Islas efímeras: el relieve que aparece del fondo del oceáno

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Actualizado 16/01/15

Una nueva isla efímera ha vuelto a emerger tras la erupción de un volcán de Tonga, que entró en erupción el mes pasado, arrojando enormes cantidades de roca y ceniza densa que ha matado la vegetación cercana. El volcán, a unos 65 kilómetros al suroeste de la capital de la nación del Pacífico Sur, Nuku’alofa, entró en erupción el 20 de diciembre por primera vez en cinco años.

Volcán

El volcán entró en erupción en dos puntos, uno en la isla deshabitada de Hunga Ha’apai y el otro bajo el agua, a unos 100 metros de la costa, dando lugar a esa nueva isla efímera. Tonga, que está cerca de 2.000 kilómetros al noreste de Nueva Zelanda, se encuentra en el llamado ” Anillo de Fuego” del Pacífico, donde las placas continentales chocan causando frecuentes erupciones volcánicas.

Una aparición en medio de un paseo en barco

El australiano Fredrik Fransson estaba navegando el 10 de agosto de 2006 con su yate también en el archipiélago de Tonga. En ese momento vio como del mar se levantaba una enorme humareda que pudo inmortalizar con su cámara, tal y como atestiguan las fotos que colgó en su blog. Era la isla efímera de ‘Home Reef’, que volvía a surgir del fondo marino. En ese momento, el barco de Fransson quedó atrapado en una zona de piedras pómez que emergieron a la superficie.

Imagen del volcán Home Reef tomada por Fredrik Fuente.
Imagen del volcán Home Reef tomada por Fredrik Fransson. Fuente.

El “mar de piedra”, que apareció en las inmediaciones del volcán, obstruyó el sistema de refrigeración del motor del barco. Esta situación, obligó al buque a dar marcha atrás para evitar el peligro. Fransson, un sueco residente en Estados Unidos, estaba viajando desde San Francisco a Australia cuando su yate, el Maiken, topó con la piedra pómez. La erupción posteriormente sería fotografiada por un satélite de la NASA.

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El “mar de piedra” y la estela del barco de Fredrik Fuente.

Según su relato, la piedra pómez le pareció en un primer momento un derrame de petróleo, pero conforme el barco avanzaba vio que las rocas flotantes tenían un diámetro considerable y que se extendían en una zona de al menos 16 kilómetros. La primera noticia que se tiene de la formación de esta isla es de 1852. Se mantuvo emergida durante años hasta que la erosión la desgastó y volvió a quedar bajo el mar.

En el año 1984 volvió a surgir con una nueva erupción. Volvió a desaparecer hasta que en 2006 emergió de nuevo. Evidentemente, la isla no está poblada, aunque, según la NASA, puede que sea utilizada como parada para las aves migratorias. De momento sigue en pie, aunque el pronóstico apunta a su desaparición. En las siguientes imágenes se puede apreciar la isla efímera en el mismo día de su aparición, el 10 de agosto, (arriba) y cómo era la zona antes de la erupción (abajo).

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Islas efímeras en Pakistán

En septiembre de 2013, otra nueva isla surgió del mar de Arabia como consecuencia del terremoto que sacudió el sudoeste de Pakistán. Tiene una superficie de 22.726 metros cuadrados, es decir más de cuatro campos de fútbol. Así lo aseguran los técnicos de la sociedad europea Astrium que han trabajado con imágenes de uno de sus satélites.

Vista satélite de la nueva isla aparecida en Pakistán.
Vista satélite de la nueva isla aparecida en Pakistán.

La isla ha sido fotografiada por satélite y ya tiene nombre: Zalzala Koh. cuenta con 175,7 metros de largo y 160,9 metros de ancho, según ha explicado Astrium en un comunicado. No es la única isla efímera surgida del mar. Vamos a repasarlas.

También en Pakistán, en la región de Baluchistán, el noviembre de 2010, según relataba ‘The Express Tribune‘, un volcán emergió del agua. Se trataba del ‘Peer Ghaib’, que ya había aparecido en 2004, para sumergirse de nuevo poco después. El emergido volcán había dejado tras de si una isla de unos tres kilómetros de largo. El barro que la formaba acabó con ella, como había ocurrido seis años antes.

