Hoy en día, todos somos conscientes de la importancia de estar conectados en esta red de comunicación llamada Internet y no pasa un día sin que hagamos uso de los dispositivos que nos permiten acceder a ella.

Yo mismo, sentado frente a mi portátil y escribiendo estas líneas, tengo presente que mi intención de comunicarme con vosotros es posible gracias a Internet. Sin embargo, más de la mitad de la población mundial vive “desconectada” del mundo online, lo que supone una gran diferencia en términos de desarrollo y oportunidades, si lo comparamos con aquellas personas que sí tienen acceso a esta red. Este contraste se conoce como la brecha digital.

Para ser más precisos, la brecha digital «se define como la separación que existe entre las personas (comunidades, estados, países…) que utilizan las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) como una parte rutinaria de su vida diaria y aquellas que no tienen acceso a las mismas, y que, aunque las tengan no saben cómo utilizarlas».

La importancia de Internet radica en varios aspectos:

  • Es un canal de comunicación que ignora las barreras geográficas.
  • Permite la transmisión y el acceso al conocimiento y la información.
  • Agiliza muchas de las acciones de la vida diaria (comercio online, trámites administrativos…).
  • Ofrece nuevas posibilidades de relacionarse con el mundo y permite otros modos de vida.
  • Es un derecho humano, según la ONU.

Parece evidente que las ventajas de estar conectado a la red puede potenciar las oportunidades, no sólo de los individuos, si no de la sociedad en general. Por ello, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) realiza una serie de publicaciones periódicas con los datos mundiales anuales sobre las TIC y una clasificación de los países según su Índice de Desarrollo.

El propósito de esta agencia de las Naciones Unidas, es informar a los agentes del sector público y privado para alcanzar «el cumplimiento de todos y cada uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible recientemente acordados», de acuerdo con las palabras de Houlin Zhao, Secretario General de la UIT, para así luchar contra la brecha digital.

Análisis global de la UIT en 2016

En el informe de referencia de la UIT, conocido como Medición de la Sociedad de la Información, se indica que dos de cada tres habitantes en el planeta viven en un área con cobertura móvil de banda ancha (3G o superior) y que los servicios de telecomunicaciones son más asequibles cada año en términos económicos. Pero a pesar de estos precedentes, también señala que unas 3.900 millones de personas no pueden usar Internet, lo que supondría el 53% de la población total.

Evolución de la cobertura de la red móvil
Evolución de la cobertura de la red móvil. Fuente: UIT

La red de cobertura móvil llega al 95% de las personas en el mundo, mientras que la red de banda ancha (3G o superior) alcanza el 84%, y el 67% si hablamos de población rural. Por otra parte, la red LTE o 4G se ha extendido rápidamente en los últimos tres años y su área abarca al 53% de la población mundial (cerca de 3.900 millones de personas).

La mayor diferencia la encontramos, cómo no, entre Europa y África. Mientras que el 75% de los africanos no utilizan Internet, tan sólo el 21% de los europeos nos encontramos offline. En otras regiones del mundo, como Asia y Oriente Medio, este porcentaje ronda el 58%.

Población sin Internet (2016)
Población sin Internet (2016). Fuente: UIT

Si atendemos a parámetros de desarrollo, la brecha se acentúa: sólo el 15% de las personas en los países subdesarrollados pueden hacer uso de este recurso, un dato significativo si lo comparamos con el de los países en vías de desarrollo (40%), e insultante si lo hacemos con los países plenamente desarrollados (81%).

Porcentaje de personas que utilizan Internet
Porcentaje de personas que utilizan Internet. Fuente: UIT

Incluso podemos hablar de una brecha digital de género, pues el índice de acceso a Internet es superior para los hombres que para las mujeres, en todas las regiones del mundo. A pesar de que esta desigualdad no es tan acusada como en los ejemplos anteriores (alrededor del 10%), lo preocupante es que se ha constatado un incremento en esta diferencia de 2013 a 2016.

Ante la visión de un mundo digitalmente dividido por la falta de oportunidades, donde el ancho de banda está desigualmente distribuido, la UIT y UNESCO fundaron la Comisión de Banda Ancha para el Desarrollo Digital (Broadband Commision for Digital Development) en mayo de 2010, «con el objetivo de impulsar la importancia de la banda ancha en la agenda política internacional y ampliar su acceso en cada país, como clave para acelerar el progreso hacia los objetivos de desarrollo nacionales e internacionales».

Uno de los objetivos de esta comisión tiene que ver con la asequibilidad económica, que busca la manera de facilitar los servicios de banda ancha en los países en vías de desarrollo, a través de la regulación de las fuerzas de mercado. La idea es conseguir que el coste de los servicios de banda ancha no sea superior al 5% del ingreso mensual medio de cada país (INB).

A principios de 2015, 111 países (de los 160 con datos disponibles) habían alcanzado la meta de la Comisión. Sin embargo, 22 países en vías de desarrollo mantienen los precios por encima del 20% del INB per cápita.

Evolución del ancho de banda y su distribución
Evolución del ancho de banda y su distribución. Fuente: UIT

Aún con todo, la distribución del ancho de banda sigue siendo desigual en el mundo. África tiene la conectividad internacional más baja de todas las regiones, y esta falta de conectividad actúa como un factor limitante para el desarrollo de los países más pobres.

