Las mil caras de los mapas en una sola exposición

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Para la elaboración de un mapa se necesitan unas cuantas cosas. Primero, las herramientas científicas para representarlo. Segundo, el elemento artístico; para poder plasmarlo y crearlo.

Pero no es todo. Antes incluso, debe de haber alguien que haya explorado la zona; un documento de quien lo haya puesto por escrito; un trabajo de campo e incluso otras fuentes… El mapa lo suele firmar uno. Pero la autoría es cuanto menos difícil de asignar…

A la exposición ‘Cartografías de lo desconocido’ (del 3 de noviembre hasta el 28 de enero de 2018 en la Biblioteca Nacional de España, en Madrid) le pasa algo parecido. Es “al igual que un mapa, un proyecto colectivo”. Así la definieron sus comisarios en la inauguración.

Lo cierto es que esta exposición pintaba bien antes de visitarla. Mapas y Biblioteca Nacional, con sus espectaculares fondos, son de por sí una combinación explosiva.

Sólo con el catálogo de la BNE es posible pasar horas y horas en su archivo digital. Una actividad que aquí cultivamos al máximo. La BNE custodia fondos cartográficos de valor incalculable. Hay mapas manuscritos, incunables, grabados, atlas, cartas náuticas, etc.

Un proyecto de divulgación cartográfica

Esta exposición es ante todo proyecto divulgativo. Un proyecto capitaneado por los comisarios Juan Pimentel (Instituto de Historia, CCHS-CSIC) y Sandra Saénz-López (Departamento de Historia y Teoría del Arte, UAM).

‘Cartografías de lo desconocido’ viaja desde los siglos VIII y IX hasta la actualidad a través de 200 mapas.

Entrada a la exposición cartografías de lo desconocido.
Entrada a la exposición cartografías de lo desconocido.

Las excepcionales muestras extraidas de los fondos de la BNE se completan con mapas llegados de otros lugares. En total, una cuarta parte de todos los mapas expuestos son de fuera de la BNE.

Es el caso del IGN, la AEMET, el Archivo General de Simancas, la Real Academia de la Historia, la Biblioteca del Palacio Real, la ONCE, el Museo de Castilla- La Mancha o el Museo de El Escorial, entre otros.

Exposición de las Operaciones Geométricas hechas por Orden del Rey; Carlos Martínez y Claudio de la Vega, BNE, 1739-1743
Exposición de las Operaciones Geométricas hechas por Orden del Rey; Carlos Martínez y Claudio de la Vega, BNE, 1739-1743

“Los mapas son fascinantes, nos gustan a todos”, afirmó con rotundidad Pimentel en la apertura de la exposición. Ya lo dijo el escritor Robert Louis Stevenson en cierta ocasión. “Había oído hablar de unos hombres extraños a quienes no les interesaban los mapas pero no creía en su existencia”.

Los mapas no son textos cerrados

“Los mapas se pueden leer entre líneas. Es verdad que la buena literatura también evoca más allá de lo escrito, pero un mapa siempre permite leer entre líneas con lo que representa”, resalta la comisaria Sandra Saénz-López en conversación con Geografía Infinita.

Y continúa: “Los mapas evocan y nos permiten desplazarnos a lo largo del mundo. Han sido concebidos para dejar volar la imaginación, cuando los leemos pensamos en lo que vamos a hacer, porque no lo muestran todo”.

Los mapas nos dejan volar la imaginación.
Los mapas dejan volar la imaginación.

“No todos hemos pintado, pero todos hemos hecho un mapa. Todos somos cartógrafos. Todos hemos hemos experimentado levantar un mapa y plantearnos las dificultades, en un proceso muy mental y muy concreto”.

Y un mapa no es lo mismo para todos. “Para un príncipe, un mapa es un archivo de sus posesiones; para un naturalista un calendario de futuros hallazgos o para cualquiera la promesa de un viaje pendiente. Los mapas nos enseñan lo que desconocemos o nos ayudan a ver lo que creíamos saber”, remarca Saénz-López.

El Polo Norte en Septentrionalium terrarum descriptio; Gerard Mercator, BNE, 1630
El Polo Norte en Septentrionalium terrarum descriptio; Gerard Mercator, BNE, 1630

Los mapas son a la vez obras de arte e instrumentos científicos. Tienen algo de pintura, algo de fotografía y algo de geometría. Sirven para orientarse y a menudo para perderse.

Nos gustan porque nos proyectamos en ellos. No son textos cerrados, no lo dicen todo y de ahí que muchas veces valgan por lo que callan. Los mapas nos dejan hablar. Atraen por lo que evocan y sugieren.

