El mundo se enorgullece de la democracia. La consideramos el gran logro de los tiempos modernos. El menos malo de los sistemas de gobierno, como dijo Churchill. Algunos países, sobre todo en América, ya nacieron como democracias, aunque en muchos casos hubo que reconquistarla después del alzamiento de dictaduras. En Europa, sin embargo, las democracias son consecuencia, casi siempre, de un lento proceso que va de la monarquía absoluta a la parlamentaria y después a la república. Algunos seguimos en la segunda fase.

En el Viejo Continente la democracia se consiguió con sangre, guerras, revoluciones, agitaciones sociales, reclamación de derechos políticos y civiles. Es, por lo tanto, normal que sean algo de lo que enorgullecerse. Algunos países hemos pasado por la etapa más oscura de toda nuestra historia para conseguirlas.

Eugène Delacroix, La libertad guiando al pueblo, un cuadro que se ha convertido en todo un símbolo de lo que fue el siglo XIX en Europa

Democracias antiguas

Democracia es una palabra de origen griego. Demo– parece que fue un neologismo en griego antiguo, la unión entre demiurgos y geomoros, es decir, artesanos y campesinos. La segunda parte, –cracia, significa fuerza, dominio, poder. Así, en la época clásica el demos era todo el conjunto de ciudadanos libres, varones y no extranjeros. Los eupátridas, que eran la clase aristocrática, también participaban en la democracia, aunque etimológicamente no formen parte de la palabra.

Si bien la ateniense es la más famosa y es en la que vemos reflejadas las actuales, no fue, ni mucho menos, la primera. Los sistemas de gobierno tribales eran asamblearios, y, a pesar del aumento de la población, se siguieron usando en muchos organizaciones políticas en época antigua. Entre los descendientes de los pueblos indoeuropeos tenemos muchos ejemplos de democracias: desde las repúblicas del norte de la India entre los siglos -VIII a -III hasta Irlanda. Las asambleas en las que toda la población (aquí habría que matizar, y, según cada caso, habría que matizar mucho) podía participar eran muy comunes.

La democracia en Atenas

El sistema democrático ateniense no tenía nada que ver con el nuestro. De hecho, si hablamos de gobierno del pueblo, que es lo que todos entendemos por democracia, el ateniense lo era, el nuestro no. Pero la cantidad de gente que participaba era muy inferior.

Solo el demos podía votar, este era, como he indicado antes, el conjuntos de varones libres, mayores de edad y nacionales. Los extranjeros, las mujeres y los esclavos no podían participar en política. Se calcula que solo el 20% de los habitantes de la Atenas del siglo -V gobernaba, y es una cifra generosa.

Discurso fúnebre de Pericles

La democracia ateniense se basa en la asamblea, que era la que tenía el dominio y el gobierno real de la ciudad. Cualquier ciudadano tenía libre acceso y participación. Es decir, cualquiera podía ir y hablar en la asamblea. No había representación, cada ciudadano expresaba su opinión si así lo deseaba. Es cierto que se escogían cargos y un gobierno, pero la forma de elección era muy diferente.

Actualmente contamos con partidos políticos a los que votamos. Estos partidos políticos se alimentan, directamente, de fracturar, dividir y enfrentar a la sociedad, de crear bandos, intentando que su bando sea mayor. Si lo consigue, obtendrá más votos. Los niveles de tensión y fragmentación a la que los partidos políticos, todos, pueden llevar a la sociedad pueden alcanzar cotas de irresponsabilidad asombrosas.

En Atenas no existían los partidos políticos, los cargos eran sorteados. Sí, sorteados. Era la única forma, consideraban, de que no se votara siempre a los ricos, ya que al contar con mayores riquezas partían con una ventaja obvia.

Podemos pensar que es un peligro dejar en manos de cualquiera el gobierno de una ciudad, pero eso también estaba previsto. Realmente no se elegía una persona para un cargo, sino un grupo de personas, en el que cada individuo observaba y vigilaba a los demás.

El Partenón de Atenas se construyó en la época de mayor esplendor de la ciudad, que coincidió con su etapa democrática.

En nuestro discurso político, nosotros otorgamos la confianza a una persona para que haga lo que quiera. Los atenienses hacían todo lo contrario: sorteaban un cargo y desconfiaban. Se le sometía a controles; primero, el de su equipo, con el que trabajaba, y, segundo, el de la asamblea. Ninguna ley, ni una sola, de las elaboradas por los cargos elegidos por sorteo podía aprobarse sin pasar por la asamblea, en la que, recordemos, no había representantes, estaban los ciudadanos.

Había, además, funcionarios. Personas que trabajaban en el gobierno de la ciudad después de pasar exámenes de aptitud. Muy pocos cargos eran directamente elegidos: los tesoreros y los altos cargos militares, porque se consideraba que el conocimiento y la formación en estas áreas sí era imprescindible.

Roma y Edad Media

La República romana tenía un cierto parecido a la democracia ateniense, aunque en este caso sí se votaba a dos cónsules que tenían amplios poderes. El cargo era de un año y no podían ser escogidos dos años seguidos.

La gran diferencia con Atenas es que en Roma las leyes se llevaban a los comicios tribunados, asambleas en las que se dividía la población de la ciudad y a la que podían asistir todos: mujeres, esclavos y extranjeros incluidos, y todos podían debatir y opinar. El voto, eso sí, solo lo ejercían los hombres romanos mayores de edad.

