La crisis de Crimea y las tensiones en la zona oriental de Ucrania volvieron a sacar a relucir en 2014 una serie de puntos de conflicto que podríamos calificar como aplazados o “helados“.

La inestabilidad en Ucrania, que ha supuesto la reactivación de uno de ellos, ha vuelto a sacar a este tipo de confrontaciones a la vista en el tapete geopolítico. El primer hito de esta nueva actualización para muchos conflictos potenciales fue la proclamación unilateral de independencia el 11 de marzo de ese año.

Pocos días después, un referéndum decidió por mayoría la unión con Rusia, país que más tarde aceptó esta integración del nuevo territorio.

Una madre reconoce a su hijo entre los combatientes de Donetsk
Una madre reconoce a su hijo entre los combatientes de Donetsk. Fuente.

Después llegó la inestabilidad a la zona de Donetsk, en el este del país. Fue autoproclamada como estado independiente el 11 de mayo de 2014 y en conflicto abierto con el resto de Ucrania.

Pero hay más territorios que buscan la independencia de los países de los que la mayor parte de la comunidad internacional les consideran parte. Comparten con Crimea o con esa zona autoproclamada de Donetsk la falta de reconocimiento ‘de iure’ de la mayoría de los países que componen la ONU.

Son por tanto países que han ganado en “soberanía interna”, pero no en “soberanía externa” en el sistema internacional. Les diferencia del caso de Crimea que Rusia no les ha abierto las puertas de sus fronteras, en ocasiones porque ni ellos mismos lo quieren.

Crimea

Antes de repasar los conflictos “helados”, es importante repasar lo ocurrido en Crimea y aportar algo de contexto, para así observar similitudes y diferencias. La región de Crimea formó parte del Imperio Ruso primero y de la Rusia soviética después.

Así fue hasta que en 1954 se convirtió en parte de la por entonces República Socialista Soviética (RSS) de Ucrania, una de las 15 que componían la URSS.

En ese año tuvo lugar el llamado por algunos “regalo de Crimea“, la transferencia de este oblast (región o provincia) a la RSS de Ucrania por parte del Presidium del Soviet Supremo de la URSS.

Los motivos, explicados en un párrafo publicado en el diario oficial Pravda: “la economía compartida, la cercanía territorial y los vínculos culturales y en comunicaciones”.

El “regalo” llegaba en un momento en el que se cumplían 300 años del Tratado de Pereyáslav, un pacto militar entre rusos y cosacos que supuso la unión de Rusia y Ucrania durante los siguientes tres siglos. De acuerdo con el censo de 1959, había 268.000 ucranianos viviendo en Crimea y 858.000 rusos.

Posteriormente, en 1991, con la caída del muro y la independencia de Ucrania respecto de la URSS, Crimea pasó a ser una república autónoma integrada en Ucrania. Esta autonomía se vio reiterada en 1996 con la ratificación de la actual constitución ucraniana, que declaraba a la república “autónoma” pero “parte inseparable de Ucrania”.

Tras los sucesos ocurridos en Kiev, con las protestas conocidas como Euromaidan, en las que se pedía un distanciamiento de Rusia y un acercamiento a la Unión Europea y que se saldaron con la salida del país del presidente Viktor Yanukovich, se produjo una escalada de tensión en Crimea.

Este ánimo terminó con la proclamación unilateral de independencia por parte del parlamento de Crimea respecto a Ucrania. Pocos días después llegó el referendum en el que se decidió por mayoría la unión con Rusia.

Cartel pidiendo el voto a favor de la independencia en el referéndum.
Cartel pidiendo el voto a favor de la independencia en el referéndum.

Rusia reconoció primero “la República de Crimea, en la cual la ciudad de Sebastopol tiene un estatus especial, como un Estado independiente y soberano”, según decreto firmado por el Presidente, Vladimir Putin. Pocos días después aceptó la anexión del territorio en el país, que también recibió el visto bueno de la Duma y del Tribunal Constitucional ruso.

Repúblicas populares de Donetsk y Lugansk

Las tensiones en la zona de Donetsk y Lugansk, zona comunmente llamada Donbass, tienen las mismas raíces que el conflicto en Crimea, las protestas de Euromaidan y la posterior salida del presidente pro-ruso, Viktor Yanukovich. Así, en las inmediaciones de Donetsk y Lugansk, tras la independencia de Crimea y posterior anexión a Rusia, el conflicto se recrudeció.

Un miliciano insurgente armado hasta los dientes en Slaviansk.
Un miliciano insurgente armado hasta los dientes en Slaviansk.