Sobre el mapa no hay definiciones claras. “A menudo son árbitros silenciosos del poder, pero también ficciones controladas. Hay tantas definiciones de mapas como habitantes”, señaló en la inauguración Pimentel.

Y precisamente es a eso a lo que ‘Cartografías de lo desconocido’ quiere invitar: a que el visitante ensaye su respuesta. Se abre aquí toda una apasionante región fronteriza.

La importancia del mapa frente al territorio

Precisamente esta exposición, con entrada gratuita, desmbula por esta region ambigua. Lo hace con el objetivo de “fijarse más en los mapas y no tanto en el territorio”.

Porque al fin y al cabo, “uno cuando mira un mapa mira al territorio. Tiendes a olvidarte que estás mirando un mapa. No reparas en el soporte y te fijas en el elemento físico, en el urbanismo o en el lugar concreto”.

Mapa de Región; Juan Benet, dibujo de José María Sainz, BNE, 1983
Mapa de Región; Juan Benet, dibujo de José María Sainz, BNE, 1983

Porque sucede a menudo que el mapa, como cualquier buen truco de magia, suele esfumarse. Tiende a borrar las convenciones visuales y espaciales sobre las que se apoya para susurrarle al espectador y mostrarle con aparente trivialidad: “Usted está aquí”, “así es la Tierra”, “este es su país”.

Pero en ‘Cartografías de lo desconocido’ se quiere profundizar en cómo los mapas gestionan el desconocimiento, cómo muestran la ‘terra incógnita’. La exposición “invita a descubrir el ilusionismo en los mapas donde nada es lo que parece y lo que aparece no es ni mucho menos todo”, explica Saénz-López.

‘Cartografías de lo desconocido’ pretende ofrecer al visitante “un recorrido por algunos de los recursos y los temas más frecuentes en esta historia del conocimiento y el ilusionismo”.

Todo para ver cómo han gestionado los mapas la información improbable, las novedades, los hechos inciertos, las regiones ignotas o los fenómenos invisibles. La exposición se organiza en seis secciones.

¿Como trasladar la Tierra al mapa?

La primera parte de la exposición profundiza en el gran dilema de cómo llevar una superficie esférica, la de la Tierra, a un plano. Aquí se argumenta, a través de los mapas, el salto cualitativo que supone la representación de la geografía de Ptolomeo.

Es la que da por primera vez las herramientas para proyectar. Y es de este modo como arranca a investigación geométrica científica que llega hasta el día de hoy, tal y como explica la historiadora del arte y comisaria de la exposición.

En esta zona se incorporan también cinco maquetas de ‘Factum Arte’ que responden a distintas proyecciones, una de ellas inventada. Y hay también espacio para otros mapas, como el que muestra a los Países Bajos como si fueran un león.

Mapa de los Países Bajos en forma de león (Leo Belgicus); Pieter van den Keere, BNE, 1622
Mapa de los Países Bajos en forma de león (Leo Belgicus); Pieter van den Keere, BNE, 1622

A medio camino entre la alegoría y la geometría, aparece una representación cordiforme, con forma de corazón. También se da protagonismo al dibujo circular aplicado a ciudades como Cádiz, Teruel o Londres.

Para completar el viaje, una fotografía de 360 grados, que se realizó frente a la BNE con una cámara especial, permite imaginarse el mundo como un ‘little planet’, que gira entorno a la institución.

La ‘Terra Incognita’

La segunda sección explora la ‘terra incognita’. Esa parte del mundo que no se conocía o que conforme se representa se está conociendo de forma empírica. Aquí aparecen los territorios teóricos. ‘Cartografías de lo desconocido’ explora esa ‘terra incógnita’ en su más amplia acepción.

“Es curioso que un mapa represente algo que se desconoce, pero la cartografía tienda a representar lo desconocido”, reflexiona Saénz-López. “Los territorios que rozan la mitología, la leyenda, extraída de fuentes como la Biblia, atestiguan territorios, pero no lo hacen científicamente”, continúa.

“Dados los fondos, el tema central es la cartografía de América”. Así, la exposición hace especial hincapié en la ‘terra incognita’ en el proceso de descubrimiento del “nuevo mundo”, que es uno de los grandes avances en la historia de la cartografía y del conocimiento de la Tierra.

