Barcelona es mucho más que su capital. No hay duda. De hecho más allá del ajetreo de las calles de capital catalana hay varios reductos de tranquilidad sin salir de la propia provincia. Lugares de interior y de costa que presentan al visitante todos los alicientes de la provincia de Barcelona.

Sitges: la joya costera de Barcelona

Sin duda es la estrella de la costa barcelonesa es Sitges. Situada a tan solo 35 kilómetros de Barcelona, Sitges cuneta con un fácil acceso en coche, en tren o en autobús. Merece la pena pasear por su paseo Marítimo, de unos tres kilómetros de longitud y que permiten experimentar el más puro sabor mediterráneo.

Un paseo jalonado por casas de nivel, construidas en el XIX por Indianos a su regreso de hacer las américas y que muestran la pujanza de Sitges. Pero si por algo destaca Sitges es por su variedad de playas en las que brillan la calidad del agua y la arena.

En total hay más de una quincena playas en las que se incluyen zonas familiares y también zonas gays y nudistas. Playas que van desde las de Terramar hasta las de Benaprès y la Ribera. Una buena opción para alojarte es este hotel en Sitges, Barcelona.

Santa Coloma de Cervelló: el modernismo proletario

Situada en la comarca del Llobregat, muy cerca de la ciudad, Santa Coloma de Cervelló tiene un motivo por el que estar en esta lista: su colonia. Se trata de una colonia industrial decimonónica promovida por Eugeni Güell y construida por Antoni Gaudí.

Cripta de la Colonia Güell, de Antoni Gaudí (Santa Coloma de Cervelló)

La Colonia Güell fue construida (a diferencia de las colonias industriales de la época) con numerosos equipamientos, tanto culturales como religiosos. Destaca especialmente la iglesia diseñada por el propio Antoni Gaudí, inacabada pero que asienta las bases de lo que sería la Sagrada Familia de Barcelona.

Debido a la riqueza patrimonial del conjunto, en 1991 la Colonia Güell fue declarada Bien de Interés Cultural y se estableció la protección de los edificios más relevantes, así como de las características generales de edificación.

Mura: un remanso de paz

Mura se encuentra a poco más de una hora de Barcelona en coche, casi 60 kilómetros de distancia. Sus calles estrechas, con casas que parecen estar encajadas entre sí conceden a este pequeño pueblo de la comarca del Bages un encanto especial.

Las calles de Mura, en Barcelona
Las calles de Mura, en Barcelona. Fuente: candi… (Flickr).

Las muros de piedra se entremezclan con la vegetación en esta esquina de Cataluña que sin duda traslada una gran sensación de sosiego al visitante. Cromáticamente, en este pueblo de aire medieval, el predomino es para el verde de la naturaleza circundante y el marrón de su piedra. Sin duda una gran opción para evadirse del bullicio de la capital barcelonesa.

Tavertet: el encanto del Montseny

El pequeño y pintoresco pueblo de Tavertet está situado en la comarca barcelonesa de Osona. Está situado en lo alto de un peñasco sobre el pantano de Sau y las Montañas del Montseny.

Ese aspecto encaramado concede a esta localidad la virtud de ser un estupendo mirador desde el que divisar esta zona de Cataluña. Cuenta con unas espectaculares casas de piedra, rodeado de un frondoso bosque mediterráneo. Un lugar estupendo para disfrutar de la naturaleza, hacer excursiones en familia o conocer varios saltos de agua.

Cardona: esencia medieval

En el límite de las provincias de Lérida y Barcelona, Cardona se emplaza en la comarca del Bages. Esta pintoresca localidad es heredera de un importante e histórico pasado medieval que se remonta hacia el siglo VIII.

Allí se construyó su espléndido castillo-palacio-monasterio que, junto con la montaña de la Sal, son dos de los alicientes de esta localidad que cuenta con un Parador de Turismo y que es espléndida para pasar un fin de semana.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Por favor, introduce tu nombre

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.