La tierra desde el Apolo 17

¿Desde cuándo se sabe que la Tierra es redonda?

Para el momento en que los europeos descubrieron América ya era perfectamente conocido el hecho de que la Tierra era redonda. Así, las dudas sobre la ruta que proponía Colón en su camino a las Indias que desembocó en el descubrimiento de América tenían que ver con el hecho de que se pensara que la Tierra era más pequeña.

Lo mismo ocurrió con la primera circunnavegación a la Tierra que llevarían a cabo Elcano y Magallanes, quienes descubrieron en su expedición que el Pacífico era inmenso, muchísimo más grande de lo que se conocía en aquella época, entre otras cosas porque ningún europeo lo había cruzado.

De hecho hay un mito muy extendido aún a día de hoy de que la gente pensaba que la tierra era plana en la Edad Media y al principio del Renacimiento. Según ese mito, poco más o menos habría sido Colón el que tuvo que demostrar a los Reyes Católicos que la tierra era esférica.

El pueblo llano no estaba al corriente pero sí quienes tenían acceso a la educación. Este era el caso de la Iglesia, que es precisamente a la que se ha acusado históricamente de intentar ocultar la esfericidad de la Tierra.

La Tierra no es plana

La creencia de la Tierra esférica desplazó a premisas anteriores que consideraban que el mundo conocido se extendía como si se tratase de una Tierra plana. En muchos casos esas teorías tenían que ver con creencias religiosas.

Así, por ejemplo, en la antigua mitología de Mesopotamia el mundo era visto como un disco plano flotando en el océano, rodeado por un cielo esférico. Esta manera de ver el mundo formó la premisa sobre la que se crearon mapamundis antiguos como los de Anaximandro y Hecateo de Mileto.

Mapa de Anaximandro según la descripción de Heródoto.
Mapa de Anaximandro según la descripción de Heródoto.

Con todo, lo cierto es que el hecho de que la Tierra fuera redonda era conocido varios siglos antes de Cristo. La creencia de la esfericidad terrestre estaba basada en la cosmología heliocéntrica propia de la filosofía griega antigua.

Esto nos llevaría a datar el conocimiento acerca de de la esfericidad de la Tierra alrededor del siglo VI a. C. Pero no fue hasta un siglo después cuando la astronomía helenística estableció la Tierra redonda como un hecho cierto. Esto se debió sobre todo a la medición empírica de Eratóstenes.

La primera medida correcta de la Tierra:  Eratóstenes de Cirene

Una vez que se aceptó la forma esférica de la Tierra y el modelo cosmológico de Aristóteles, era fundamental determinar los tamaños de los diferentes componentes del modelo. Y lo lógico era comenzar por determinar el tamaño de la Tierra.

La primera medida correcta del radio de la Tierra la llevó a cabo Eratóstenes de Cirene (284 -196 a. C.),  quien llegó a ser el director de la Biblioteca de Alejandría, el mayor centro de investigación de la época.

El método de cálculo de Eratóstenes

Para medir el radio de la Tierra, Eratóstenes se sirvió de la observación del tamaño de las sombras que proyectaban los objetos, que variaba en diferentes latitudes. Apreció que el 21 de junio, cuando el Sol, al mediodía, se hallaba exactamente en su cénit en la ciudad de Siena, en Egipto, no lo estaba a la misma hora en Alejandría, unos 750 km al norte.

Eratóstenes concluyó que la explicación debía de residir en que la superficie de la Tierra, al ser redonda, estaba siempre más lejos del Sol en unos puntos que en otros.

Tomando por base la longitud de la sombra de Alejandría, al mediodía en el solsticio, la ya por entonces avanzada geometría pudo responder a la pregunta relativa a la magnitud en que la superficie de la Tierra se curvaba en el trayecto de los 750 km entre Siena y Alejandría.

Eratóstenes de Cirene (275-194 a.C.) que fue, sin lugar a dudas, el gran reformador de la cartografía griega
Reconstrucción de cómo podría haber sido el mapa de Eratóstenes.

A partir de este valor pudo calcularse la circunferencia y el diámetro de la Tierra, suponiendo que ésta tenía una forma esférica, un hecho que los astrónomos griegos de entonces aceptaban sin vacilación.

Eratóstenes hizo los correspondientes cálculos (en unidades griegas). Sus cifras fueron, aproximadamente, de 12.000 km para el diámetro y unos 40.000 para la circunferencia de la Tierra. Así, pues, aunque quizá por casualidad, el cálculo fue bastante correcto.

Los cálculos de Posidonio de Apamea

Aproximadamente 100 años a. de J. C, otro astrónomo griego, Posidonio de Apamea, repitió la experiencia de Eratóstenes, llegando a una conclusión distinta. Posidonio había observado una estrella llamada Canopus de la constelación Carina que era visible desde la ciudad de Alejandría.

Al ser una estrella del hemisferio Sur, se veía a una altura muy baja sobre el horizonte y hacia el Sur. También había podido observar que en la isla de Rodas, que está más al norte, esta estrella se apreciaba justo en el horizonte sur.

Mapa de Martellus, el que Colón utilizó en su viaje a América
Mapa de Martellus, el que Colón utilizó en su viaje a América. 

Posidonio pensaba que Alejandría y Rodas se encontraban sobre el mismo meridiano (aunque en realidad hay un grado y medio de longitud geográfica entre ellos). Según sus cálculos la distancia entre Rodas y Alejandría era de unos de 5.000 estadios, la unidad de longitud de la antigua Grecia. Su equivalencia no se conoce con toda exactitud y oscilaría entre los 158 o los 180 metros.

