El error y carambola del nombre de América

Los territorios que hoy conocemos como América fueron poco a poco tomando forma a ojos de los europeos a finales del siglo XV. Nada tenía que ver con las ideas de Colón de haber llegado a Cathay (China) y Cipango (Japón) siguiendo la ruta del Sol, de Oriente a Occidente. Era tierra firme continental.

Cuando llegó el momento de dar nombre a estos vastos territorios fueron bautizados con el nombre de América. No recibió por el contrario los derivados de su descubridor como pudieran ser Colombia, Columbia. Tampoco Columba, al modo italiano, o Colonia, en forma española. ¿Por qué América? Es lo que vamos a tratar de explicar a continuación.

La figura de Américo Vespucio

El nombre tiene su origen en Amerigo Vespucci o Américo Vespucio (Florencia, 1454 – Sevilla, 1512). Fue un navegante italiano que se mudó a Sevilla en 1491 donde se encargó de aprovisionar barcos. Tras los tres viajes de Colón, finalizado el monopolio colombino de las expediciones a las Indias, se autorizaron numerosos viajes para explorar y conseguir riquezas de las nuevas tierras.

Américo se embarcó en el primero de ellos, el capitaneado por Alonso de Ojeda, en 1499. Viajaron con destino a la actual costa de Venezuela. A finales de 1500 o principios de 1501 Vespucci se mudó a Lisboa, donde se embarcó en una expedición portuguesa. Después volvería a España al menos en dos ocasiones.

La extensión de las cartas de Américo Vespucio

En 1504 y 1505 aparecieron publicadas en París y en Florencia dos obras, llamadas habitualmente Mundus Novus y Lettera o Carta a Piero Soderini. Estos textos relataban supuestas navegaciones realizadas por Vespucci y son las que le darían a la postre fama universal.​

En 1506, Renato II, el duque de Lorena, recibía la carta que Amerigo Vespucci había escrito a Piero Soderini en 1504 contándole sus viajes. Estaba acompañada de un mapa que representaba las tierras recién descubiertas por españoles y portugueses. Entusiasmado, el duque confió el manuscrito a los monjes de la abadía de Saint Dié para que realizasen una cuidada edición.

Cosmographie Introductio

En la imprenta de la abadía de Saint-Dié-des-Vosges, en Lorena, trabajaban varios editores que quedaron impresionados por la lectura de las publicaciones que pretendían narrar las proezas vespucianas. Habían llegado a sus manos un ejemplar traducido al francés de la Lettera y otro del Mundus Novus, de los tantos que circulaban por Europa.

No se sabe con certeza cuál de los impresores fue el inventor del nombre. El Gymnase Vosgien («Gimnasio de los Vosgos») estaba integrado por Vautrin Lud, Nicolás Lud, Jean Basin, Mathias Ringmann y Martín Waldseemüller. Al parecer, el poeta Basin de Saudaucourt tradujo la carta de Américo al latín. Por su parte, Matías Rigmann preparó la introducción y Martín Waldseemüller confeccionó un mapa que, recortado y pegado sobre una esfera, debía de dar la idea exacta del globo terrestre.

Decidieron dar a conocer las nuevas noticias en la forma de un pequeño tratado llamado Cosmographiae Introductio acompañado por una traducción al latín de la Lettera bajo el título Quattuor Americi navigationes (Cuatro Viajes de Américo), y publicarlos. El 25 de abril de 1507 salieron del taller las dos primeras ediciones.

El libro se compone de un prólogo, un epílogo y nueve breves capítulos. En el noveno se halla la célebre frase, que se considera como el acto de bautismo del Nuevo Continente: “Más ahora que esas partes del mundo (Europa, Asia, África) han sido ampliamente exploradas y otra cuarta parte ha sido descubierta por Américo Vesputio. No veo razón para que no se le llame América, es decir, la tierra de Américo, por Américo su descubridor, hombre de sagaz ingenio, de la misma manera que Europa y Asia han recibido ya sus nombres de mujeres”.

El mapa de Waldseemüller, clave en la divulgación del nombre de América

Al margen de este pasaje se colocó una nota que simplemente decía: “América”. La divulgación del nombre de América se debió, más que al texto impreso de la carta, al mapa que dibujó Waldseemüller.

Universalis Cosmographia, 1507, Martin Waldseemuller, primero en presentar las tierras nuevamente descubiertas con el nombre de América y separadas de Asia.

Los retratos de Ptolomeo y de Vespucio, como autores de dos concepciones diferentes del globo terráqueo, aparecen enfrentados, colocados cada uno al lado de sus mundos: a la derecha, junto a Américo, el Nuevo Mundo, y a la izquierda, junto a Ptolomeo, el Viejo. Desde este momento resultará del todo punto imposible separar ambas imágenes: el Nuevo Mundo será ya para siempre América.

