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De cómo la «vista de pájaro» de Venecia que se convirtió en un icono

9 julio, 2018

La «vista de pájaro» de la ciudad de Venecia de Jacopo de’Barbari es una gran obra xilográfica en seis folios publicada hacia 1497. Fue en ese año cuando el editor instalado en Venecia Anton Kolb se acercó a Barbari con una propuesta para preparar un plano a gran escala de la ciudad de los canales.

Debía representar Venecia a vista de pájaro. Esa vista se convertiría en icónica. Hasta el punto de ser reinterpretada en numerosas ocasiones.

Mercurio en el encabezado del mapa de Venecia
Mercurio en el encabezado del mapa de Venecia

El resultado fue este Venetie M.D. o Pianta di Venezia o también Plano de Venecia, a secas. Un ejercicio sin precedentes en la historia de la cartografía o los grabados. Además es, sorprendentemente, el primer trabajo firmado de Barbari, el que fuera contemporáneo y colega de Alberto Durero.

De hecho, es la obra principal obra documentada de este autor, del que hay dudas sobre sus orígenes. La mayoría de las fuentes apuntan a que fue veneciano, posteriormente trasladado al norte de Europa.

La revolución de esta vista consiste en haber aplicado la perspectiva para representar casas, palacios, puentes, canales, iglesias. Y hacerlo en tres dimensiones, sobre un plano real.

La vista de Venecia cuenta con unas grandes dimensiones para tratarse de un grabado. Concretamente de 1,315 x 2,818 metros, dividido en seis bloques.

Vista de Venecia
Vista de Venecia de Jacopo d’Barbari. Pulsar para ampliar.

Aunque Barberi utilizó numerosas convenciones cartográficas como la perspectiva y escala, sin embargo, incluyó una cantidad de detalles que llevarían años de lectura para poderlos apreciar completamente.

Incluyó varios cientos de nombres de lugares, varios miles de edificios y decenas de miles de ventanas y chimeneas. Como mayor potencia marítima de aquel entonces, por supuesto, incluía todos los tipos imaginables de barcos venecianos.

Ghetto judío de Venecia.
Ghetto judío de Venecia.

Aparecieron desde las omnipresentes góndolas hasta el Boloxi de Doce en 1462. Incluso llegó a incluir, tal vez como una advertencia, al ex secretario del Senado Antonio Landi, colgado del cuello en el Canal de San Secondo.

Así se realizó la vista de Venecia

Barberi se habría basado para ejecutar la vista en trabajos de campo de de muchos investigadores. Tiene por tanto un punto de compendio cartográfico, como todas estas grandes obras.

Más tarde el molde sería actualizado, en un segundo momento, por otros grabadores. Querían que aparecieran los proyectos de nuevos edificios.

Plaza de San Marcos en el grabado de Barberi
Plaza de San Marcos en el grabado de Barberi

Al parecer, tal y como se explica en los análisis del profesor de Geografía de la Universidad de Renania-Westfalia, Juergen Schultz, en la obra cobró mucha importancia la vista real desde torres de iglesias.

Un “mosaico” fabricado en estudio

Según razona Schultz, la vista de Jacopo “no es un dibujo de paisaje gigante hecho como trabajo de campo”. Tampoco “un plano escorzado cuidadosamente compilado”.

Vista de murano en el mapa de Barberi
Vista de murano en el mapa de Barberi

Solo puede ser, por tanto “una fabricación de estudio”. En este sentido, “el autor, debería haber ensamblado una miríada de pequeñas vistas desde diferentes alturas en toda la ciudad, como un mosaico en la mesa de dibujo”.

El resultado final, que Barbari completó al menos en tres años, muestra la ciudad desde un punto de vista en algún lugar por encima de San Giorgio Maggiore.

Puente de Rialto.

Se desplaza hacia afuera y hacia arriba en una gran curva hacia el horizonte. Sin duda, la perspectiva está pensada para ser vista mejor horizontalmente, desenrollada en una mesa.

El plano se realizó con seis bloques de madera de 684 × 1000 mm. Nunca se había realizado con un tamaño tan grande. Así, Barbari habría incorporado sus láminas posteriormente para que expertos grabadores de Venecia o Nuremberg los cortaran.

El viento del Oeste, en lo que podría ser un autoretrato de Barberi
El viento del Oeste, en lo que podría ser un autoretrato de Barberi.

La impresión final requirió seis hojas de papel especialmente encargado para la ocasión. Tenía el doble del tamaño que las hojas más grandes producidas por cualquier fabricante veneciano.

El editor declaró que estaba publicando su mapa “principalmente para la gloria de esta ilustre ciudad de Venecia”.

Sin duda, esta imagen de Venecia pronto traspasaría fronteras. De hecho, a buen seguro ha servido para conseguir internacionalizar la imagen mítica de la ciudad de los canales que continúa hasta nuestros días.