Los muros sociales que separan a ricos de pobres

Entre los siglos III y IV, los emperadores romanos ordenaron fortificar las principales ciudades. Hasta ese entonces, solo las urbes fronterizas tenían murallas (o aquellas que estaban en el interior pero en algún momento habían sido fronterizas). El Imperio no podía ya garantizar su seguridad porque sus fronteras eran débiles.

La población rica prefirió irse a sus tranquilas villae campestres, donde se sentía más segura, lejos de los círculos de poder. Estos grandes terratenientes contrataban a su propia seguridad y los trabajadores urbanos, empobrecidos, decidieron buscar trabajo al amparo de estas tropas defensivas y sus señores. El camino hacia el feudalismo medieval estaba ya marcado.

Los muros por antonomasia

Si hay un edificio icónico de la Edad Media, ese es el castillo, en cierto modo, la evolución de todo el proceso que acabamos de mencionar. Los altos muros de época romana o de época antigua servían para defender lugares concretos, aunque también hubo muros de frontera.

El ejemplo más famoso es el muro de Adriano, en Gran Bretaña. Incluso la muralla más famosa de la humanidad era una línea defensiva pero, también, fronteriza: la gran muralla China.

Castillo de los Mendoza en Manzanares el Real, Madrid (Wikimedia commons)

Los muros son una clara división, marcan unos límites abruptos entre los que están dentro y los, normalmente, indeseados que están fuera.

Las murallas defensivas cambiaron radicalmente y fueron cayendo, poco a poco, en desuso desde la proliferación de las armas de fuego. Pero no por ello se abandonaron otros, como los establecidos en las fronteras.

Los muros de frontera

La más famosa destrucción de una muralla política la encontramos hace apenas 30 años, con la famosa caída del muro de Berlín. El simbólico momento significó el final de una época y un cambio global en la sociedad y la política. Sin embargo, no es el último muro político que queda en Europa.

En la pequeña isla de Chipre, en el Mediterráneo oriental, su capital, Nicosia, sigue dividida y los habitantes de una parte y otra tienen que pasar un control militar para atravesar la frontera vallada. De un lado, la capital de la no reconocida (salvo por Turquía) República Turca del Norte de Chipre, del otro lado, la capital de la República de Chipre.

Una de las secciones del muro que separa en dos la ciudad de Nicosia, Chipre (Wikimedia commons)

Hay muchas barreras políticas (aunque su construcción siempre responda a más de un motivo) actualmente: entre EE. UU. y México, entre España y Marruecos en las ciudades de Ceuta y Melilla, en Cisjordania, entre las dos Coreas, en el Sáhara Occidental (se considera el segundo más largo del mundo después de la muralla china)…

Los muros que separan clases sociales

Pero los muros no solo se construyen en fronteras políticas para separar territorios con diferentes gobiernos. Hay muros que separan clases sociales, ricos de pobres.

Lima

El barrio de Las Casuarinas, en Lima, capital de Perú, es uno de los más selectos de la ciudad. En esta zona residencial se pueden encontrar casas por más de cinco millones de dólares  y cuenta con unas excelentes vistas de la urbe.

Al otro lado, a escasa distancia, encontramos la zona de Pamplona Alta, un área donde las barriadas están pobladas por chabolas sin luz ni agua.

Las Casuarinas se construyó en los años 50, y el muro que separa ambas barriadas se empezó a construir en los años 80 y se terminó hace 10 años. Tiene unos 10 km.

La construcción no está exenta de polémica. Lo que para unos es un muro de la vergüenza que discrimina, para otros es la única manera de sentirse seguros ante la delincuencia.

Buenos Aires

Alrededor y debajo de una autopista se encuentra Villa 31, uno de los barrios más pobres de la capital argentina. El ayuntamiento ha colocado vallas y plantas para, según dice, proteger a los residentes del tráfico y evitar que los edificios se desplomen sobre los coches. Si uno mira las “protecciones”, parece poco probable que se mantengan en su posición si hubiera un desprendimiento.

Junto y bajo la autopista, el barrio Villa 31, en Buenos Aires (Wikimedia Commons)

Villa 31, ahora llamado Barrio Padre Carlos Múgica, está a solo 200 m de una de las áreas más elegantes de Buenos Aires y de un centro comercial de lujo. Ha sobrevivido a dictaduras, épocas de bonanza y de recesión desde, aproximadamente, 1920.

Se calcula que viven entre 40 000 y 50 000 personas, de las cuales la mayoría son de nacionalidad argentina, pero también hay paraguayos, bolivianos y peruanos.

Ciudad de México

Valle Real es una exclusiva urbanización en Ciudad de México. Allí, los residentes disfrutan de un campo de golf en la puerta de su edificio, literalmente. Las casas pueden costar hasta cuatro millones de dólares estadounidenses.

El campo de golf termina en un muro; el que separa a los adinerados de los pobres del barrio de Santa Fe.

Las fotografías del contraste entre ambos barrios y sus casas, entre las que solo se interpone, en muchos puntos, una hilera de ladrillos, son de las más impactantes.

Río de Janeiro

La favela Vila Autódromo se ha convertido en un símbolo global de lucha contra la especulación inmobiliaria.

La comunidad surgió hace casi 50 años. Con el tiempo, los alrededores fueron llenándose de viviendas de lujo, pero los residentes de esta comunidad permanecieron en sus casas.

Un rincón de Vila Autódromo, el barrio de chabolas junto a la villa olímpica de Río de Janeiro (Flickr)

Con ocasión de las Olimpiadas de Río de Janeiro, el alcalde ordenó la expropiación del terreno, la demolición de las chabolas y la construcción de una zona de viviendas de alto coste.

Los vecinos se rebelaron y se llegó a situaciones de alta tensión, con ocupaciones de la policía para desalojarlos. Sin embargo, después de una larga lucha en los tribunales, han conseguido mantener sus terrenos y sus casas.

Actualmente, unas 20 familias continúan viviendo allí.

Fuentes:

1 comentario en “Los muros sociales que separan a ricos de pobres”

  1. Cuando paseo por Berlín cerca de las partes de muro que todavía quedan, suelo permitirme la ingenuidad de pensar que aquel tiempo ya pasó. Lamentablemente no es así en otros lugares. Creo que es necesario conocer la existencia de otros muros, dónde se encuentran, desde cuándo y bajo qué objetivo se construyeron.
    Gracias, Bernardo, por compartir este pedacito de sabiduría.

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