Marinaleda es un pueblo de la comarca de la Sierra Sur de Sevilla, cerca del límite de la provincia con la de Córdoba. Los algo más de 2600 marinaleños están representados por una bandera y un escudo que representa el espíritu del pueblo.

La bandera de la localidad sevillana de Marinaleda.

El color superior de la bandera es el verde, que representa la utopía, el inferior, el rojo, representa la lucha para alcanzar los derechos básicos de los seres humanos y en medio el blanco, la paz. En el escudo, una paloma sostiene una rama de olivo sobre un pueblo andaluz bajo un sol fulgente. En su parte inferior el lema Una utopía hacia la paz.

Teatro de estilo romano de Marinaleda

La figura de Sánchez Gordillo

El 3 de abril se celebraron en España las primeras elecciones democráticas municipales. Desde entonces, Juan Manuel Sánchez Gordillo ha sido alcalde del pueblo, siempre con mayoría absoluta.

Este político hunde sus raíces en los sindicatos postdictadura de corte ecologista, reivindicativo, democrático y nacionalista andaluz. Primero se presentó como cabeza de lista en la localidad del partido Candidatura Unitaria de Trabajadores, y luego con Izquierda Unida.

De Marinaleda y de la figura de Gordillo se habla mucho. Algunos comentan que ha creado un sistema social justo e igualitario, la prueba de que algo parecido al comunismo o a una sociedad colectivista podría funcionar. Para otros es un vendehúmos cuyas políticas han provocado que el pueblo viva de las subvenciones de la Junta de Andalucía, el gobierno autonómico de la región.

Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda

Hay una verdad incontestable: el pueblo de Marinaleda elige claramente a su alcalde, Gordillo, en todas las elecciones, que vence con mayoría absoluta sin la más mínima sospecha de irregularidades. En las últimas elecciones, sin embargo, el alcalde más longevo en su cargo de España perdió la mayoría absoluta.

Lo positivo de Marinaleda

En Marinaleda no hay policías; lógicamente, tampoco puedes ser multado. La principal industria del pueblo es la agrícola, representada por la cooperativa Cooperativa Humar – Marinaleda S.C.A., que pertenece a los trabajadores.

Allí trabajan en jornadas de 35 horas semanales, en turnos (para que ocupe a la mayor cantidad de gente posible) unas 400 personas y algunos cientos más en la fábrica de procesamiento de los productos. El resto del pueblo trabaja en los comercios típicos de cualquier pueblo: tiendas, bares, funcionariado…

En el pueblo, desde el alcalde hasta un agricultor, todos cobran lo mismo: un sueldo aproximado de unos 1200 euros. Todas las decisiones, ya sean sobre impuestos, vivienda o empleo, son tomadas en asambleas abiertas a todos los habitantes, que las votan a mano alzada o a veces mediante voto anónimo. Hay alrededor de 100 asambleas al año.

Casas autoconstruidas de Marinaleda. Fuente: Naturaleza artificial AMA ETSAS 0809. Flickr.

En un país que tiene unos precios de vivienda tan desproporcionados como España, el modelo de Marinaleda también ha sido alabado. Una persona que desee hacerse una casa solo tiene que pagar 15 euros al mes, pero se le exige que colabore en la construcción. Así, el ayuntamiento pone el terreno, a los operarios y al arquitecto, y la Junta de Andalucía los materiales necesarios. La casa puede heredarse, pero no venderse.

Lo negativo de Marinaleda

Pero no todo el mundo está contento con el alcalde. Al más puro estilo bolivariano, Gordillo tiene un programa de televisión, retransmitido una vez a la semana, que muchos califican como un adoctrinamiento. También muchos critican el estancamiento del pueblo en el sector agrícola, al que ven poco futuro. Por última, y esta es la crítica más repetida y más difícil de desmentir, el pueblo depende demasiado de las subvenciones estatales y autonómicas.

También se ha comentado que, hasta hace poco, los marinaleños que no estaban de acuerdo con el alcalde o votaban a otros partidos eran estigmatizados en el pueblo.

El pueblo y el ayuntamiento parece haber adquirido un cariz muy personalista en la figura de Gordillo, al que algunos llaman cacique. Es el caso de Félix Tálego. El profesor de la Universidad de Sevilla abrió unas jornadas de ecofeminismo en el pueblo, y, después de caracterizar al alcalde según le parecía, las charlas se cancelaron.

Sin embargo, parece que se avecinan vientos de cambio en el municipio. Después de haber perdido a personas de confianza que siempre estuvieron a su lado, Gordillo ha tenido que presenciar varias huelgas, levantamientos y encierros contra su mandato.

Personal del Ayuntamiento en huelga, frente a la sede del Defensor del Pueblo de Andalucía. Fuente: CGT.

Por ejemplo, un grupo de técnicas de ayuda a domicilio solicitaron tener vacaciones pagadas o acumular antigüedad en su puesto de trabajo, a lo que el alcalde se negó.  Otro caso es el de una familia que estivo encerrada en el ayuntamiento casi una semana por la reapertura de la bolsa de trabajo público.

Con rumores de extorsión por parte de las autoridades locales, los contrarios a estas políticas prometen continuar con su lucha. Podríamos estar asistiendo al fin de este peculiar status quo de Marinaleda, que, pese a quien pese, ha demostrado tener tantos partidarios como detractores.

Fuentes: 

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