Desde comienzos de marzo de 2014 se intensificaron en la zona las manifestaciones de los grupos pro-rusos, contrarios al gobierno ucraniano. Estas manifestaciones, que formaron parte de un grupo más amplio de protestas en todo el sur y el este de Ucrania, fueron escalando hasta que las dos zonas del este del país declararon unilateralmente su independencia, mediante un referendum celebrado en 11 de mayo y cuyos resultados no han sido ni validados ni reconocidos por la comunidad internacional.

El gobierno ucraniano no renunció a su soberanía sobre este territorio y comenzó un periodo de hostilidades, de guerra abierta entre las fuerzas pro-rusas del este, organizadas a través de milicias y con el supuesto apoyo de Rusia y de otras regiones beligerantes del entorno ruso, como Osetia del Sur.

Esa situación de enfrentamiento con el Gobierno de Ucrania se prolonga hasta la actualidad y es la que ha desembocado en el fatídico accidente ocurrido el jueves 17 julio en el que un misil tierra-aire, que todo apunta fue disparado por los insurgentes, impactó contra un avión civil que cubría la ruta Amsterdam-Kuala Lumpur y volaba a una altura de 10.000 metros.

Transnistria

Poco después de la anexión de Crimea a Rusia, la República Moldava Pridnestroviana, más conocida como Transnistria o Transdniestér, solicitó a Rusia su integración en su territorio.

Transnistria es un territorio con reconocimiento limitado, que de iure forma parte de Moldavia, aunque de facto funciona como Estado independiente. Rusia no ha reconocido su independencia.

De hecho, sólo reconocen este territorio como independiente tres regiones que conforman esta lista: Abjasia, Osetia del Norte y Nagorno-Karabakh, los tres territorios sin reconocimiento de la gran mayoría de países.

Cola de entrada en la frontera entre Transnistria y Ucrani Fuente.
Cola de entrada en la frontera entre Transnistria y Ucrania. Fuente.

Transnistria declaró su independencia de Moldavia en 1990. Dos años más tarde tuvo lugar la Guerra Civil de Transnistria (duró de marzo a julio en su periodo más álgido), en la que murieron cerca de 20.000 personas.

Sólo una pequeña parte del territorio permanece bajo control moldavo. Según un censo realizado en 2004 por las autoridades transnistrias, en las áreas controladas por su gobierno, había algo más de  550.000 habitantes. El 32.10% son de origen moldavo, el 30.35% rusos y el 28.81% ucranianos, que son los tres grupos mayoritarios.

Abjasia

Imagen del terror de la Segunda Guerra de Abjasia Fuente.
Imagen del terror de la Guerra de Abjasia Fuente.

Este territorio decretó su independencia de Georgia en 1999. Abjasia cuenta con el reconocimiento de seis miembros de las Naciones Unidas (Rusia, Venezuela, Nicaragua y los archipiélagos del Pacífico Nauru, Vanuatu y Tuvalu) así como de los otros tres estados no miembros de la ONU  y que comparten características de renocimiento escaso entre la Comunidad internacional (Osetia del Sur, Transnistria y Nagorno-Karabakh).

En el momento del colapso de la URSS en 1991, menos de una quinta parte de la población de este territorio era de origen abjasio mientras que el resto de la población era en su mayor parte georgiana. Cuando Georgia pasó a ser independiente, los partidarios de la independencia tomaron un papel más activo. La tensión creció y en 1992, Georgia envió tropas para reforzar el status quo.

El conflicto se intensificó en 1993. Como resultado, se calcula que unas 9.000 personas murieron en ambos bandos, la mayor parte en el lado georgiano. Además, miles de georgianos abandonaron el territorio en lo que Georgia calificó como una limpieza étnica. En 1996, la Unión Europea cifraba los desplazados en Georgia en cerca de  250.000.

Osetia del Sur

En esa zona de odios ancestrales, de rivalidades étnicas y religiosas se encuentra Osetia del Sur, una china en el zapato de la estabilidad de esta zona tan relevante desde el punto de vista de la estabilidad geopolítica. La población osetia (de origen ruso) declaró unilateralmente la independencia de la región en 1991, tras vencer la guerra con Georgia.

Mapa de Georgia con Osetia del Sur y Abjasia resaltadas.
Mapa de Georgia con Osetia del Sur y Abjasia resaltadas. Fuente.