Clasificación de los países según el Índice de Desarrollo de las TIC

El Índice de Desarrollo de las TIC (IDI) de la UIT es un guarismo que representa el nivel de acceso a las TIC, la utilización de esta tecnología y sus conocimientos en la materia por parte de los países. En este sentido, Corea del Sur ocupa el primer puesto del IDI, seguida de cerca en el podio tecnológico por Dinamarca e Islandia, respectivamente, en un total de 167 países.

Los 30 primeros puestos están ocupados, mayormente, por países europeos y otros países con altos ingresos económicos, como Australia, Bahréin, Canadá, Japón, etc., y los países que más han mejorado este índice en los últimos 5 años han sido Costa Rica, Bahréin, Líbano, Ghana, Tailandia, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Suriname, Kirguistán, Bielorrusia y Omán.

Pero los valores medios del IDI varían considerablemente entre las distintas regiones:

En África, tan sólo Mauricio supera la media mundial de 5,03 puntos, y 29 de los 37 países africanos se sitúan en la cuarta parte inferior de la clasificación del IDI 2015, por lo que reducir la brecha digital en esta región del mundo se convierte en una prioridad.

En América, Estados Unidos, Canadá y Barbados ocupan los primeros puestos de la clasificación, con valores superiores a 7,5 puntos. No obstante, la diferencia entre estos 3 países y el resto de América es notable, a pesar de que hay 29 estados situados en la mitad superior de la tabla. Costa Rica obtuvo una sorprendente mejora de 23 posiciones en el último estudio.

En la región de Oriente Medio, los cinco principales países en cuanto al desarrollo de las TIC son miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG): Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Kuwait. Son territorios con altos ingresos e importantes productores de petróleo, todos ellos con valores superiores a 6,5 puntos, lo que les posiciona dentro de los 50 primeros países de la clasificación. Sin embargo, debemos advertir que la disparidad entre los países del CCG y el resto de África, ubicados en los puestos inferiores, no cesa de aumentar.

En la región pacífico-asiática encontramos la mayor diversidad en cuanto al desarrollo de las TIC, lo que indica grandes diferencias en el desarrollo económico. Seis países (principalmente Corea del Sur, Hong Kong y Japón) ocupan los primeros 20 puestos, lo que contrasta con cuatro países dentro de los diez menos conectados del Índice, que también se encuentran en esta región: India, Pakistán, Bangladesh y Afganistán.

En la Comunidad de Estados Independientes (CEI), es decir, las exrepúblicas soviéticas (con excepción de Letonia, Lituania, Estonia, Georgia y Turkmenistán), ocupan puestos en la mitad superior de la clasificación del IDI, una muestra de la relativa homogeneidad económica de la región. Bielorrusia es el mejor posicionado, y Kirguistán el peor parado.

Si hablamos de Europa, todos los países, excepto Albania, superan el valor IDI medio mundial de 5,03 puntos y se sitúan en la mitad superior de la tabla, lo cual indica los niveles elevados de desarrollo económico de la región. Además, la estrecha diferencia entre los valores mínimos y máximos del IDI en Europa muestran una equidad relativa en el sector de las TIC y la economía en general.

Respecto a la clasificación del IDI dentro de Europa, podemos destacar que las primeras posiciones están ocupadas en su mayoría por países de Europa del Norte y Europa Occidental; por el contrario, las posiciones más bajas las ocupan los países mediterráneos y los de Europa Oriental. Dinamarca (8,88 puntos) e Islandia (8,86) copan los primeros puestos, mientras que el progreso más importante entre 2010 y 2015 fue logrado por Reino Unido, pasando del décimo puesto al cuarto en la clasificación global.

¿La brecha digital se cierra?

Con todo lo expuesto anteriormente, no cabe duda de que vivimos en un mundo con varias realidades, que difieren mucho según la región geográfica del mundo. En el aspecto de las telecomunicaciones, me atrevería a afirmar que la brecha digital se está estrechando, y que poco a poco los países más desfavorecidos tendrán acceso a buena parte de la información que circula en Internet.

Bajo esta premisa, las oportunidades de prosperar en el mundo pueden aumentar considerablemente para los países subdesarrollados, pues el acceso a la libre información y comunicación les proveería de las herramientas necesarias.

No obstante, teorías al margen, este avance tecnológico no debe esconder las carencias severas y reales que adolecen los habitantes de los países “desconectados”. Es mucho más urgente dotar de infraestructuras sanitarias y favorecer la aparición de gobiernos que aboguen por la paz y el reparto de la riqueza de sus territorios, por escasa que sea.

Puede que cerrar la brecha digital contribuya a mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas que aún no tienen acceso a Internet, pero primero deberíamos asegurarnos de que esas personas tengan una vida que disfrutar.

*También puedes leer este artículo en inglés en GeographicMind.

Referencias:

Arturo Serrano, Evelio Martinez; “La Brecha Digital: Mitos y Realidades”, México, 2003, Editorial UABC, 175 páginas, ISBN 970-9051-89-X

Broad Band Commission: www.broadbandcommission.org

ICT Facts and Figures 2016, ITU

2 COMENTARIOS

  1. Es poco tiempo para integrar a todos los paises del mundo en esta tecnología digital, por ser utilizados por las grandes potencias como proveedores de bienes y mano de obra administrados por las grandes empresas que los han explotado. Estos manejan la tecnología digital en sus empresas.
    Además los han mantenido ajenos a la educación y conocimiento de esta herramienta de comunicación digital.

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