A lo largo del siglo XIX era frecuente que los mapas de África recogieran una cordillera conocida como las montañas Kong. Por lo general, se representaban con su nacimiento en las tierras altas del Golfo de Guinea y se estiraban de manera recta por debajo del desierto del Sáhara. Aparecieron por primera vez en los mapas en 1789, a raíz de las expediciones a África Occidental del explorador escocés Mungo Park. Park exploró una buena parte de África Central y Occidental y fue el primer europeo en atravesar la parte media del río Níger.

Las montañas de Kong en un mapa de África Occidental
Las montañas de Kong en un mapa de África Occidental. Wikipedia

No en vano, el río Níger fue un misterio para los exploradores occidentales durante siglos, tal y como cuenta en su blog Germán Fernández Sánchez. Según relata, sólo su curso medio, al sur del desierto del Sahara, era conocido por los viajeros. Así, nada se sabía de su nacimiento ni de su desembocadura.

Debido a la compleja orografía de África occidental, el Níger nace a pocos cientos de kilómetros del Océano Atlántico, en Guinea, pero da un rodeo de cuatro mil kilómetros hacia el nordeste y el sudeste, a través de Malí, Níger y Benín, para desembocar en Nigeria, de nuevo en el golfo de Guinea.

Por ejemplo, el naturalista romano Plinio el Viejo y el explorador árabe Ibn Battuta creían que el Níger pertenecía a la misma red fluvial que el Nilo. Por su parte, León el Africano pensaba que fluía de este a oeste. En el siglo XV, los exploradores portugueses, siguiendo las ideas de León el Africano, lo confunden con el curso alto del río Senegal.

Mapa de África de John Cary, en 1805, que muestra las montañas de Kong. <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Mountains_of_Kong#/media/File:1805_cary.jpg">Fuente</a>.
Mapa de África de John Cary, en 1805, que muestra las montañas de Kong. Fuente.

Volviendo a las misteriosas montañas Kong, Después de su primera expedición, Mungo Park relató sus viajes al cartógrafo inglés James Rennel, que publicó un mapa que muestra los descubrimientos de Park en 1798. El mapa de Rennel mostró una cordillera que corría de este a oeste entre el río Níger y la costa africana hacia el sur.

Lo más curioso es que las montañas inexistentes de Kong estuvieron presentes en los mapas durante casi un siglo. La existencia de la cordillera fue refutada por fin a finales de 1880 por el explorador francés Louis-Gustave Binger, que se decidió a visitar este punto del planeta. Durante sus expediciones a lo largo del Níger en 1887 y 1888, Binger inspeccionó la zona con mucho más detalle que los exploradores anteriores y atestiguó firmemente que no existía la supuesta cordillera.

Pero, a pesar de que Binger probara que las Montañas del Kong eran una ficción, no desaparecieron de inmediato de los mapas y atlas. Las montañas de Kong ocasionalmente aparecieron en mapas y atlas hasta bien entrado el siglo XX, mucho después de que su existencia hubiera sido refutada. De hecho, por error, reaparecieron en el índice del Atlas Mundial de Goode en 1995.

Los especialistas estadounidenses Thomas Bassett y Philip Porter han identificado cuarenta mapas que muestran las montañas de Kong en distintas fases de desarrollo desde 1798 hasta 1892, llegando a formar una cordillera del tamaño de un estado pequeño africano.

Tal y como cuenta Simon Garfield en su libro En el mapa, “ante la falta de testimonios que desmintieran su existencia, los cartógrafos se fueron copiando unos a otros”. “Pero el hecho de que algunas de las representaciones más convincentes de las montañas Kong aparecieran en los mapas muchos años después de que los hermanos Lander confirmaran que el Níger desembocaba en el golfo de Guinea ponía en entredicho la teoría de que habíamos entrado en una nueva era científica”, añade.

Hoy en día, los mapas son un poco más fiables. Con todo, todavía contienen imprecisiones (deliberadas o no), e incluso errores de bulto.  como el reciente descubrimiento de que una isla del Pacífico Sur llamada Sandy no existe a pesar de que figura en mapas y publicaciones científicas desde el año 2000 así lo aseguraran.

Eso, hasta que un equipo de investigadores de la Universidad de Sidney descubrió que esta franja de tierra no existía en realidad, después de viajar a la zona donde la sitúan los mapas y no hallar ni rastro de ella. La isla aparecía en Google Earth. En los mapas de Google los errores no están ausentes, tal y como contábamos en el blog.

* Fuentes: 1, 2 y 3.

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