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El imperio de Alejandro y sus Alejandrías

2 julio, 2018

Alejandro Magno ha quedado en la memoria colectiva como uno de los mayores conquistadores de toda la historia. El imperio que formó a costa de la superpotencia de la época, a la que humilló en un tiempo récord, es casi un mito.

Una leyenda gaditana cuenta, incluso, que el propio Julio César lloró enfrente de un busto suyo que había en el templo de Hércules de la localidad. La razón: él nunca llegaría a ser un conquistador tan laureado como el macedonio, ni conseguiría lo que aquel había conseguido a su edad. Hay quien afirma que el episodio es cierto, hay quien asegura que no.

El reino de Macedonia que heredó Alejandro Magno

Los éxitos de Alejandro

Alejandro Magno consiguió varias cosas: derrotar, en representación de la civilización griega, orgullosa y con aires de superioridad, al todopoderoso Imperio Persa; expandir su cultura por toda Asia; unificar las lenguas griegas en lo que sería el primer idioma estándar de la humanidad (la koiné griega, variedad basado en el griego de Atenas) y fundar muchísimas ciudades entre Grecia y la India.

Lo de expandir la cultura griega por toda Asia puede parecer una exageración (Asia es enorme), y lo es, de hecho, pero no tanto como se puede pensar. Los artistas indios sintieron especial interés por las creaciones griegas y, sobre todo en escultura, surgió un estilo fusionado que se llamó grecobudista y que llegó, ni más ni menos, hasta Japón.

En la túnica de este Buda es evidente la influencia griega. Un ejemplo de escultura greco-budista

Sus ciudades: las Alejandrías

Pero lo que más nos interesa son las ciudades. Parece ser que Alejandro fundó alrededor de setenta ciudades, de las que cincuenta llevaban su nombre. El rey iba seguido siempre por su corte, sus consejeros, sus amantes (a él le debemos también, en gran parte, la normalización de la bisexualidad [que no homosexualidad] en la antigüedad griega, aunque el concepto era inexistente en la época y otorgarle ese apelativo puede ser anacrónico: en Grecia estas relaciones eran normales) y todo su ejército.

Las ciudades que fundó por el camino eran focos de helenización, de expansión de la cultura de su tierra. Pero también de mezcla, porque el joven rey era un firme partidario de la unión de griegos con persas, egipcios y cualquier otro pueblo.

El enemigo eterno de los griegos: el Imperio Persa

La primera Alejandría se funda entre Turquía y Siria: Alejandría Ad Issum. La siguiente es la que más fama alcanzó debido a su faro y su biblioteca, la fundada en la costa norte de Egipto. Después saltó al actual Irán donde funda dos: Alejandría de Aria y Alejandría de Portfasia. Parece que en este punto le cogió gusto a esto de fundar, porque ya no paró: Alejandría de Aracosia (actual Kandahar), Alejandría de Margiana (actual Merv), Alejandría Bucéfala (Bucéfalo era su caballo favorito, es la actual Jelapur)… y muchas más.

La ruta del ejército de Alejandro

La ruta de Alejandro está bastante clara, y a su paso se puede ver perfectamente la cronología de la fundación de sus ciudades: desde Turquía recorrió la costa mediterránea del Oriente Próximo hasta Egipto. Avanzó hasta el norte de los ríos Tigris y Éufrates hasta bajar a Babilonia y sur de Irán. Subió hasta el sur del mar Caspio, y desde ahí al norte de Afganistán y Pakistán.

El imperio de Alejandro y su ruta

En este punto, su ejército estaba al borde de la rebelión. Tantos años de marcha hacían mella en las tropas, que consideraban que merecían un descanso en sus hogares. Alejandro no quería volver en ese punto, justo a las puertas de la India, pero cedió ante la presión. Incluso su amante favorito, capitán de su ejército y uno de sus mejores consejeros, Hefestión, le recomendó abandonar tan exigente empresa.

Muerte y legado

De camino a Grecia, Alejandro murió, no se sabe aún de qué, y su imperio fue dividido entre sus generales. La reina Cleopatra, por ejemplo, era más helena que egipcia. Hablaba griego, era rubia, y era descendiente directo del general de Alejandro que se quedó con Egipto: Ptolomeo.

Si en su época llegó a ser un hombre famoso en tres continentes, la cultura de su país llegó hasta Japón y todavía hoy existen ciudades que él fundó, está claro que Alejandro Magno tiene merecido su puesto prominente en la historia de la humanidad.