Lituania: resistencia ante la dominación extranjera

1

La historia de Lituania está muy relacionada con la de Polonia y es por ello que se diferencia de sus dos vecinos bálticos (Estonia y Letonia) en aspectos como el cultural o el religioso. En concreto, los lituanos son mayoritariamente católicos, mientras letones y estonios son protestantes.

Las cinco regiones históricas de Lituania (Samogitia, Aukštaitija, Dzūkija, Suvalkija y Lituania Menor), han venido ocupando el mismo espacio desde que se tiene conocimiento del asentamiento de las primeras tribus bálticas en el territorio.

Su resistencia a las dominaciones extranjeras han motivado que los límites del pueblo lituano no se hayan movido durante más de un milenio. Quizá sea por ello también que, actualmente, de entre los países bálticos, Lituania sea el que tiene una población más homogénea (85% lituanos) y el lituano sea el idioma materno, y oficial, mayoritario.

Las cinco regiones etnográficas de Lituania sobre el territorio actual

Los últimos paganos de Europa en el siglo XIII

Los lituanos eran en el siglo XIII los últimos paganos de Europa. Después de haber luchado en Tierra Santa, los caballeros alemanes de la Orden Teutónica, se lanzan a cristianizar los territorios bálticos.

Son las llamadas Cruzadas Bálticas, que significarán la desaparición de muchas de las tribus bálticas autóctonas, la creación del estado monástico de Prusia y la cristianización de toda la región. ¿Toda? No. Ante tal agresión y para hacerle frente, se produce la unificación de las diferentes tribus lituanas en su primer estado: el Gran Ducado de Lituania.

Durante el siglo XIV, establecido ya como un reino cristiano y “europeo”, el Ducado se expandirá hacia las tierras más al Este, escasamente pobladas y anteriormente parte del Rus de Kiev. Aunando las armas y la diplomacia, Lituania acabará dominando la gran planicie que hoy ocupan Bielorrusia y el norte de Ucrania.

La unión con el Reino de Polonia

En 1386, el gran duque de Lituania realiza una unión personal con el Reino de Polonia, lo que marcará el futuro de la región en los siglos venideros La Mancomunidad de Polonia-Lituania o República de las Dos Naciones, será durante trescientos años, uno de los más extensos y poblados estados de Europa y el más poderoso de su área.

El Gran Ducado de Lituania y el Reino de Polonia antes de su unión

El Gran Ducado de Lituania y el Reino de Polonia antes de su unión

Los sucesivos monarcas, bajo el título de Reyes de Polonia y grandes duques de Lituania, gobernarán Bielorrusia, el Oeste de Ucrania, Livonia, Pomerelia, Rutenia…

Un territorio multicultural

La Mancomunidad es un territorio multicultural donde surgirán prósperas ciudades gracias a los nuevos pobladores polacos y judíos. Estos últimos, tras sus expulsiones de Europa Occidental durante el siglo XV, llegarán en gran número, siendo acogidos con grandes privilegios por la monarquía con el objetivo de desarrollar estas nuevas ciudades.

El campo, en cambio, quedará en manos de la nobleza lituano-polaca, que dominará con mano firme a sus siervos eslavos.

Castillo de Mir (Bielorrusia)

Durante estos tres siglos, la historia de Lituania y la de Polonia se confunden. Aunque preserva su autonomía nacional, la élite lituana adopta el polaco como segunda idioma y absorbe sus costumbres y su cultura. Vilna y su región se “polinizan” ante el masivo establecimiento de polacos de origen, y sólo el oeste del país (Samogitia) mantiene sólidamente la lengua lituana.

El dominio ruso de Lituania

El siglo XVIII trae el fin de la Mancomunidad y los sucesivos repartos de Polonia entre los tres nuevos imperios prominentes: Austria, Prusia y Rusia. El actual territorio de Lituania acabará definitivamente incorporado a Rusia en 1795, aunque con cierto grado de autonomía.

La administración será rusificada, las ciudades seguirán bajo el poder de las élites polacas y el campo mayormente poblado por lituanos.