Cuando lo desconocido está muy cerca

Pero esta sección arranca con un mapa del Centro Geográfico del Ejército. Se trata del mapa de los valles pirenaicos del Aragón y del Gállego. Un proyecto de 48 metros cuadrados, presentado en un rollo, del que en la muestra se presenta una parte. El proyecto nació de una campaña cartográfica militar a finales del XIX y principios del XX.

Aún a estas alturas, lo mas cercano era desconocido. Había que conocerlo, para defender el territorio antes posibles amenazas de invasión francesa en una zona tan estratégica para España. Las comunicaciones entre España y Francia eran vistas entonces como una vía de invasión y se planifica por primera vez una cartografía los Pirineos.

Se levanta un mapa ya que no había ninguno. “La empresa duró siete años y tuvo mucho eco en la prensa. Tanto es así que el final de esta cartografía fue noticia, al igual que las dificultades de los cartógrafos – hubo incluso fallecimientos- para hacerlo”, explica Saénz López.

Era el rincón más desconocido de España. Para conocer un territorio primero hay que cartografiarlo. Y para eso no hay siglo que valga.

El ignoto “nuevo mundo”

Sobre la temática del “nuevo mundo”, se abordan también en esta ‘Terra Incognita’ las cartas náuticas. Eran utilizadas en origen para la navegación y en ellas se recogió la existencia de un “nuevo mundo”.

Después de la carta náutica se pasó a los mapas impresos. Ocurrió cuando “la imprenta consiguió democratizar para dar a conocer la imagen del nuevo mundo”. A principios del XVI, la cartografía náutica y la impresa estaban muy interrelacionadas.

Claudii Ptolemaei Alexandrini Geographicae Enarrationis; Claudio Ptolomeo, edición de Miguel Servet, BNE, 1541
Claudii Ptolemaei Alexandrini Geographicae Enarrationis; Claudio Ptolomeo, edición de Miguel Servet, BNE, 1541

La exposición incluye también un mapa de Ptolomeo, la obra más copiada de entre todas las científicas del siglo XVI. A partir de entonces no se reedita porque “hay que digerir la información del nuevo mundo”.

Se llega a presentar a ese “nuevo mundo” como una gran península del territorio asiático. Hay obras en la exposición que nos hablan de ese momento, como un facsímil del mapa de Juan de la Cosa, del siglo XIX. Dentro de los mapas del descubrimiento de América se presta especial atención al Estrecho de Magallanes y al Amazonas, las zonas mas complicadas para incursionar.

En ‘Cartografías de lo desconocido’ también es posible contemplar una edición de 1507 en proyección pseudocónica Ptolomeo realizada por Johannes Ruysth, que se diferencia porque está grabada en cobre. Es una xilografía que constituye un mapa muy fino, con mucha leyenda.

“Otros mundos, otras gentes”

Esta sección hace hincapié en el “elemento humano de los mapas”. “Los mapas históricos están vinculados no sólo a la geografía física, sino también a quien habita los territorios cartografiados. Esto es algo inherente a toda la cartografía histórica, partimos de ejemplos de la temprana edad moderna”, explica Saénz-López.

Y prosigue: “Cuando se descubre América es muy reincidente la representación del mundo con las alegorías de los cuatro continentes”. Uno de los ejemplos se puede observar en la portada del Teatrum Orbis Terrarum.

Portada del Atlas en una edición de 1606
Portada del Teatrum Orbis Terrarum en una edición de 1606

Allí se observa “la primacía de Europa que gobierna el mundo, en la parte inferior América, que era considerado como más incívico de todos, representada con una figura femenina desnuda caníbal. A sus pies, un busto de mujer a medio representar alude a tierra del fuego, con la representación de unas llamas que dan nombre al territorio”.

También hay muestras de mapas orlados, como los de Blaeu, del XVII. Estos mapas cuentan con una banda en la que recogen bien otros mapas dentro del mapa, bien ciudades y suelen relegar el componente humano. La idea de los mapas orlados pervive desde su aparición en el XVII.

Mapa Orlado de la Península Ibérica de Blaeu.
Mapa Orlado de la Península Ibérica de Blaeu.S. XVII.

Dentro del orden temático hay tiempo para el conocimiento de territorios que causaron fascinación. Es el caso de la ciudad de México en el XVI. “Una ciudad maravillosa que se levanta sobre el agua y que a los ojos europeos era sorprendente: una Venecia sobre el agua”.

Además en esta zona hay espacio para cartografía no occidental, con mapas islámicos, otomanos, y un mapa chino. Son otras soluciones cartográficas y representaciones de otras maneras de ver el mundo, siempre en comparación con los ojos europeos.

