En el siglo XIX, prácticamente todo el planeta se vio sacudido por otra de las grandes pandemias de la humanidad: el cólera. Su efecto fue realmente devastador, y sacudió Asia y Europa con una violencia que no se recordaba desde la Peste Negra.

Ya existían sistemas de cuarentena, pero, como hoy, no todos estaban de acuerdo con su aplicación. El mundo empezaba a globalizarse y las transacciones comerciales internacionales movían enormes cantidades de dinero. La gran mejoría en las comunicaciones, gracias, sobre todo, al ferrocarril, hicieron que la bacteria pudiera propagarse con más velocidad.

Prácticas poco higiénicas

Qué es el cólera

El cólera es una enfermedad infecciosa producida por la banteria Vibrio Cholerae. Mucha gente se pregunta por qué esta enfermedad y el sentimiento de ira tienen el mismo nombre. En medicina antigua se creía que las enfermedades estaban provocadas por un desequilibrio en los cuatro líquidos del cuerpo.

Cada líquido provocaba un humor diferente. La bilis, producida en el hígado, provocaba ira. El término cólera es griego, formado de “kolé”, bilis, y “reo”, flujo. En algún momento decir tiene exceso de bilis se convirtió en sinónimo de estar iracundo. A la bilis se le asocia un color amarillento, el mismo de las secreciones del cólera.

Esta bacteria es muy común en zonas donde hay agua no potable y malas condiciones higiénicas. El agua es, de hecho, su principal fuente de contagio, aunque también puede transmitirse entre personas. Produce unas fuertes diarreas que, en casos avanzados, pueden llegar a matar a una persona en cuestión de horas.

Las condiciones higiénicas de la Europa del siglo XIX, sin ser las del siglo XVII, dejaban mucho que desear. Las malas condiciones de vida de los obreros, que vivían hacinados, ayudó también a la expansión de la bacteria.

Origen del cólera

Parece casi seguro que el origen de esta enfermedad está en la India. Particularmente, en el río Ganges, en la ciudad de Benarés. Es la gran ciudad sagrada del hinduismo y es famosa por sus ritos sagrados de defunción, en los que los ricos incineran a los muertos, pero los pobres, simplemente, los echan al agua.

Crematorio en Benarés, en India.

Parece, pues, que se daban las consecuencias ideales para el contagio. Los portugueses la conocieron cuando llegaron a las costas del subcontinente y, desde entonces, hay testimonios de que era una epidemia que se daba allí con bastante frecuencia. El primer caso documentado fuera de la India lo tenemos en el siglo XVII en Yakarta, Indonesia.

Las epidemias del cólera

Tradicionalmente se han contado seis grandes epidemias de cólera, aunque ha habido más. De hecho, sigue siendo endémica en algunas zonas del planeta con escaso acceso a fuentes de agua potable y malas condiciones higiénicas, principalmente en el África subsahariana.

Fueron en 1817, 1829, 1852, 1863, 1881-1896 y 1899-1923. En este tiempo, prácticamente todo el siglo XIX, murieron millones de personas. Solo en España se calcula que murieron más de 300 000 personas por causa directa del cólera.

Soldados rumanos prohibiendo el paso. El cierre de las fronteras para intentar contener una epidemia no es una medida nueva de nuestros tiempos

La primera pandemia afectó a toda la India, el sureste asiático, China, Corea, Japón, Irán y Oriente Próximo. La segunda, además de Asia, llegó hasta Alemania. La cuarta hizo estragos en casi toda la Tierra.

La cuarta epidemia tuvo cifras de verdad sorprendentes: Italia 113 000 víctimas, Argelia 80 000, EE. UU. llegó a las 50 000, 90 000 en Rusia, 20 000 en Holanda. La quinta tuvo cifras incluso más altas y, al fin, la sexta.

La última causó mucho menos daño en Europa occidental, las condiciones sanitarias e higiénicas habían mejorado mucho y ya existía la seguridad social en algunos países. Sin embargo, en otras partes del mundo fue también brutal, con 200 000 muerte solo en Filipinas.

Expansión del cólera en la primera década del siglo XX

Realmente hoy en día nos encontraríamos en una séptima pandemia, que comenzó en Indonesia en 1961, pero la realidad es que, por desgracia, la enfermedad se ha hecho endémica en muchas partes del mundo y en otras está prácticamente desaparecida.

Un hecho muy interesante de las pandemias del cólera es algo que estamos viendo muy a menudo estos días: provocó el nacimiento de la cooperación médica internacional. A mediados del siglo XIX, y hasta finales, hubo una explosión de encuentros médicos, la mayoría de ellos centrados en cómo contener, tratar y frenar el cólera. Situación muy parecida a la que estamos presenciando en estos tiempos.

Las otras grandes epidemias de la historia reciente

Recientemente repasaba en el blog otras de las grandes epidemias de la Historia. Es el caso de  la Peste Negra, sobre la que casualmente escribí un artículo en septiembre de 2019. Solo tres meses antes de que el brote de Covid-19 estallara a finales de ese año en un mercado de Wuhan (China).

La peste negra, aunque no fue la más mortífera de las que ha habido durante la existencia humana, sí ha sido la que más fama ha obtenido. La peste negra habría arrancado en Crimea, donde había una colonia genovesa, Caffa

Los habitantes de la colonia huyeron en barco cuando llegaron los mongoles. En esa huida llevaron consigo la peste, que alcanzó el puerto de la ciudad italiana en 1347. Algunos barcos llegaron a la costa de Venecia o Sicilia portando solo cadáveres. Desde Italia se expandió con una velocidad pasmosa al resto de Europa.

La mal llamada gripe española

Ya en época de pandemia me animé a continuar con la conocida como gripe española, que fue la más mortal de la historia. Una gripe que en realidad no tuvo nada de española, a pesar de que el nombre haya trascendido a la historia universal.

La Gripe Española se desató durante la Primera Guerra Mundial y, para que las alarmas no saltaran entre la población y no dar muestras de debilidad al enemigo, una férrea censura consiguió eliminar casi toda la información en los países contendientes. En España, país neutral, no existió esta censura, y la mayoría de la población europea conoció los estragos que provocó por noticias de este país. De ahí su nombre.

1 COMENTARIO

  1. La última oleada del cólera llegó a Argentina en la década 1890-1900 y aunque con menos virulencia que en Europa afectó a buena parte de la población. En algunas de sus jóvenes ciudades “los muertos eran transportados en carros”, cuentan historia locales.

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