Discurso de Cicerón contra Catilina. El senado romano era un lugar de discusión, no legislativo, como suele pensarse

Durante la Edad Media podemos encontrar gobiernos democráticos en la Irlanda celta o en la Islandia vikinga. También en los municipios de los reinos de Castilla y de León. Hubo varios estados europeos llamados repúblicas en época medieval: Génova, Venecia, Polonia-Lituania… pero en realidad eran regímenes aristocráticos en las que gobernaban las grandes familias.

Democracias en Estados Unidos y Francia

La primera constitución de un país, en el formato en que la conocemos hoy día (hay muchos documentos parecidos anteriores, pero no eran constituciones como las de ahora) es la de EE. UU., del año 1787. En su texto no aparece la palabra democracia ni una sola vez. En las constituciones de Francia de los años 1791 y 1793 tampoco la encontramos. En estos textos se fundamentan todas las cartas magnas que se desarrollaron más tarde, hasta hoy.

Constitución de EE. UU.

John Adams, presidente de EE. UU. y uno de sus padres fundadores, decía: “la democracia nunca dura mucho. Nunca hubo una democracia que no se suicidara”; o también: “la democracia degenera en anarquía”. Benjamin Franklin, por su parte: “la democracia es dos lobos y un cordero diciendo qué se va comer”. Thomas Jefferson: “la democracia no es más que el gobierno de las masas, donde un cincuenta y uno por ciento puede lanzar por la borda los derechos del otro cuarenta y nueve por ciento”.

Cuando se independizó el país norteamericano, sus fundadores sabían lo que era la democracia, su referente era Atenas, y la rechazaron. No les parecía un buen sistema, por eso crearon uno representativo, que es lo que tenemos hoy día. Con el tiempo, se le ha llamado democracia representativa, pero si comparamos la organización y el funcionamiento de la democracia, la que era el referente, la ateniense, y le añadimos el adjetivo representativa, tenemos un oxímoron, es decir, una democracia que no lo es.

¿Democracias en el siglo XXI?

Las palabras pierden su significado con el tiempo. Que un término empiece a usarse, como símil o metáfora, para nombrar un concepto alejado de su significado original es muy común. Fascista y comunista, por ejemplo, hoy día se usan como insulto para cualquier persona que sea de derechas o de izquierda, respectivamente, sin importar lo que fueron realmente estos regímenes e ideales tan extremos y dañinos. Hoy, todos somos fascistas y comunistas.

Con el término democracia ha pasado lo mismo. Prácticamente todos los países actuales se autodenominan democracia por alguna razón, ¡incluso China! Pero, ¿cuántas democracias, en su sentido original, hay realmente en el mundo? Nosotros damos poder a los políticos, no lo ostentamos. ¿Hay algún país donde el poder lo ejerza de verdad el pueblo?

El parlamento italiano en una fotografía de 1971

Algunos consideran que Suiza es una democracia directa. Sin embargo, si comparamos su sistema con el de otros países europeos, veremos que no hay gran diferencia, salvo una mayor tradición de convocar referéndum, obligatorio en casos puntuales. El poder, en Suiza, sigue estando en los políticos.

Vivimos en democracias, sí, pero en unas en las que el demos pinta más bien poco.

5 COMENTARIOS

  1. ¡HOMBRE CHATÍN, CASI AL FINAL DEL ARTÍCULO NOS LA QUIERES METER DOBLADA, PERO ES TAN GORDA QUE NO CUELA: IDENTIFICAS FASCISMO Y COMUNISMO PRETENDIENDO QUE SON LO MISMO, CUANDO EN REALIDAD SON LO OPUESTO. SÓLO UN DATO: EL COMUNISMO FUE LO QUE FRENÓ EL FASCISMO EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, LA MAYOR CATÁSTROFE BÉLICA DE LA HUMANIDAD, OCASIONADA PRECISAMENTE POR EL FASCISMO ¿TE SUENA DE ALGO? ASÍ QUE UN POQUITÍN DE RESPETO AL RESPETABLE, PORQUE CADA UNO PUEDE TENER SU IDEOLOGÍA, PERO HECHOS SON HECHOS, NO OPINIONES, NI TERGIVERSACIONES DE LA HISTORIA.

  2. En la génesis de nuestra biología, somos conservadores por naturaleza, siempre hay resistencia al cambio, si algo funciona hoy, mejor no cambiarlo. No creo en conspiraciones de poder en la formación de los estados modernos, se implementó lo mejor que había en su momento y en estos dos siglos se fue perfeccionando las leyes y los métodos. Creo que está fuera de discusión una democracia al estilo ateniense por no ser factible ni práctico. A mi parecer, la innovación tecnológica va a ser el factor decisivo que empuje a cambios estructurales “revolucionarios” en el sistema político y socioeconómico, como justamente lo hizo en su momento

  3. En esa evolución que desgranas hay un alejamiento de la idea primigenia “gobierno del pueblo por y para el pueblo”. Alejamiento necesario y entendible debido al incremento de ciudadanos.
    Sea cual sea la razón de significado inicial de la palabra está claro que no es cierto que vivamos en ella.

  4. Buenos días primero quiero disculparme por no atender las anteriores comunicaciones. Dos motivos; la salud estuvo algo complicada. El internet en Venezuela es muy deficiente. Estupendo, genial el artículo sobre la democracia felicitaciones. Lástima que en nuestras naciones un puñado de bandidos pretenden destruir lo que tanto logro constituir. El caso Venezuela no tiene comparación con lo absurdo. En la madre patria deben cuidase de esos pillos llamados socialistas o comunistas que pretenden destruir su sistema de vida. SALUDOS

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