La geografía. Esa es la principal diferencia para los tres términos. Tifón, huracán y ciclón hacen en realidad referencia a lo mismo.

La palabra “ciclón” fue usada por primera vez por el científico anglo-hindú Henry Piddington alrededor del año 1840. Tiene su etimología en el griego κυκλών kyklón ‘círculo en movimiento’.

Ciclón es el término que designa a los vientos intensos acompañados de tormenta. De hecho, este término suele designar a los ciclones tropicales. Pero, a decir verdad, son un tipo de ciclón. También hay ciclones en otras latitudes. Es el caso de las subtropicales (ciclón subtropical) o incluso la polar (ciclón polar).

Los ciclones tropicales

Dentro de todos los tipos de ciclones, los tropicales son los que podemos identificar con los tifones y huracanes.

Ciclón Tropical Isabel.
Ciclón Tropical Isabel.

Estos fenómenos tormentosos están caracterizados por una circulación cerrada alrededor de un centro de baja presión (una borrasca). Tienen como consecuencia, como es sabido, fuertes vientos y abundante lluvia.

Por otro lado, la palabra ciclón se utiliza en contraposición a anticiclón para designar las zonas del planeta donde  la presión atmosférica es baja. Aquí ciclón se utiliza como sinónimo de borrasca.

Hay siete  zonas principales de formación de ciclones tropicales. Son el océano Atlántico, las zonas oriental, sur y occidental del océano Pacífico, así como el sudoeste, norte y sureste del océano Índico.

El origen de la palabra huracán

El huracán es como se conoce al fenómeno en el Atlántico norte y el Pacífico. Recibe este nombre en honor a Juracán, el Dios del mal en el mar Caribe. Es el nombre que los colonizadores españoles dieron a zemi, la deidad del caos y el desorden. Era el dios en el que creían los nativos Taínos, asentados en las islas caribeñas.

Huracán María
El Huracán María sobre las Islas de Sotavento y el noreste del Mar Caribe. Fuente: NOAA

A él le atribuían el poder de controlar el tiempo. Particularmente un fenómeno al que estaban acostumbrados: los huracanes. De hecho, los Taínos eran conscientes de la espiral del viento de los huracanes. Un conocimiento que utilizaban cuando representaban a la deidad.

El origen del término tifón

En el Pacífico noroccidental el mismo fenómeno se denomina tifón. Concretamente, reciben este nombre aquellos huracanes o ciclones tropicales formados en el Mar de China (Océano Pacífico Occidental).

Tifón sobre la India
Tifón sobre la India.

Al parecer la palabra tifón vendría del portugués “tufão” (de donde procede nuestro español “tifón”). A su vez sería originario de la palabra árabe طوفان, que significa tifón o también inundación y se pronuncia “tūfān”.

Esta palabra vendría del latín “typhōn” (viento, torbellino), que a su vez procedería del griego τυφών. Es el nombre de un monstruo de la mitología griega capaz de generar huracanes y terremotos con el movimientos de sus alas.

Las temporadas de tifones y huracanes son distintas

Las temporadas de tifones y huracanes son diferentes. Así, la temporada de huracanes en el Atlántico comienza el 1 de junio y se prolonga hasta el 30 de noviembre. La temporada de tifones y ciclones siguen patrones ligeramente diferentes.

En el Pacífico nororiental, la temporada oficial va del 15 al 30 de noviembre. En el Pacífico noroccidental los tifones son más comunes desde finales de junio hasta diciembre. Y el norte del Océano Índico ve ciclones de abril a diciembre.

¿Cómo se forman los ciclones?

Los ciclones se forman generalmente en zonas de los océanos calientes (en numerosas ocasiones tropicales). De ahí succionan la energía de la evaporación y la condensación.

Cuentan con fuerte área de baja presión en la superficie. También con una alta presión en los niveles altos de la atmósfera. Se originan por la formación de centros de baja presión atmosférica en el mar.

Tifón aproximándose a las costas de Asia
Tifón aproximándose a las costas de Asia

Los ciclones, tifones o huracanes son altamente destructivos. Producen fuertes lluvias con vientos de al menos 120 km/. Sus ráfagas pueden llegar a alcanzar en algunas ocasiones más de 300 km/h.

Las tormentas más fuertes, lo que equivale a la categoría 5 en la escala Saffir -Simpson, tienen vientos sostenidos que superan 250 kilómetros por hora. Con la ayuda de satélites y modelos informáticos, estas tormentas se pueden predecir con varios días de antelación y son relativamente fáciles de rastrear.

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