Rusia es un país con una riqueza cultural y humana inconmensurables. El país, donde se hablan más de 100 idiomas y viven casi 150 millones de personas, es una joya para los antropólogos.

Los rusos étnicos representan algo más del 80% de la población del país, y entre el 20% restante hay una gran variedad. Muchos de ellos son minorías europeas de países vecinos o próximos, como ucranianos, armenios, bielorrusos, alemanes, osetios… en la parte asiática, igualmente, también encontramos minorías que cuentan con sus propios estados: kazajos, mongoles, coreanos… pero hay muchos otros pueblos que viven en su totalidad dentro de Rusia, en muchos casos con su propia república autónoma, aunque, inevitablemente, sufriendo un proceso de rusificación con mayor o menor velocidad en cada caso.

Mari-El

Uno de estos pueblos ha resistido de forma increíble no solo a la influencia cultural rusa, sino también a la todopoderosa influencia de la religión cristiana: los maris.

A orillas del río Volga, en plena Rusia europea, se encuentra la república autónoma de Mari-El. Viven allí algo menos de 700 000 personas, de las cuales el 47% son rusos, el 43% son maris y el resto lo conforman tártaros y otros. Su capital es Yoshkar-Ola, con una población de casi 250 000 habitantes.

Yoshkar-Ola, capital de la república de Mari-El

En las escuelas se enseñan asignaturas como cría de animales, cultivo de plantas, óptica, asuntos forestales y fabricación de papel. Su economía es principalmente agraria.

Los maris y su historia

Los maris son un pueblo de origen ugrofinés, es decir, que su lengua está emparentada con el finlandés, el sami, el estonio o el húngaro, entre otras menos conocidas.

Parece que su origen se sitúa alrededor del siglo V aproximadamente. Incluso algunos arqueólogos piensan que es anterior. Se cree que tuvieron relación con los godos cuando estos se establecieron a orillas del mar Negro. Desde entonces, siempre han estado donde podemos seguir encontrándolos y han mantenido la última religión pagana de Europa.

Fotografía de maris (Wikimedia)

Cuando los rusos expulsaron a los mongoles, pasaron a formar parte de su imperio. Desde 1552 hasta 1556 participaron en la guerra de Kazán para intentar echar a los rusos, pero la alianza de diferentes pueblos locales perdió antes los zares.

Los maris vivieron a partir de entonces como súbditos de Moscú y no dieron grandes problemas salvo por un asunto: la religión. Rusia se esforzó mucho en convertirlos al cristianismo y, de hecho, tuvo mucho éxito, ya que la mayoría de ellos lo hicieron. Sin embargo, un número nada despreciable de ellos continuó con sus creencias tradicionales.

La religión de los maris

Es importante recalcar que es la última religión pagana de Europa porque se ha mantenido siempre, en continuidad desde hace cientos de años hasta ahora. Evidentemente ni el pueblo ni la religión maris son iguales que en el siglo V, pero su evolución cultural no se ha visto interrumpida por la llegada de unos conquistadores que terminaran con su cultura y los que practican su religión lo han hecho porque todos sus ancestros también lo hacían.

Símbolo de la religión mari

Esto marca una diferencia clara con todas las religiones que comenzaron a surgir a partir del siglo XIX y que reciben el nombre de neopaganas, precisamente, porque son interpretaciones modernas de religiones antiguas con la que se perdió el contacto y que no han tenido continuidad. Son, por decirlo de alguna forma, resurrecciones. Entre ellas podríamos encontrar: helenismo (o dodecateísmo), romanismo, wicca, druidismo (celta), asatrú (nórdico) y muchas más.

Sus cultos tenían siempre lugar en las profundidades del bosque, considerados lugares sagrados, y allí se ofrecía a un animal como sacrificio: un caballo, una oveja o una vaca. Con esto esperaban aplacar a los espíritus malos y buscaban el beneficio de los buenos.

Personas de etnia mari

Como resulta inevitable, aunque mantuvieron su religión, esta se vio cada vez más influenciada por el monoteísmo, y sus múltiples dioses fueron concentrándose en uno solo, al que muchas veces representan como un pato. Durante la Unión Soviética, el territorio sufrió los estragos de la rusificación y la población de origen eslavo fue ganándole terreno a la mari. Estos, sin embargo, continuaron practicando su culto ancestral en secreto.

La fe de los maris a día de hoy

Tras la caída de la Unión Soviética se ha vivido un renacimiento de su cultura, y vuelven a verse cultos en los bosques que incluyen también los tradicionales sacrificios de animales. Se calcula que un tercio de los maris de la República de Mari-El se adhieren a su fe tradicional, a los que habría que sumar algunos más que viven fuera de la región autónoma.

Porcentaje de etnia mari en las distintas provincias de la república de Mari-El

Cabe destacar que existen dos variedades de la religión, una rural y otra urbana. La urbana parece tener un gran toque de reconstrucción, está más jerarquizada y está muy apoyada por el nacionalismo local. La versión rural es la que está incuestionablemente relacionada con las tradiciones más antiguas, en la que aún existe el politeísmo.

Fuentes: 

Los últimos paganos de Europa. Ultra Argentina.   

Encyclopaedia Britannica

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