¿Para qué sirve el cambio de hora?

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Decía Winston Churchill que el cambio del horario de invierno al de verano ayudaba a “incrementar las posibilidades de encontrar salud y felicidad entre los millones de personas que viven en este país” (en referencia a Reino Unido).

Otra cosa es si un país está o no en su huso horario o no, algo que a menudo es objeto de discusión, por ejemplo, en España. Lo cierto es que esta práctica ha sido elogiada y criticada casi a partes iguales.

Bien es verdad que, en el caso de España, siempre suele haber más polémica cuando se pierden horas de luz, allá por finales de octubre. En marzo, al ganar luz por la tarde, parece que hay menos descontentos. Y eso que se pierde una hora se sueño…

Amanecer en Madrid.
Amanecer en Madrid.

La ventajas e inconvenientes del cambio de hora

No sabemos si cambiar de horario ayuda a incrementar la felicidad. Pero se dice que el horario de verano, el añadir luz por las tardes, beneficia al comercio. También al deporte y otras actividades a las que favorece la presencia de luz tras la jornada laboral.

En cambio, los agricultores y la industria del entretenimiento tradicionalmente se han opuesto. Por otro lado, el aumento vespertino de luz solar puede ayudar a disminuir los accidentes de tráfico, por ejemplo.

En el otro lado de la balanza, los cambios de horario dificultan la percepción del tiempo y pueden causar problemas de sueño. También pueden trastocar reuniones, viajes, facturación de equipaje, el mantenimiento de registros, dispositivos médicos y el uso de maquinaria pesada.

¿Qué pasaría si no se siguiera el cambio horario?

Si no se retrasara el reloj en octubre, en diciembre, cuando más larga es la noche, en el centro de la península amanecería una hora más tarde. Donde amanece entre las 8:00-8:30 lo haría a las 9:00-9:30.

En ese mismo mes de diciembre, por la tarde, en ese lugar es de noche entre las 17:30-18:00 horas. De no hacer el cambio de octubre, anochecería una hora más tarde, a las 18:30-19:00

Por ello, en este caso es difícil defender que se ahorre energía. El aprovechamiento de las horas es similar. Si en la situación actual las horas de luz están entre las 8:30 y las 17:30, de no cambiarse la hora, pasarían a ser entre las 9:30 y las 18:30.

Atardecer en Hita, Alcarria, Guadalajara. Fuente.

Analicemos lo que ocurriría en el caso de que no se adelantara una hora el reloj a finales de marzo, entre finales de junio y principios de julio. Es cuando más corta es la noche.

Así, en el centro de la península amanecería a las 5:00 horas en vez de hacerlo a las 6:00, como lo hace en la actualidad.

Si ahora oscurece entre las 22:30-23:00, anochecería una hora antes, entre las 21:30-22:00. Ahí puede haber un ahorro si tenemos en cuenta que a las 5 de la mañana hay poca gente activa. Menos que a las 21:30.

El argumento energético

El argumento más utilizado para defender que con el horario de verano se ahorra energía eléctrica al reducirse la necesidad de iluminación artificial.

El objetivo inicial del Data Saving Time (DST) fue reducir el uso de iluminación por la noche, pero la calefacción moderna y los aires acondicionados han cambiado en gran medida los hábitos del consumo eléctrico.

En este sentido, en términos económicos, las evidencias que apoyan el ahorro son débiles. El horario de verano puede estimular la aparición de picos de demanda y esto incrementa los costes. Es uno de los motivos que a día de hoy la efectividad de la medida esté en tela de juicio.

Sea como fuere, si vives en uno en uno de los países afectados por el DST, toca cambiar el reloj dos veces al año.

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