A unos 50 kilómetros de Cartagena de Indias, en Colombia, se encuentra la pequeña población de San Basilio de Palenque. Con una población de unos 3.500 habitantes, fue fundada en el siglo XVII por esclavos que habían huido de su cautiverio, creando una plaza fuerte libre y protegida.

Vista de San Basilio de Palenque. Fuente.

Es un pueblo con una identidad propia, de gente sencilla, pero con una idiosincrasia especial. Tienen su propia gastronomía, su propia música y sus propias tradiciones. Unas tradiciones que vinculan a su gente con su propio pasado. Un pasado marcado por la libertad, por las raíces y, por muy sorprendente que pueda parecer, por los mapas.

El origen libre de San Basilio de Palenque

El relato de libertad de San Basilio de Palenque tiene su origen en el propio nacimiento del pueblo. Para entenderlo, debemos remontarnos al contexto colonial del siglo XVI, en el que el tráfico de esclavos africanos estaba a la orden del día. Debido, entre otras cuestiones, a la gran extensión de las plantaciones en América y a la escasez de mano de obra, el comercio esclavista vivió su gran época. Se estima que, solo en el siglo XVI, llegaron a América 2.176.000 esclavos africanos.

Las condiciones de vida de los esclavos en las plantaciones eran tremendamente duras, inhumanas. Estaban condenados a una vida de trabajos forzados, enfermedad y abusos. Eso hacía que muchos intentaran escapar, huyendo hacia una vida medianamente decente, una vida que pudieran recuperar, al menos hasta cierto punto.

En este contexto nacieron los palenques, comunidades fundadas por esclavos cimarrones, es decir, los rebeldes que habían escapado de sus haciendas. Y el primero de ellos fue el Palenque de San Basilio, creado a finales del siglo XVII o principios del XVIII. Así, San Basilio se convirtió en el primer pueblo libre de América.

Benkos Bioho: un símbolo

En el parque de San Basilio de Palenque se erige la estatua de un personaje fundamental de su historia. La estatua, que parece gritar desesperada y con una fuerza inusitada por la libertad, es un homenaje a Benkos Biohó, personaje fundamental en la liberación de esclavos africanos en Nueva Granada (actual Colombia). Nacido en la segunda mitad del siglo XVI en la Guinea Portuguesa (actual Guinea Bissau), fue capturado y enviado a Nueva Granada en 1596.

Monumento a Benkos Bioho en la plaza de Palenque. Fuente.

Una vez allí, su rebeldía se hizo patente: organizó, junto a su mujer Wiwa, una rebelión, y escapó junto a otros 30 esclavos y esclavas en busca de la libertad.

Aunque últimamente algunos investigadores han puesto en entredicho la relación entre Benkos y San Basilio de Palenque, siempre se ha considerado este fundamental personaje el fundador del pueblo, y se considera un auténtico héroe. El símbolo de la libertad. El que creó, con coraje y determinación, el primer pueblo libre de América.

Una historia articulada en trenzas y en mapas

Uno de los elementos clave del patrimonio palenquero son las trenzas que se hacen las mujeres en el pelo, y que forman parte del patrimonio inmaterial protegido por la UNESCO.
El origen de estas trenzas también tiene que ver con la libertad. Antes de la fundación de San Basilio de Palenque, las esclavas, menos controladas, se dedicaban a recorrer las haciendas para memorizar sus distintos caminos, árboles, posibles vías de escape, etc. Al regresar, se reunían en los patios para hacer trenzas en el pelo de las niñas. Esos trenzados representaban el entorno: los caminos, los riachuelos, las vías de escape. Tenían un significado que solo los esclavos conocían, y que usaban para escapar.

Trenzas de las niñas de San Basilio de Palenque
Trenzas de las niñas de San Basilio de Palenque. Fuente.

De esta forma, las trenzas en el pelo de las niñas se convertían en mapas. Mapas hacia la libertad. Mapas cuyo destino fue San Basilio de Palenque. Al igual que los mapas, las trenzas de Palenque, uno de los mayores motivos de orgullo de sus habitantes, cuentan historias. Son representaciones de recuerdos del pasado. Transmitido de generación en generación, el arte de las trenzas de Palenque es un elemento de identidad clave. Cohesionan a la comunidad, y les recuerdan su libertad. Una libertad que aún conservan, y una identidad que no dejan de defender. Como afirma una de las mejores representantes de este arte: para las palenqueras las trenzas son una forma de ser libre.

Una comunidad afectada por el modo de vida actual

Pero San Basilio de Palenque lo está pasando mal. El modo de vida actual no casa con una comunidad tradicionalmente autónoma, tranquila, apegada a sus raíces y autosuficiente. No hay agua potable y el sistema de salud es deficiente. En la comunidad hay cada vez menos oportunidades de empleo y de educación. Cada vez son más las palenqueras que tienen que marchar a Cartagena de Indias, o incluso a Venezuela, a vender cocadas y enyucados (recetas tradicionales) para subsistir.

Mujeres palenqueras
Mujeres palenqueras. Fuente.

Esto se ha visto agravado por el efecto de la situación global que nos ha tocado vivir, una pandemia que ha hecho que San Basilio de Palenque tenga que renegar de sus tradiciones ancestrales y caiga en el olvido de las instituciones. Esto se ha traducido en más necesidad y en más hambre, como explican las diferentes llamadas de auxilio que han surgido al respecto.

San Basilio de Palenque es un micromundo. Un micromundo libre, pero necesitado. En cualquier caso, la historia de esta comunidad nos enseña muchas cosas: libertad, memoria, identidad, raíces. Y nos muestra, una vez más, que un mapa puede estar en el sitio menos esperado, y puede encerrar historias apasionantes. Historias que dan forma a un pueblo.

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