Ahora que cada vez se valora más la tranquilidad en un mundo lleno de estímulos de todo tipo, no es fácil encontrar lugares en los que esté terminante prohibido el uso del coche.

En este post vamos a abrir una serie en la que viajaremos a algunas islas del mundo donde, para tranquilidad de sus habitantes, el coche no es una forma de desplazamiento. Y en muchos casos, ni falta que hace, porque las hay más pequeñas que el parque de la casa de Campo de Madrid.

La Graciosa desde el Mirador del Río, Lanzarote

La Graciosa

Empezamos en España, en La Graciosa, Canarias. Forma parte del archipiélago Chinijo –canijo–, situado al norte de Lanzarote, y es la más grande de todas ellas. En la isla viven 660 personas dedicadas fundamentalmente al turismo y a la pesca.

Sólo circulan por La Graciosa un número muy reducido de Jeeps, dedicados a desplazar a los turistas más perezosos a los puntos más alejados de las dos poblaciones de la isla, Caleta del Sebo (capital insular) y Pedro Barba.

Desde el asentamiento de los primeros pobladores de la isla, a mediados del siglo XIX, el único acontecimiento luctuoso que ha sobresaltado a los habitantes de la isla fue el asesinato de un vecino a manos de otro después de una discusión.

Especialmente bella es la playa de Las Conchas, que junto a la de Montaña Amarilla suponen visitas imprescindibles. El archipiélago Chinijo y su entorno oceánico forma la mayor reserva marina de Europa, de 700 kilómetros cuadrados.

Las islas de Sark y Herm

En las islas del Canal, situadas en el Canal de La Mancha y pertenecientes a Reino Unido, encontramos dos ejemplos de movilidad fuera de automóviles. Son las islas de Sark y Herm. Sark, con sus cinco kilómetros cuadrados de extensión, fue elegida hace dos años como la isla con el cielo más oscuro por la Asociación Internacional del Cielo Oscuro (IDA). Sí, existe esa asociación…

Otro de los “méritos” de esta islita es haber sido el último reducto feudal de Europa, regido por un señor y los terratenientes, con una amplia autonomía sobre el Reino Unido. Además, a pesar de no poderse usar el coche, tiene una carretera construida por prisioneros alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Sólo se puede utilizar en Sark el caballo y la bici como forma de desplazamiento. En la isla de Herm, muy cercana a la mayor de las islas del Canal, la de Guernsey ni siquiera están permitidas las bicis, sólo se puede ir a pie.

La isla de Tresco
La isla de Tresco, que forma parte de las islas sorlingas

Las Islas Sorlingas

En varias de las británicas Islas Sorlingas, situadas al oeste de la costa de Cornualles no es posible utilizar el coche. La mayor de las islas libres de coches del archipiélago es Tresco. Tiene un tamaño de 297 hectáreas. Es tan pequeña que su maratón consiste en dar 7 vueltas y media a la costa de la isla.

También hay algunos carros de golf, dedicados sobre todo a desplazar a los visitantes discapacitados. Actualmente, la economía de Tresco está muy basada en el turismo, tal y como demuestra su página oficial, donde se puede ver un vídeo promocional de la isla.

La isla de Bryher, vecina de Tresco, es otro de los  lugares donde no puede utilizarse coche para moverse en sus escasos caminos. Es todavía más pequeña que su hermana con 134 hectáreas y está habitada por tan sólo 78 personas.

Las islas de Koster

No dejamos Europa, siempre sin coche, ahora para trasladarnos a latitudes todavía más frescas. Hablamos de las dos islas de Koster, la del norte y la del sur, que están situadas a las afueras de Strömstad, en Suecia. En ellas apenas residen 300 personas y están designadas como reservas de la naturaleza. Sus pequeños pueblos viven de la pesca y del turismo.

Reciben 90.000 turistas al año, dispuestas a bañarse –en verano, eso sí– en las gélidas aguas de sus playas de arena.

Adalar, en Turquía

Más islas libres de contaminación y de tráfico. Estas están en Turquía y se llaman archipiélago de Adalar, también conocidas como las islas de la Princesa. Está situado cerca de Estambul, en el mar de Mármara

Esto las convierte en un destino predilecto de muchos turistas que visitan la antigua Constantinopla en verano, a la que está conectada mediante servicios de Ferry. En su conjunto, el archipiélago cuenta con una población de unos 15.000 habitantes.

La forma más popular de transporte es el caballo, bien montado o bien tirando de un carro. Uno de sus visitantes más notables fue León Trotsky. Cuando fue deportado de la URSS, su primer destino estuvo localizado en estas islas.

Hiddensee

Hiddensee está en Alemania. Tiene alrededor de 1,300 habitantes y apenas 19 km² de extensión. Era un destino popular de vacaciones para los turistas de Alemania del Este, pero aún a día de hoy conserva ese tirón. Allí está emplazada la estación ornitológica de la Universidad de Greifswald y tiene esta peculiar forma de cangrejo vista desde el aire.

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La isla alemana de Hiddensee desde el aire. Fuente.

Los automóviles privados de motor están prohibidos en esta isla, situada a unas cinco horas en tren desde Berlín. Para servicios públicos y usos agrícolas, sólo algunos vehículos motorizados están permitidos.

