Imaginad que mañana el español desaparece y pasa a ser una lengua “muerta” (calificativo irreal). Se sabría prácticamente todo de ella porque está muy bien documentada. Incluso se podría reconstruir perfectamente su fonética.

Una lengua como la nuestra, con un peso económico y cultural global, sería estudiada en los colegios o universidades. Pero, ¿qué español estudiarían? Pongamos que el de México capital.

Bien, generaciones y generaciones crecerían con la imagen del español global como la lengua hablado en el D.F. ¿Qué pasaría con el español de Andalucía, de la Pampa o del Yucatán? Que solo serían conocidos por unos pocos eruditos.

Esto es lo que ocurre con el griego clásico. Incluso este va más allá, porque no solo conviene hablar de hablas griegas, sino de lenguas griegas. Lo que hoy se estudia en el colegio o la universidad es el ático, el habla de la antigua Atenas, u otra basada en ella.

Este artículo es el siguiente episodio de la serie de lenguas indoeuropeas: las lenguas griegas (y macedonia). En el anterior capítulo se abordaba la familia anatolia.

La llegada de los griegos a la Hélade

Parece que los hablantes de una lengua ya griega entraron en la península Helénica alrededor del 1900 a.C. Llegaron desde el norte, de los Balcanes, donde recibieron influencias de los pueblos de la antigua Europa agrícola, preindoeuropea.

El lugar desde el que emigraron inmediatamente antes de instalarse en sus actuales territorios sería el noroeste: el Epiro y las zonas occidentales de Tesalia. Zonas que los griegos históricos ya consideraban bárbaras. En estos tiempos, entre el -1600 y -1900 , aún no había diferenciación dialectal seria. En el año -1400 parecen existir ya dos griegos: meridional y septentrional.

El Epiro en la actual Grecia

La civilización de Micenas

En la parte sur se desarrolló la civilización micénica, ya indoeuropea (adoraban a Zeus). Hacia -1200, sin saber muy bien por qué, esta brillante civilización desapareció.

Tradicionalmente siempre se ha relacionado la caída de Micenas con los dorios. Hay quien sugiere que fue una migración masiva, otros que fue una revuelta interna porque los dorios (griegos) estaban subyugados a una aristocracia micénica (también griega).

No podemos dar ninguna teoría por buena. Lo que sí es cierto es que con la caída de la cultura de Micenas surgen las tres tradicionales tribus en las que los propios griegos clásicos se dividían: dorios, jonios y eolios.

Posible división étnica de los griegos

El surgimiento de las diferentes lenguas griegas

Es en este momento cuando los dialectos del griego empiezan a convertirse en lenguas. Parecen haberse dividido en jónico (o aqueo), eólico, dórico, ático, noroccidental y arcado-chipriota.

El grado de comprensión entre ellas debió ser alto. Por hacer alguna comparación, podríamos hablar del portugués, gallego, español y catalán. Para ninguno de los hablantes de estas lenguas supone ningún problema leer un texto en otra.

La Ilíada y La Odisea, los grandes clásicos de la lengua griega, estaban compuestos en jónico, pero fue la ática la que consiguió mayor relevancia. La lengua de Atenas consiguió mayor alcance literario que ninguna otra, y con mucha diferencia. Así, sirvió como vehículo cultural a otros territorios.

Alejandro Magno, el gran rey macedonio, que hablaba griego ático con Aristóteles, tomó la lengua de Atenas como base de su koiné: la primera estandarización oficial de la historia europea.

Verde: eólico; violeta oscuro: jónico; violeta claro: ático; naranja: dórico; amarillo: norocciental; azul: arcado-chipriota

El macedonio y otros parientes

El macedonio es fruto de algunas polémicas. Sin entrar en ellas, lo más probable es que fuera una lengua hermana del protogriego, es decir, de la madre de todas las lenguas griegas. O sea, en un árbol filogenético, el macedonio sería el tío de las lenguas griegas. Por eso hay quien habla de la rama griego-macedonia.

Los parientes más próximos al griego no son lenguas europeas, sino el armenio, el frigio, el iranio y el indio. Cabe mencionar que toda la teoría tradicionalista de que formó una unidad con el latín, o que esta última deriva de ella, es totalmente falsa. Las coincidencias entre ambas son sencillamente explicables por su relación familiar y por la influencia histórica y de convivencia que tuvieron.

La lengua ateniense estandarizada de Alejandro Magno está en el origen del griego moderno y es una de las lenguas que más ha influido, históricamente, en el resto de idiomas europeos, antiguos y actuales. Es realmente impresionante cuánto vocabulario (culto) ha legado el griego a todos los idiomas de Europa.

Fuentes:

-Wikipedia: las lenguas griegas

-Francisco Villar Los indoeuropeos y los orígenes de Europa, lenguaje e historia Editorial Gredos S.A., Madrid 1991

2 COMENTARIOS

  1. Buen resumen. Solo quisiera aportar un dato que podría haber quedado bien en el artículo. El griego moderno viene de la koiné, que tiene una gran base ática, pero hay un pequeño grupo de hablantes de tsakonio, descendiente del dorio, como su propio nombre lo sugiere, “laconios”. Saludos.

    • Hola, Roberto.

      Pues, sí, es cierto, hubiera quedado genial. Con lo interesante que es esa lengua. Fallo por mi parte.

      Un saludo.

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