Lituania dividida en tres gobernaciones dentro del Imperio Ruso en 1914

Los dos levantamientos del siglo XIX acrecentarán la represión de los gobernantes rusos contra lituanos y polacos. Un movimiento nacionalista, genuinamente lituano, surge primeramente con la idea de salvaguardar lengua y costumbres, y posteriormente para reclamar un estado propio.

El camino hacia la independencia de Lituania

Con el fin de la Primera Guerra Mundial y la desaparición del Imperio Ruso, Lituania declara su independencia en 1918. Sin embargo, comienzan tres guerras sucesivas: contra las fuerzas bolcheviques, contra rusos zaristas y contra el nuevo estado que resurge independiente tras más de quinientos años de historia común: Polonia.

La delimitación de fronteras entre ambos países es muy conflictiva: Polonia reclama la étnica y lingüísticamente polaca ciudad de Vilna (algunas controvertidas estadísticas de la época afirman que sólo el 2% de la población era lituana).

Guerra de la Independencia de Lituania

Estalla la llamada Guerra de la Independencia de Lituania que se salda con la pérdida del 20% del territorio lituano, y la capital trasladada a Kaunas.

El mapa superior permite distinguir las disputas territoriales en 1939. Así, sobre el mapa actual de Lituania (línea continua negra) se muestra en amarillo la República de Lituania entre 1918 y 1940.

La línea discontinua demarca la región de Vilna, perteneciente a Polonia en el periodo entreguerras. En marrón oscuro aparecen los territorios reconocidos en 1920 como pertenecientes a Lituania, reflejo de las tierras pobladas por comunidades lituanas entre los siglos XIII y XVI. En el siglo XX estas áreas estaban habitadas principalmente por bielorrusos y polacos.

Las dos zonas naranjas fueron devueltas por la URSS a Lituania en 1939 y en 1940. No así las zonas polacas anexadas por Alemania (lila) y por la URSS (morado) en 1939, que seguirían perteneciendo a Polonia tras la guerra.

En ocre, la región de Kláipeda que fue reintegrada a la Alemania nazi en 1939, y devuelta en 1945. Alemania también reclamaba Sudovia (en rosa) como parte de su espacio vital.

El caso de la ciudad de Kláipeda

En este escenario hay que señalar el caso de la ciudad de Kláipeda. Fundada por la Orden Teutónica con el nombre de Memel, la ciudad fue incluida en Prusia y su frontera permaneció inalterada hasta 1919, siendo una de las fronteras más largas sin cambios en Europa.

Cuando Prusia se convierte en un feudo de la Mancomunidad de Polonia-Lituania, Memel es la única comunicación de Lituania al mar. La ciudad se mantiene predominantemente alemana pero sus alrededores son habitados por lituanos.

Memel (Kláipeda) en una postal alemana de 1914 (GenWiki Commons)

Posteriormente, al pasar Prusia a formar parte del estado unificado alemán en 1871, Memel se convierte en la ciudad más al noreste de Alemania. Tras la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles, establece una autonomía para el territorio (similar al Corredor de Danzig), para que así puedan contar los lituanos, quienes nunca han tenido tradición marítima, con un puerto.

En el contexto de la guerra que enfrenta a Polonia con Lituania, las tropas lituanas ocupan el territorio en 1923 pero le conceden una gran autonomía: podrán mantener su lengua, gestionar sus asuntos culturales y religiosos, un sistema judicial separado, ciudadanía “memeliana”…

Reabsorbida por la Alemania nazi en 1939, la ciudad es destruida al final de la Segunda Guerra Mundial y la población alemana expulsada. Con Lituania formando ya parte de la URSS la ciudad es rebautizada como Kláipeda, el nombre de un primitivo asentamiento báltico anterior a los teutones.

Lituania y la Segunda Guerra Mundial

Durante el periodo de entreguerras las relaciones entre Lituania y Polonia son inexistentes al no reconocer Lituania la soberanía polaca en Vilna y debido a otras disputas territoriales que también incluyen regiones hoy parte de Bielorrusia y del norte de Polonia.