Posidonio tuvo la intuición de que la misma variación de ángulo en la esfera celeste que presentaba esta estrella entre estas dos ciudades es la variación de ángulo que existe en la circunferencia terrestre entre Rodas y Alejandría. Haciendo una regla de tres se puede calcular que 7,5º es a 360º igual que 5.000 estadios a 240.000. Por lo tanto, 240.000 sería la longitud medida en estadios de la circunferencia terrestre.

Con un estadio de 158 metros, la circunferencia terrestre de Posidonio sería de unos 38.000 km. Si por el contrario, el estadio equivale a 180 metros: 240.000 estadios equivalen a 43.200 km.

En cualquier caso son longitudes para la circunferencia terrestre que se aproximan al valor verdadero (40.075 km). Ese valor podría haber sido el que tomó como referencia en su viaje Cristóbal Colón, de no ser porque Estrabón, un geógrafo algo posterior a Posidonio, consideraba que la distancia entre Rodas y Alejandría era de 3.750 estadios y con ello redujo la circunferencia terrestre a 32.400 km.

Aún redondeó esta cifra más Ptolomeo hasta llegar a 29.000 km, que fue la cifra que consideró Colón y que le hizo pensar que había alcanzado las costas asiáticas al llegar a América.

En algunas fuentes se considera que la medida de la circunferencia terrestre de Posidonio fue errónea y que el valor que midió es el que aparece en las obras de Ptolomeo. En todo caso, las medidas de Posidonio fueran erróneas o acertadas incitaron a Colón a realizar su osado viaje.

El gran tamaño del Pacífico y de la Tierra

El paradigma helenístico fue gradualmente adoptado en el Viejo Mundo durante la Antigüedad y la Edad Media.​ Una demostración práctica de la esfericidad de la Tierra fue llevada a cabo por Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano en su expedición de circunnavegación del mundo (1519−1523).

El recorrido de la primera vuelta al mundo de Magallanes y Elcano

Se sabía por entonces que la Tierra era esférica pero se pensaba que era mucho más pequeña. A partir de este viaje, incluso unos pocos años antes, Ptolomeo desaparece como influencia poderosa, porque no había aparecido una gran parte del mundo que él no conocía.

Maris Pacifici. Abraham Ortelius, 1589. Primer mapa dedicado al oceáno Pacífico, bautizado así por Magallanes. En la parte inferior derecha se puede observar el grabado de la nao Victoria, con un texto en latín alusivo a su gesta

Así las cosas, con aquella mentalidad, causó una gran sorpresa comprobar lo enormemente amplio que era el Pacífico. En su vida hubieran pensado que existía una masa de agua tan enorme. Incluso sospechando que existiera un Pacífico. No sería hasta 1513 cuando lo confirmo Núñez de Balboa.

Fuentes: 

Primeras mediciones astronómicas. Astronomia.com.

Tierra esférica. Wikipedia.

4 comentarios en “¿Desde cuándo se sabe que la Tierra es redonda?”

  1. Felicidades Gonzalo ,

    Cada vez descubrimos nuestro limitado saber del universo en que vivimos . Siempre fue asi . Antes fue en relacion al planeta que habitamos , su composición física, dimensiones y formas . Hoy , y a pesar de los avances científicos en el tiempo , seguimos acercándonos al distante conocimiento que se vuelve inalcanzable al tomar consciencia de lo mucho aun por explicar convincentemente en tanto el conocimiento es infinito . E allí el caldo de cultivo de la Religión y de lo cual afanosamente se aprovecha, manipulando , mediatizando o negando los avances científicos, en tanto así , defienden su histórico negocio . Todo lo pendiente por saber y descubrir, nos exhibe enanos de conocimiento . Sigamos bregando y estudiando lo ya descubierto y en ello habrá la fuerza y energía para nuevos emprendimientos y aspectos por descubrir . Lograremos descubrir la forma adecuada para dejar de contribuir a la destrucción de este nuestro planeta ?Habrá tiempo para que esta Humanidad lo logre antes de la nueva e inexorable extinción de la especie que hoy lo habitamos ?

  2. José Enrique Florencio Domínguez

    En la Edad Media eran más que nada los musulmanes y los hindúes los que creían que la Tierra era plana. Pero en la Europa cristiana todos estaban acostumbrados a ver estatuas y vidrieras en las que se representaba a emperadores, o a Cristo como rey del mundo, con una esfera en la mano. Un ejemplo: la Virgen de Monserrat; el Niño no está jugando con una pelota: tiene el mundo en la mano. La misma Biblia, al contrario que el Corán, habla en muchos lugares de la redondez y la esfericidad de la Tierra, que según el libro de Job incluso flota en el universo. Los padres y doctores de la Iglesia hablan siempre de una Tierra esférica, e incluso hubo una corriente que fue desarrollando una astronomía copernicana a lo largo de varios siglos: el obispo Nicolás de Oresme, el cardenal Cusa, Jean Buridan, y el canónigo Copérnico, hasta llegar al laico Galileo, cumpliendo la famosa frase de Bernardo de Chartres (siglo XIII) que más tarde popularizaría Newton (“somos enanos sobre hombros de gigantes”). Pero también la gente del pueblo sabía que la Tierra era esférica; veía la sombra de ésta sobre la Luna en los eclipses, y cómo se empequeñecían o alargaban los mástiles de los barcos según se alejaran de la costa o se acercaran a ella. Hay mucha leyenda negra antimedieval, cuando en realidad fue una época muy interesante y con mucho que admirar.

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