El Reino desunido de Gran Bretaña: el Brexit puede dinamitar el país

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El Reino Unido está más desunido que nunca. Tal y como anticipabamos ayer en Geografía Infinita, en nuestro primer análisis “de choque” en clave geopolítica de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, la política interior del país puede verse muy condicionada por el Brexit. Y desde hoy mismo, el día después de los resultados, lo estamos viendo.

Escocia y el Ulster han votado mayoritariamente por quedarse en la Unión Europea. Y Escocia ya ha entrado en escena para decir que ellos quieren un nuevo referendum así como interlocución con la Unión Europea para una posible integración en caso de independencia. Más madera.

Escocia en ruta hacia la desconexión

La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, ha afirmado que pedirá iniciar “conversaciones de inmediato” con las instituciones europeas para “proteger el lugar de Escocia en la UE”, tras el voto favorable al Brexit en el Reino Unido. Queda por ver qué posición toma la Unión sobre este particular.

Mapa del reparto del voto por distitos (constituencies) del 'Abandonar' (Leave) Europa, en azul, y el 'permanencer' en ella, Remain. Fuente: BBC.
Mapa del reparto del voto por distitos (constituencies) del ‘Abandonar’ (Leave) Europa, en azul, y el ‘permanencer’ en ella, Remain. Fuente: BBC.

Con Reino Unido dentro de la UE siempre se mostró en contra de la independencia y de una virtual adhesión a la UE. Pero el escenario es ahora totalmente el opuesto, por lo que no es descabellado que la Unión Europea viera en un futuro con buenos ojos la entrada de Escocia, previa independencia.

En una comparecencia tras reunirse con su gabinete, Sturgeon reiteró que su Gobierno impulsará la legislación necesaria para facilitar un posible segundo referéndum de independencia en la región autónoma, opción que, dijo, “está sobre la mesa”. La futura adhesión será sin duda un aliciente añadido.

¿Británicos o escoceses? Fuente: Wikipedia.
¿Británicos o escoceses? Fuente: Wikipedia.

No hay duda de que el sentimiento de separación emergerá, especialmente en un escenario en el que las cosas se den mal para la economía británica, por ejemplo con un descenso de la inversión.

El Ulster con la vista puesta en Irlanda

Por su parte, el Ulster también puede ver en su incorporación a Irlanda la solución a los virtuales problemas que para su economía pueda generar la separación de la UE. Lo cierto es que la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte volverá a funcionar en dos años, al ser otra frontera exterior de la UE.

La incorporación a Irlanda sería la vía de entrada para poder integrar el dentro de muy poco ‘club de los 26’. Más si cabe en un potencial escenario en el que Irlanda atraiga el talento europeo ahora instalado en Reino Unido y muchas de las inversiones se muevan de isla.

Ulster History Park
Ulster History Park

En este referendum, los partidos unionistas de tradición protestante se mostraron partidarios del ‘brexit’, mientras que los partidos republicanos y católicos, que defienden la reunificación de la isla, apoyaron la permanencia en la UE.

La opción del referéndum de reunificación está presente en el Acuerdo de Viernes Santo, firmado en 1998 por los gobiernos del Reino Unido y de la República de Irlanda y que puso fin a un conflicto armado de tres décadas en el Ulster. Bien es cierto que esa reunificación traería asociada el riesgo de aumentar la fractura entre las comunidades católica y anglicana tras 20 años de paz.

Londres enfurruñado

En Londres, el 60% de la población ha votado mayoritariamente a favor de la permanencia en la Unión Europea. La multicultural e inclusiva capital británica, sede de la City -centro financiero del país- se ha mostrado a favor de Europa.

Londres está cabreado
Londres está cabreado

En las 33 circunscripciones de Londres (‘boroughs’) exactamente el 59,9% ha votado a favor de la permanencia (2.26 millones de personas) con zonas en las que la permanenecia ha vencido por un 70% en el referendum. Sólo Barking, Dagenham, Bexley, Sutton, Havering y Hillingdon han votado mayoritariamente por irse.

Lo cierto es que la capital británica, con mentalidad global y abierta, ha visto con más claridad los beneficios de la permanenecia y no entiende cómo el resto del Reino Unido (especialmente la campiña inglesa) se ha decantado hacia una salida.

En el fondo lo que aquí puede apreciarse es una lucha interna dentro de la propia Inglaterra: la capital global versus el provincialismo. El pulso lo ha ganado ese ombliguismo tendente a pensar en el Imperio Británico como realidad aún vigente y anulada por Europa. Viejos marcos para un nuevo futuro.

El resto del país fracturado

El resto del país está partido por la mitad, con peticiones al alza para evitar la salida de la Unión. Una petición ciudadana ante el Parlamento británico para que el Reino Unido celebre otro referéndum sobre la permanencia del país en la Unión Europea ha superado hoy el millón firmas.

La petición colapsó ayer la página web de la Cámara de los Comunes, debido al alto número de personas que entraron para adherirse a la propuesta. La petición, el equivalente a la Iniciativa Legislativa Popular en España, deberá tramitarse y discutirse en los Comunes.

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Las conversaciones en las casas británicas deben ser apasionantes. Apasionantes y encendidas. Generacionalmente, como ya explicamos ayer en Geografía Infinita, el choque es clarísimo. La generación que vivirá el futuro de Reino Unido pagará las decisiones de sus abuelos. Tendrán que construir su “nuevo” país fuera de la UE en función de una decisión (la de salir de la Unión) tomada mayoritariamente por las generaciones de mayor edad.

Según una encuesta realizada por el portal ‘Yougov’, tres de cada cuatro jóvenes de entre 18 y 24 años preferían quedarse dentro de la UE. El 56% de los que cuentan con entre 25 y 49 años se han decantado también por la opción europeísta. En el lado opuesto las generaciones mayores. El 56% de los mayores de 50 y menores de 65 han preferido marcharse mientras que los que cuentan con más de 65 años han pensado en un 61% que lo mejor para sus nietos es tenerles fuera de la UE.

La Commonwealth como imposible tabla de salvación

Paradójicamente, la salida de la UE destruye por dentro la Unión de Reino Unido, con iconos culturales e institucionales claros (la Corona), pero una endeble unidad política. Sin un pegamento externo como el de la Unión Europea, el Reino Unido puede quedar liquidado tal y como hoy lo conocemos. ¿Podría buscarse o recuperarse otro pegamento?, ¿un aliciente que pueda hacer interesante querer quedarse en Reino Unido?

Los partidarios de la salida han mencionado en más de una ocasión la necesidad de cambiar el foco para volver a lo antiguo: la Mancomunidad de Naciones (en inglés: Commonwealth of Nations). Compuesta por 53 países soberanos independientes y semiindependientes que, con la excepción de Mozambique y Ruanda, comparten lazos históricos con el Reino Unido, su principal objetivo es la cooperación internacional en el ámbito político y económico.

Desde 1950 la pertenencia a ella no implica sumisión alguna a la Corona británica. Parece complicado que Reino Unido pueda centrar su política comercial mirando a la Commonwealth. Quizá el coherente personaje de Farage tenga la receta….

Se avecinan nubarrones en las Islas. Y no son fáciles de resolver..

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