito en español por plumas hispanoamericanas, antes que aquellas versiones francesas de la década de los 60. Concretamente, Ardao establece que quien usó primero el nombre fue José María Torres Caicedo, un colombiano ilustrado y trotamundos, que ya en la década de los cincuenta habló de «América latina».

Desde 1851 empezamos a dar a la América española el calificativo de latina; y esta inocente práctica nos atrajo el anatema de varios diarios de Puerto Rico y de Madrid. Se nos dijo: -‘En odio a España desbautizáis la América’- ‘No repusimos; nunca he odiado a pueblo alguno, no soy de los que maldigo a la España en español’. Hay América anglosajona, dinamarquesa, holandesa, etc.; la hay española, francesa, portuguesa; y a este grupo, ¿qué denominación científica aplicarle sino el de latina? Claro es que los Americanos-Españoles, no hemos de ser latinos por lo indio sino por lo Español (…). Hoy vemos que nuestra práctica se ha generalizado; tanto mejor.

José María Torres Caicedo (1875)

No hay evidencia escrita del uso tan temprano de la denominación por parte de Torres Caicedo, pero si se puede leer un poema escrito por él en Venecia, el año 1856, en que dice: «La raza de la América latina al frente tiene la raza sajona».

La difusión de la denominación América Latina

Lo cierto es que denominación «América Latina» se difundió muy rápidamente, no solo porque llenaba un vacío, sino porque ese nombre la vinculaba a la «latinidad». Este era el paradigma que entonces circulaba en Francia como expresión de modernidad y desafío al predominio anglosajón.

Sin embargo, el recién hallado nombre para el subcontinente no tenía un contenido o un significado común y sin conflictos. «Por un lado, era una adhesión al pasado colonial ibérico; por otro, llegó a ser una reafirmación del mestizaje y de lo propio. En muchos casos, ha sido un enfrentamiento ante lo anglosajón», explica Ayala Mora.

Lo cierto es que el nombre estaba marcado por el hecho colonial. América Latina denotaba la pertenencia a las antiguas metrópolis de España y Portugal, al «mundo latino», y una buscada comunidad cultural de las élites americanas con sus antiguos colonizadores y con la Francia del Segundo Imperio.

De espaldas a la realidad mestiza, indígena y afro, los grupos criollos dominantes se sentían «latinos», es decir, herederos de la civilización mediterránea y cristiana. Estos fueron los «proyectos criollos» de consolidación de los estados nacionales, que reafirmaron el predominio «blanco» y uno de cuyos objetivos fue «recolonizar» nuestros países con migrantes europeos.

 Pero, por otra parte, se levantaron también en América Latina «proyectos mestizos» que ampliaron el ámbito de la democracia y percibieron lo «latino» como lo «nuestro» específico, y enfrentaron tanto las visiones criollas como el «panamericanismo» impulsado por Estados Unidos.

Fuente: El origen del nombre América Latina y la tradición católica del siglo XIX, Enrique Ayala Mora, de la Universidad Andina Simón Bolívar (Quito).

6 comentarios en “El origen del nombre América Latina”

  1. Aureliano Jiménez Sanz

    Muy estimado Gonzalo:
    El descubrimiento y administración de España por los españoles, fue tan inmenso, que desbordó las ambiciones de protagonismo de todas las personas doctas. España nunca ha sabido organizar sus buenos logros, menos este, y se han apoderado de él todo el que ha podido; pero yo creo, que la denominación «latina», quizás se deba a que ante ese maremágnum que debió armarse con el troceo de independencia de América, precisamente por los criollos y españoles, que no por los nativos, debió de utilizarse, para diferenciarlos de otras fuerzas que lo deseaban trocear, y debido a la religión que estaba muy arraigada, lo que verdaderamente unía a la América española, era el «Latín» empleado en su formación religiosa.
    Un muy grato saludo
    p/d. Gracias mil por tu página.

  2. Buen artículo, pero… ¿ningún comentario sobre la locución «Iberoamérica»… la que yo utilizo? (He vivido y estudio tanto en España y Méjico como en Portugal y el Brasil.. y trabajado y/o viajando por [casi] todos los demás países HISPANOaméricanos.)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ir arriba