Es esto lo que hace de la isla un lugar, car-free, libre de coches para los más puristas de la lengua española. No obstante, también están permitidos algunos vehículos eléctricos. Con todo, la mayoría del tráfico en Hiddensee se realiza a través de carros tirados por caballos, como en los viejos tiempos.

Aunque la etimología de la isla parece referir a ‘Hidden’ (escondida), el origen de su nombre tiene raíces más peculiares. Significa algo así como “la isla de Hedin”. Se supone que Hedin, un rey legendiario noruego, habría luchado en estas tierras por una mujer o por oro.

La isla, que estuvo bajo dominio danés hasta 1648, antes de ser parte de  Suecia (hasta 1815) y Prusia, se llamaba inicialmente  Hedins-Oe (la isla de Hedin, en danés). Incluso en 1880, la isla aparecía en los mapas como Hiddensjö y en, 1929, en las guías turísticas alemanas como Hiddensöe. La completa germanización del nombre es, por tanto, relativamente reciente.

Isla de Hidra

Saltamos a Grecia, hasta la isla de Hidra. Situada en aguas del golfo Sarónico, en el mar Egeo, al sur de Atenas. Sólo el ayuntamiento cuenta con transporte motorizado, un camión de basura y una camioneta pick-up, que según su alcalde, Kostas Anastopoulos, se usan “con moderación”.

Ni coches ni motocicletas están permitidos por ley. Así que la forma más habitual para desplazarse en Hidra son la bicicleta, los taxis acuáticos y cómo no, los burros y las mulas.

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Los burros en Hidra pueden llevar todo tipo de carga, hasta las más “modernas”. Fuente .

Hidra tiene aproximadamente 1 .200 burros y mulas, casi el 10 por ciento de todos los que hay en el país. “Sin estos simpáticos animales, creo que sería imposible para nosotros vivir. Todos los transportes, de la gente, de los materiales necesarios para construir una casa, se hacen con estos animales”, explica Anastopoulos.

Pero Hydra es un caso aislado en un país, Grecia, donde el progreso y la modernización a menudo han invadido la forma de vida tradicional. En 50 años, el número de burros en Grecia pasó de medio millón en 1950 a 18.000.

Isla de Aix

En la Isla de Aix, en Francia, tampoco se puede utilizar el coche. Tiene poco más de dos kilómetros de largo y menos de un kilómetro de ancho.

Está enclavada en la desembocadura del río Charente y tiene una característica forma de medialuna. Navegar en sus barcos de alquiler, la pesca, la natación y el Museo Napoleón son algunos de los atractivos que ofrece al visitante.

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La playa de los dos faros en la isla de Aix.

Porque en 1815, del 12 al 15 de julio, Napoleón pasó sus últimos días en Francia en la isla. Tras su derrota en Waterloo, en un intento de saltarse el bloqueo de la Royal Navy y escapar a los Estados Unidos, recaló en Aix.

Cuando se dio cuenta de la imposibilidad de cumplir su plan , escribió una carta al príncipe regente británico Jorge, y finalmente se rindió. Fue llevado desde aquí a la isla de Santa Elena, donde pasaría sus últimos años.

Isla de Koločep

En Croacia, a sólo 25 minutos de ferry desde Dubrovnik, se encuentra la isla de Koločep, otro territorio libre de tráfico. Tiene una extensión de 2,44 km² y una población de 165 habitantes, lo que la convierta enla menos poblada de las Islas Dálmatas habitadas. En la época de  la República de Ragusa (desde el s.XIV a principios del s.XIX), Koločep fue un importante punto de construcción naval.

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La isla de Koločep está muy ligada a la navegación Fuente.

De hecho, dos integrantes de la tripulación de Cristóbal Colón en la Santa María fueron marineros provinientes de la isla. Se han encontrado restos arqueológico desde la época de la antigua Grecia y del Imperio Romano a la época napoleónica. La isla cuenta con siete iglesias prerrománicas que datan de los tiempos de los reyes croatas, del siglo IX al XI. Y aquí termina este segundo capítulo por las islas sin coches. Continuará… Ah, por cierto, ¡se aceptan sugerencias!

* Fuentes: Este artículo de Hiddensee. Sobre los burros en Grecia e Hydra, este artículo, sobre Hydra, este artículo. Este artículo sobre la isla de Aix, en francés. Este sobre Koločep. Interesante esta galería de imágenes de Hidensee en el NYT. He cogido información, además de los enlaces ya citados, de aquí, aquí, de este blog y este artículo de El País, que cuentan la delirante historia de Sark, también de aquí y aquí.

9 COMENTARIOS

  1. En México tenemos la isla de San Marcos en el Mar de Cortés, donde habitaban en 2010 alrededor de 400 personas, no está permitido el automóvil particular (pero sí las motocicletas) para los trabajadores de la mina, sólo hay alrededor de cinco autos de la empresa. Interesantísimos los dos post. Saludos!!

  2. Hola, enhorabuena por tu blog, es bastante interesante. Para completar esta entrada podrías añadir la isla Hiddensee en el norte de Alemania en la que los vehículos motorizados están también prohididos

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