La “disputada” isla de Ferdinandea

El 15 de abril de 1986, con Estados Unidos embarcado en una ofensiva sobre Libia, una columna de humo emergió del mar Mediterráneo. La fuerza aérea estadounidense acababa de bombardear Trípoli cuando fue sorprendida por una inusual cantidad de humo que se levantaba entre Sicilia y las costas de Túnez. Los aviones del Ejército nortemericano comenzaron entonces a bombardear lo que creían un submarino libio.

Localización de la isla de Ferdinandea Fuente
Localización de la isla de Ferdinandea Fuente

Pero lo que había emergido desde el mar no era precismente un submarino. Se trataba de un volcán, el de Empedócles, que periódicamente había emergido desde el fondo marino creando una isla efímera, la de Ferdinandea, situada entre Sicilia y la también italiana isla de Pantellería. La actividad volcánica del volcán Empedócles, que recibe su nombre del filósofo griego nacido en Agrigento (Sicilia), se remonta a las guerras púnicas. Desde entonces se han registrado hasta siete erupciones.

La erupción más reciente del Ferdinandea que desembocó en la reaparición de la isla tuvo lugar en julio de 1831. El 13 de ese mes, una columna de humo fue vista desde San Domenico, una localidad cercana a Sciacca, en la costa suroccidental de Sicilia. Los vecinos creyeron que se trataba de un ferry en llamas. Ese mismo día, un barco del Ejército pasó por la zona para confirmar la existencia de un saliente en el mar, que el capitán del navio identificó como un monstruo marino. Para el 17 de julio ya se había formado la isla completa.

Ilustración de 1831 de la isla de Ferdinandea. Fuente.
Ilustración de 1831 de la isla de Ferdinandea. Fuente.

Y fue entonces cuando los países europeos tardaron poco en puganar para quedarse con la soberanía de esta plaza, ubicada en un lugar estratégico, en el estrecho de Sicilia, entre la isla italiana y la costa tunecina. Y cómo no, los primeros fueron los ingleses, que por entonces controlaban la cercana isla de Malta.

El 2 de agosto de 1831, el capitán Humphrey Fleming Senhouse al mando del buque de guerra británico Saint Vincent plantó la bandera del Reino Unido en lo que a partir de ese momento denominó ‘Graham Island’. Pero el 17 del miemo mes, un emisario del rey Fernando II de las dos Sicilias quitó e estandarte británico y lo sustituyó por el siciliano, bautizando a la isla como  Ferdinandea en honor del monarca. El 29 de septiembre una misión científica francesa pantó la bandera tricolor en la isla y la denominó Julia. Hasta los españoles la reclamaron como Corrao, pero no está claro si pusieron la bandera. Todo para que, al final, ninguno se la quedara.

La isla creció hasta los 4 kilómetros cuadrados. Estaba compuesta de tefra volcánica, lo que la hacía fácil de erosionar por la acción del oleaje. En cuanto finalizó el episodio eruptivo Ferdinandea desapareció rápidamente y quedó de nuevo cubierta por las olas en enero del año siguiente, 1832. En 1963 unas pequeñas erupciones la hicieron aparecer de nuevo, pero con dimensiones más reducidas, por lo que tardó poco en desaparecer.

¿Piedras o islas? Mucho dinero en juego

Otro grupo de islas efímeras son las de Okinotorishima, la posesión más meridional de Japón. Es un atolón situado en el Mar de Filipinas, a 534 kilómetros de Oki Daitō (la isla japonesa más cercana). La erosión supone una amenaza para estos islotes que se levantan tan sólo 20 centímetros por encima del nivel del mar con la marea baja. Así, con el fin de evitar la sumersión causada por la erosión se inició un proyecto de construcción de un terraplén en 1987 y dos de los islotes, los de Higashikojima y Kitakojima, fueron rodeadas de hormigón.