Martín Waldseemüller fue un destacado humanista alemán y profesor de cartografía que se desempeñaba como dibujante y corrector de pruebas del grupo editor. Él inscribió el sonoro nombre en un mapa mural de grandes dimensiones titulado Universalis Cosmographia que incluyó en el panfleto.

Allí aparece aplicado a Sudamérica (la primera de las tres Américas en ser llamada así). En la parte superior del mapa, a la izquierda, junto a un globo terráqueo en cuyo hemisferio se representa el Viejo Mundo, aparece un retrato de Ptolomeo; a la derecha, junto a un globo semejante con el Nuevo Mundo, el de Vespucio.

Detalle de la Universalis Cosmographia con el nombre de «América».
Detalle de la Universalis Cosmographia con el nombre de «América».

Además, Waldseemüller confeccionó una versión globular, también llamada mapa en husos o gajos, con el que podría construirse un pequeño globo de unos 11 cm de diámetro, uno de cuyos ejemplares sería regalado al duque de Lorena.

​La voz tiene tal eufonía y guarda tanta consonancia con las palabras «Asia» y «África» que inmediatamente se afincó en las lenguas noreuropeas.​

Las otras denominaciones para las nuevas tierras

Las islas y tierra firme halladas por los descubridores ibéricos al otro lado del Atlántico habían recibido varios nombres, cuya aplicación y aceptación era generalmente regional. Así, los castellanos lo llamaban «las Indias» o «las Antípodas», término muy extendido también entre los humanistas italianos. Los portugueses bautizaron las costas brasileñas como «Vera Cruz» o «Tierra de Santa Cruz».

Lo cierto es que Cristóbal Colón descubrió en agosto de 1498, durante su tercer viaje, la desembocadura del río Orinoco y, viendo su enorme caudal, dedujo que la tierra en la que se encontraba era «otro mundo (…) una tierra enorme».

Según Fernández-Armesto, debió ser esta la fuente en la que se basó Vespucio para afirmar que la costa que recorrió en su viaje de 1499 era tierra firme continental. En 1504, como muy tarde, Pedro Mártir de Anglería acuñó el término «Nuevo Mundo» para las nuevas tierras, el cual aparece también en el Mundus Novus atribuido a Vespucio.

Sin embargo, el hecho de reconocer a las costas descubiertas como tierra firme o continental en vez de como una isla no quiere decir que Vespucio pensase que se traba de un nuevo continente, distinto de los tres conocidos desde la Antigüedad. Al contrario, Vespucio probablemente pensaba que las nuevas tierras eran una extensión de Asia.

La rápida extensión del nombre de América

La Cosmographiae Introductio fue un gran éxito editorial,​ y rápidamente el vocablo «América» se propagó a otras obras cartográficas. Es el caso de el Globo Verde (ca. 1514), un libro y un globo en husos de Johann Schöner en 1515 o el de un mapa impreso en Salamanca en 1520 y una versión reducida y modificada del mapa de Waldseemüller publicada por Petrus Apianus también en 1520 con el título Tipus Orbis Universalis​. No obstante, su consolidación definitiva llegó con la inclusión en los mapas de Sebastian Münster a partir de 1540.

Sin embargo el propio Waldseemüller rectificó en un mapa poco posterior (1513) incluido en una edición de la Geographia de Claudio Ptolomeo, llamando al nuevo continente «Terra Incognita» y afirmando que su descubridor había sido Colón, no Vespucio.

Retrato de Américo Vespucio
Retrato de Américo Vespucio en el mapa de Martín Waldseemüller. 

El nombre de América que también tardó en ser adoptado en la península ibérica y sus colonias, en donde el nombre mayoritariamente usado siguió siendo por bastante tiempo el de «Indias occidentales».

El planisferio de Waldseemüller, del que se hizo una tirada de 1000 ejemplares, se perdió pero fue hallado en 1901 por el profesor Joseph Fischer dentro de un libro olvidado en el castillo de Wolfegg. El mapa en husos usado para construir la esfera había sido recuperado en 1871.

Fuentes:  (1) El nombre de América, una ocurrencia sombría de la historia. Rafael Contreras de la Paz. (2) El cosmógrafo que dio su nombre a América, por error y sin saberlo, BBVA Openmind. (3) Por qué el Nuevo Mundo tomó el nombre de Américo Vespucio y no el de Colón, Infobae. (4) Américo Vespucio, el explorador que dio nombre a América, National Geographic Historia. (5) The Waldseemüller Map: Charting the New World (Smithsonian Magazine).

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