La diferencia entre DANA y gota fría

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Gota fría. Foto: Paco Rives Manresa, Flickr.

DANA y gota fría son dos términos que describen lo mismo: una depresión aislada en niveles altos de la atmósfera. Esta depresión puede desembocar en un episodio de fuertes lluvias especialmente en el arco mediterráneo. Pero no siempre. Y ahí está la clave.

El concepto meteorológico técnico para expresar ese embolsamiento de aire frío en altura, descolgado del flujo general, se tradujo al español como gota fría. Así lo empezaron a utilizar lo meteorólogos en españa en los años 50 y 60 del pasado siglo. Esas situaciones daban muchas veces lugar a lluvias torrenciales en el Mediterráneo. Pero no siempre ocurría así.

De hecho, no es necesario que exista un embolsamiento de aire frío en altura descolgado del flujo general para que se pueda llover torrencialmente. Tampoco su presencia garantiza en todos los casos esas lluvias fuertes, tal y como explica el meteorólogo de la web ‘Tiempo.com’, José Miguel Viñas, en su último libro, ‘Conocer la Meteorología’.

El reflejo de la DANA al oeste de Portugal en las nubes y lluvias previstas por el modelo ECMWF. Fuente: Tiempo.com.

Gota fría se identifica con lluvias torrenciales

A raíz de la inundación del pantano de Tous en 1982, conocida como “la pantanada”, se empieza a identificar siempre gota fría con lluvias torrenciales. Los meteorólogos del por entonces Instituto Nacional de Meteorología (actual AEMET) consideran que se está confundiendo el término. Tal y como se ha apuntado, un fenómeno de gota fría puede dar lugar o no un episodio de lluvias torrenciales.

A partir de ese momento, hacia el año 1984, se introduce el concepto DANA, que es el acrónimo de ‘Depresión Aislada en Niveles Altos’. Pero el nombre responde también al segundo apellido de un meteorólogo que fallece con 60 años, Francisco García Dana. Trabajaba mano a mano con el televisivo Mariano Medina y era jefe del Centro de Predicción del Instituto Nacional de Meteorología.

Lluvia torrencial en Algirós, Valencia.

De este modo, según explica Viñas, se aprovechan las dos cosas y se utiliza el término DANA también en honor del meteorólogo que fallece. “Ahora curiosamente se está potenciando el término DANA aunque hay una resistencia a abandonar gota fría y están conviviendo los dos en los medios”, detalla.

Puede haber una DANA sin lluvias torrenciales

Desde AEMET se quiere hablar de DANA porque muchas veces se descuelga una DANA y no va a haber un episodio de lluvias en el arco mediterráneo. De hecho, en España, en un año se descuelgan ocho o nueve danas y no siempre terminan en lluvias torrenciales.

El flujo que domina nuestra latitud es del oeste pero a veces es ondulado e implica que puede entrar no solo por Galicia, sino también más al sur, por Extremadura, por el Golfo de Cádiz.

Esas ondas a veces son tan pronunciadas que terminan descolgando una bolsa de aire frío en altura que hace que inestabilice mucho el tiempo sobre nuestra vertical. Cuando esas gotas frías, que se llaman así, se colocan en determinadas situaciones y en superficie hay un viento húmedo, aparece un episodio de lluvias torrenciales.

Pero si no se dan esos factores probablemente se forman tormentas, alguna fuerte, intensa, pero que no provocan inundaciones. “Si cada vez que hay una DANA, la gente empieza a hablar de gota fría, mucha gente piensa que van a caer 400 litros por m2 en Levante”, ejemplifica Viñas.

Casi siempre que hay una DANA puede generar lluvias, pero no ese episodio típico del Mediterráneo, de gran extensión con inundaciones grandes.

*Los términos DANA y gota fría son dos de las entradas de ‘Conocer la meteorología: diccionario ilustrado del tiempo y el clima’, el séptimo libro de José Miguel Viñas.

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