Las razas monstruosas

Un tema que siempre atrae el interés es de los monstruos en los mapas. Conscientes de ello, no faltan a su cita en ‘Cartografía de lo desconocido’. Aquí hay mapas emblemáticos desde el punto de visto artístico, como un Ptolomeo manuscrito. Es una imagen de base científica que incorpora más de cien seres acuáticos monstruosos.

Visitantes disfrutando de los mapas en la exposición Cartografías de lo Desconocido, que se celebra en la Biblioteca Nacional de Madrid
Visitantes disfrutando de los mapas en la exposición Cartografías de lo Desconocido, que se celebra en la Biblioteca Nacional de Madrid

Los monstruos son muy frecuentemente representados en el Océano Índico. También en este caso, donde hay una arpía, un tritón, un ser monstruoso se parece a un cerdo y otros elementos propios de fauna marina, como las serpientes marinas. Otro mapamundi de Hartmann Scheguel representa el mundo en una banda lateral a las razas monstruosas junto al componente cartográfico.

Los lugares imaginarios

Otra de las secciones alude a las tierras fabulosas. ”Es uno de los grandes temas de la cartografía histórica, que podría haber dado para una exposición como esta”, confiesa la comisaria.

Se presentan mapas que van desde imágenes utópicas, como la isla utopía de Tomás Moro hasta otras representaciones que forman parte de regiones del mundo consideradas como paraíso terrenal o los polos, por sus dificultades de los lugares más desconocidos.

Aquí hay mayor cabida para la fábula, como en el caso del paraíso terrenal. Saénz-López destaca aquí uno de sus favoritos, un mapa de la época de Fernando I el Santo, datado de 1047. En él “se representa el paraíso terrenal, que forma parte de la realidad de nuestro medio. Durante mucho tiempo se trató de buscar el paraíso terrenal”.

El Paraíso Terrenal; Beato de Liébana, códice de Fernando I y Dña. Sancha; BNE, 1047
El Paraíso Terrenal; Beato de Liébana, códice de Fernando I y Dña. Sancha; BNE, 1047

La imagen del infierno tiene también mucha visibilidad, la recoge por ejemplo Gonzalo Fernández de Oviedo en el infierno de Mamea, de Nicaragua, asociada con una de las bocas del infierno. “Hay paraísos e infiernos en el mundo”.

Es el caso del paso del Noroeste, uno de los más conocidos. “Dada la supuesta simetría, se pensaba que debía haber otro paso en el norte como el de Magallanes y se buscó mucho tiempo el paso del noroeste, que podía estar en los grandes ríos de Norteamérica”.

También hay espacio en esta zona para las geografías imaginarias. El mundo de la narrativa es terreno fértil para ellas. Así, se presenta la isla de los viajes de Gulliver o el mapa de Tomás López del Quijote con ilustraciones de Gustave Doré.

Mapa con los parajes por donde anduvo Don Quijote en busca de aventuras; Miguel de Cervantes, mapa de Tomas López; ilustraciones de Gustave Doré, BNE, 1947
Mapa con los parajes por donde anduvo Don Quijote en busca de aventuras; Miguel de Cervantes, mapa de Tomas López; ilustraciones de Gustave Doré, BNE, 1947

“Shhh”: silencio en mapas

¿Qué callan los mapas? Sin duda, “lo que omiten los mapas es uno de los temas más apasionantes porque los mapas no cuentan todo”. Y los mapas omiten información por diferentes motivos.

“Lo que más interés despierta es la manipulación política, lo que a menudo lleva a pensar que los mapas no son obras científicas y los echa por tierra”. Como ejemplo, se presenta un manuscrito de 1047, momento previo a reconquista, en el que Al-Ándalus está silenciada.

Otro de los grandes motivos es “cómo se ha silenciado a los locales, como el caso del mapa de Virginia de John Smith, que se omite toda la información local para mostrar un mundo que invita más a la colonización”.

Mapa de Virginia de John Smith (1612).
Mapa de Virginia de John Smith (1612).

Pero más allá de la política hay “otros muchos silencios”. Hay “silencios prácticos” porque no se puede representar todo”, valora. “Hay que seleccionar y hay mapas en los que se enfatiza el elemento militar y defensivo frente al interior de la ciudad vacía”.

Los últimos silencios cartográficos fueron Australia y África. África fue vaciada en el XIX para dar pie a que el europeo pusiera el pie. Es el caso de la representación de las fuentes de Nilo, donde se vuelve a evocar a Ptolomeo.