Se convirtió en aquel momento en una república independiente “de facto”, aunque Georgia siempre ha defendido su pertenencia a su territorio y lo ha considerado, como la mayor parte de la comunidad internacional, parte de él. En enero de 1992, la mayoría de los habitantes de la región votaron a favor de la anexión a Rusia, tras lo cual empezaron a recibir ayuda desde el contiguo Osetia del Norte (parte de la Federación Rusa).

En el verano de 2008 tuvo lugar la segunda guerra con Georgia. El 26 de agosto de 2008, Rusia, quien previamente intervino en el conflicto armado con Georgia para desequilibrar la balanza hacia el lado osetio, fue el primer país en reconocer la independencia de Osetia del Sur al igual que la de Abjasia.

En el ánimo de los osetios siempre ha estado el unirse a sus vecinos del norte y por extensión a Rusia. Algo que, hasta la fecha no ha ocurrido.

Un periodista del New York Times viajó recientemente a Osetia del Sur para comprobar qué había ocurrido en esa región desde que se independizó de Georgia en 2008 y fue reconocida inmediatamente por Moscú que se impuso sobre el Gobierno georgiano en una breve guerra. Este era su testimonio:

En el día de 2008 en que Rusia reconoció formalmente al enclave como independiente, los jóvenes se asomaban por las ventanillas de los coches, ondeaban banderas rusas y rociaban a los peatones con champán. Los dirigentes soñaban con construir una economía basada en el turismo, como las de Mónaco y Andorra.Eso no ha ocurrido. Actualmente, la economía de Osetia del Sur depende por completo de los fondos públicos rusos. El desempleo es alto, y también lo son los precios, ya que los productos deben ser transportados por un túnel, tan largo y estrecho como una pajita, que atraviesa la cordillera del Cáucaso desde Rusia.Su sistema político está controlado por élites leales a Moscú, que se han enriquecido tanto como para conducir lujosos coches negros, a pesar de que las carreteras están con baches y sin asfaltar. Decenas de casas dañadas por la guerra de 2008 con Georgia nunca han sido reparadas. Dina Alborova, que dirige una ONG en la capital, Tskhinvali, dice que sus esperanzas iniciales “se han visto neutralizadas, una a una”.

Nagorno Karabakh:

Localización de la región de Alto Karabaj. Fuente.
Localización de la región de Alto Karabaj. Fuente.

Otro de esos países que “no existe” en torno a Rusia es Nagorno-Karabakh. Desde la caída de la Unión soviética, Armenia ocupó la región azerí de Nagorno-Karabakh, que comprende el 20 % del territorio internacionalmente reconocido de Azerbaiyán.

Este año se cumple el vigésimo aniversario del alto al fuego, que terminó con la guerra abierta entre Azerbaiyán y Armenia. Esa guerra acabó con la vida de 30.000 personas entre 1988 y 1994.

Desde entonces, han sido numerosas las llamadas de la ONU a las fuerzas armenias que han sido ignoradas. De hecho, Armenia continúa como ocupante del territorio. El alto al fuego es frágil, con enfrentamientos bastante regulares en la frontera. Las escaramuzas matan a una 30 personas al año y podrían salirse fácilmente de control, según los expertos.

En este sentido, la ambigüedad y la falta de transparencia sobre las operaciones a lo largo de la línea de contacto, la venta de armas y otros gastos militares, así como el estado de parálisis de las conversaciones de paz, contribuyen a una situación precaria.

Según los análisis geoestratégicos consultados, los activos militares de Bakú ha ido creciendo en los últimos años. Por ejemplo, el presupuesto de defensa  aumentó en un 45 por ciento entre 2010 y 2011

La zona es vital para la seguridad de la zona, y como tal la considera Estados Unidos, ya que Azerbaiyán es un lugar crítico en la lucha contra el terrorismo y un nudo de transporte vital para las tropas estadounidenses radicadas en Afghanistán.

La estabilidad en el Caúcaso es muy importante para los intereses de Estados Unidos, al igual que para Europa ya que por esta zona transcurren numerosos oleoductos de gas y petróleo.

Chechenia

El caso de Chechenia es posiblemente el más conocido, aunque diferente al de los anteriores. Chechenia forma parte de la Federación Rusa, a pesar de las tensiones separatistas ocurridas en la zona a lo largo de la historia reciente.

Tras el desmembramiento de la Unión Soviética fue declarada la independencia del territorio, bajo el nombre de República Chechena de Ichkeria con la oposición del gobierno ruso, que después recuperó el control del país durante la Segunda Guerra de Chechenia.

* Sobre Nagorno-Karabakh, este artículo publicado en The Hill y este otro publicado en Crisis Group.

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