En mayo de 2012, los medios de comunicación asiáticos se inundaron de informaciones que discutían si Okinotorishima eran islas o simples rocas, como reclama China. La distinción tiene una importancia vital ya que en el primer caso, según el derecho internacional, el país que la posee  tiene derecho a explotar los grandes recursos naturales –pescado y gas, fundamentalmente– de la plataforma continental en un radio de 200 kilómetros.

Otra isla efímera, nacida al calor de la actividad volcánica, es la de Surtsey. Se trata de una isla volcánica situada a aproximadamente 32 kilómetros de la costa meridional de Islandia. Constituye el punto más austral del país y se formó a partir de una erupción volcánica que se inició a 130 metros por debajo del nivel del mar.

Emergió a la superficie el 14 de noviembre de 1963 en una erupción que duró hasta el 5 de junio de 1967. En esa fecha, la isla alcanzó su tamaño máximo de 2,7 kilómetros cuadrados. Desde entonces la acción erosiva del viento, el agua y el hielo han reducido constantemente su tamaño hasta casi la mitad. En 2008 la isla medía 141 hectáreas. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2008.

Las islas Kavachi, uno de los volcanes submarinos más activos

Una de las islas efímeras más insistentes son las islas Kavachi, en el archipiélago de Salomón, también situado en el Pacífico. Allí se encuentra uno de los volcanes submarinos más activos del planeta. En los últimos cien años, las Kavachi han emergido unas ocho veces. En todo caso, no ha servido de mucho, ya que el poderoso influjo marítimo vuelve a darles sepultura una y otra vez.

Erupción del volcán Kavachi el 14 de mayo de 2000. Fuente.
Erupción del volcán Kavachi el 14 de mayo de 2000. Fuente.

La última erupción que dejó tras de sí una isla en la superficie fue la de 2003. En aquel momento se formó una isla de 15 metros de alto sobre la superficie del mar que acabaría siendo erosionada por el mar. Posteriormente, en 2004 y 2007 volvió a observarse actividad sísmica, pero no emergió a la superficie.

La primera aparición de una isla efímera en las Kavachi data de 1939. Durante las fases de erupción, el volcán lanza hasta cuatrocientos metros de ceniza al aire. También aparecen elementos orgánicos como barro, azufre, piedra y burbujas de gas. Cuando la abertura carece de actividad se suele encontrar poblada de atún y tiburones.

La efímeras, un tipo de “nuevas islas”

Las islas efímeras son un tipo de “nuevas islas”. Son las que nacen, como se ha explicado, de erupciones de volcanes submarinos, cuyo cráter está muy cerca de la superficie marina. Esta situación hace que las islas aparezcan de vez en cuando y que poco tiempo después, por efecto de la erosión que produce el oleaje, vuelvan a desaparecer.

Pero también hay “islas nuevas” que aparecen por otros factores. Es el caso de la isla alemana de Norderoogsand, emergida a comienzos de este año. Está situada a 15 kilómetros del estado de Schleswig-Holstein, en el Mar del Norte, y su tamaño es el de 25 campos de fútbol. En este caso la isla, que se formó en tan sólo 10 años, nació de la concentración de bancos de arena. Un fenómeno frecuente en estas aguas de escasa profundidad, si bien lo que no es habitual es que esas concentraciones sobrevivan a las tormentas invernales y acaben constituyéndose en islas.

* Fuentes: El blog de Fredik Fransson con las imágenes de la erupción del Home Reef, en las inmediaciones de las islas Tonga, este artículo del Sydney Times y este publicado por la NASA sobre la isla Home Reef. Sobre la isla de Ferdinandea, este artículo y este de Borderlines, en el que también se habla de Okinotorishima y que me dio la idea del artículo.  Este sobre las islas Kavachi, este sobre la isla efímera de Baluchistán y este otro sobre Surtsey. Hay algunas islas efímeras más, para consultarlas es muy útil esta lista de “islas nuevas” de la Wikipedia.

* Esta entrada fue publicada el 8 de julio de 2013.

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