Plano de un lugar desconocido; Joaquín Luna, BNE, 1750-1800
Plano de un lugar desconocido; Joaquín Luna, BNE, 1750-1800

Hay incluso mapas son de lugares desconocidos, así catalogados. En ‘Cartografías de lo desconocido’ hay concretamente tres con autor y tres anónimos, que no se han sabido identificar.

Las otras cartografías

Termina la exposición con una sección en la que se trata de recoger mapas que no son propiamente del territorio. Aquí aparecen mapas del universo, mapas del cielo, de la luna o de los eclipses lunares, que son los mapas más antiguos que se producen.

Planisferio celeste; Frederick de Wit, BNE, ca. 1688
Planisferio celeste; Frederick de Wit, BNE, ca. 1688

Hay espacio para dos de los mas antiguos mapas del tiempo de España. También para el mapa más antiguo de la red de metro de Madrid, de la línea 1, en el que aparece la “estación fantasma” de Chamberí, hoy museo.

Hay un mapa para invidentes, en Braille, de principios del XX, para enseñar Oceanía a niñas huérfanas que tenían problemas visuales. También una carta sincronológica, que es un mapa del paso tiempo.

Visitantes observan la carta sincrológica de Zabala en la inauguración de la exposición Cartografías de lo desconocido.
Visitantes observan la carta sincrológica de Zabala en la inauguración de la exposición Cartografías de lo desconocido.

Se trata concretamente de una de Francisco Zabala, un autor mexicano que incorpora como novedad las ciudades del nuevo mundo más importantes, copiando unos grabados del Civitates Orbis Terrarum.

En él se explica desde Adán y Eva hasta independencia americana, con información, historia y geografía. Las líneas del tiempo parecen cursos de agua con sus afluentes. “Es una unión entre el tiempo y espacio”, detalla Saénz-López.

Porque, a su juicio, “si hay algo que define la cartografía histórica es eso, el componente temporal. Los mapas antiguos son espacio y tiempo”.

Mapas que van “más allá de lo visible”

También hay mapas del territorio que van “mas allá de lo visible”. Es el caso de un mapa sobre la composición de los suelos de la Península Ibérica de 2014. Es un proyecto cartográfico en el que se desdibuja la superficie sus terrestre y el fondo del mar.

Hay otro mapa que muestra la imagen del cuerpo humano. Las líneas que dibujan la imagen muestran como la anatomía comparte con la cartografía la importancia del dibujo y de la identificación textual. Así, el lenguaje de la cartografía “pasa a ser utilizado en otras áreas del saber, concretamente en otras áreas que son difíciles de comprender”.

Atlas completo de anatomía humana descriptiva; Magin Cabanellas, BNE, 1892
Atlas completo de anatomía humana descriptiva; Magin Cabanellas, BNE, 1892

Aún hay más en estas “otras cartografías”. Por ejemplo, un mapa didáctico de Álvarez y Marina para aprender a leer los mapas, donde el territorio pierde la imagen para identificarse. La Península Ibérica se reconoce pero no contiene lo que esperamos ver sino una representación de fenómenos físicos.

“Todos necesitamos los mapas”

Cree Saénz-López que “todos necesitamos lo mapas” y que “el GPS sigue siendo un mapa, nuestra versión de la carta”. “Todos los utilizamos y a todos nos gustan por lo que tienen de útiles, de bellos”.

No hay duda, “a la gente le atraen los mapas”. Y los gestos que podemos atribuir a la gente del pasado, son los mismos que ahora. A día de hoy tenemos Google Earth, para conocer el mundo donde antes estaba el Civitatis Orbis Terrarum.

‘Cartografías de lo desconocido’ enseña como los mapas no han perdido ni un ápice de su atractivo.

2 COMENTARIOS

  1. Iré a verla en enero. Gracias
    En mi opinión lo desconocido de los mapas puede convertirse en evidente a través del estudio minucioso o lectura desde diversas áreas del conocimiento, p.e. la geografía, la arqueología, la urbanística, la filosofía, la historia, la pintura o plástica, .. Sobretodo cuando abordamos mapas o planos de tiempos remotos

  2. Me quiero referir al Plano de un lugar desconocido; (Joaquín Luna, BNE, 1750-1800). Tiene un parecido sorprendente con la zona de unión de los ríos Aragón y Arga, aguas abajo de la localidad de Funes en Navarra. Concretamente en el denominado barranco de Peñalén, donde fue despeñado el rey de Pamplona Sancho (el de Peñalén) por sus hermanos.

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