En los prolegómenos de la II Guerra Mundial, Lituania, junto a sus dos vecinos bálticos, es invadida primero por la Unión Soviética, que coloca un gobierno títere.

Posteriormente es invadida por la Alemania nazi, que durante su avance hacia el Este, acabará con la histórica presencia judía en pueblos y ciudades de la antigua Mancomunidad. Sólo en este país 200.000 judíos serán asesinados en los campos de concentración. Los nazis no harán distinción entre lituanos, polacos o bielorrusos, a quienes considerarán mano de obra barata.

El dominio soviético de Lituania

La llegada de los liberadores soviéticos hará crecer las simpatías hacia los rusos, pero el final de la guerra, al carecer Lituania de un Gobierno en el exilio como por ejemplo Polonia, traerá la reabsorción de Lituania como una república socialista constituyente más.

La redefinición de las fronteras de Polonia, beneficia a la Unión Soviética, y por ende, a Lituania, que recupera su capital Vilna.

Durante el periodo soviético, Lituania, junto a Estonia, se convierte en la parte más desarrollada de la URSS. Recibirá, pero en menor medida que sus vecinos bálticos, inmigrantes rusos étnicos que serán favorecidos en materia de vivienda para trabajar en la reconstrucción del país. El rol de la Iglesia Católica es clave en la disidencia durante esta etapa, como símbolo de la identidad lituana.

La independencia de Lituania de 1991

Tras la caída de la Unión Soviética, Lituania declara de nuevo su independencia en 1991. Desde entonces, junto con normalizar las relaciones con los países vecinos, pasa a formar parte de la OTAN, de la Unión Europea y del euro. Lituania prosigue actualmente su política de reafirmación nacional, en la que se incluye las manifestaciones culturales, la reconstrucción de lugares históricos, el énfasis de sus héroes nacionales, etcétera.

A diferencia de sus dos vecinos bálticos, en Lituania no existen tensiones relativas a las minorías. La minoría polaca, la primera del país, se haya perfectamente integrada y representada. Los alrededores de Vilna siguen poblados mayoritariamente por polaco-hablantes (o “lituanos polinizados”, como consideran las autoridades).

Vista nocturna de Vilna (Vilnius en lituano)

La capital cultural de país, Kaunas, es también la ciudad lituana con mayor porcentaje de lituano-hablantes; representan el 94% del total censado, mientras que en Vilna esa cifra se reduce al 63%. La portuaria ciudad Kláipeda, la antigua Memel prusiana, es la tercera ciudad de Lituania. En ella sigue residiendo una importante minoría rusa.

En la Polonia actual, las comunidades lituanas, se concentran en la zona de Suwałki. Dentro del marco común del UE, su idioma y costumbres, se hayan perfectamente integradas y protegidas. La inexistencia de fronteras entre Polonia y Lituania facilita los intercambios de todo tipo entre ambos países.

Lituania y Bielorrusia, un origen común

Lituania se reivindica asimismo como el primer antepasado de Bielorrusia. Tanto en la toponimia como en el patrimonio de Bielorrusia, se pueden encontrar amplias muestras de ese pasado. Sin embargo sólo sobreviven media docena (Gervėčiai, Pelesa…) de minúsculas comunidades lituanas, cuya mayor manifestación de nacionalidad es la religión (católica) y algunas tradiciones.

El Pahonia (en bielorruso) o Vytis (en lituano), que literalmente significa “persecución”, es el escudo histórico de armas del Gran Ducado de Lituania, una variación del cual es el escudo de armas actual de Lituania. También fue el emblema oficial de la República Democrática de Bielorrusia en 1918 y de la República de Bielorrusia de 1991 a 1995. El 14 de mayo de 2007 el Pahonia fue declarado patrimonio cultural.

1 COMENTARIO

  1. Hasta ahora no me había preocupado por leer sus envíos y creo que he perdido mucho por ello. Este artículo es muy ilustrativo e interesante en los temas que desarrolla. Excelente.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Por favor, introduce tu nombre

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.