Todo el mundo se apresura a buscar ganadores tras unas elecciones. También en las europeas. Al minuto de conocer los datos, los análisis pueden ser de lo más diversos, pero casi siempre enmascaran una realidad incontestable: la descomunal abstención. En estos comicios de 2014, como en tantas otras citas con Europa, el verdadero ganador ha sido el que “pasó” de las urnas. ¿Cuál es el retrato de esa Europa que permanece callada? Vamos a intentar poner sobre el mapa la abstención de estos comicios junto con su evolución histórica.

Grafiti reivindicativo de la abstención "activa".
Grafiti reivindicativo de la abstención “activa”.

Todos los análisis apuntaban a que la abstención en estas elecciones iba a ser la mayor de la historia por la alta desafección política. Pero ese escenario finalmente no se dibujado del todo, aunque sea por la mínima. Los eternos motivos de la lejanía que proyecta Europa respecto de sus ciudadanos y la dificultad de hacer tangibles las instituciones europeas a los ojos del votante de a pie, siguen intactos.

Con este panorama, el ciudadano no entiende para qué sirve su voto a pesar de que el 70% de la legislación que le afecta a diario pase por Europa. Con esa losa, no hay comunicación que consiga movilizar al electorado. Ya se pueden empeñar los candidatos en repetir mitin tras mitin los importante que es “ejercer el derecho al voto” que da igual. El que “pasa” se sigue quedando en casa (o en cualquier sitio mejor que en el colegio electoral).

El mapa de la abstención en Europa presenta, como se puede ver de un vistazo, una mayor desafección en el este de Europa. Las últimas elecciones dibujan un escenario en el que los últimos miembros en incorporarse votan por debajo si cabe que el resto de miembros (y eso que la participación en la Europa más occidental no es para tirar cohetes ni mucho menos). El siguiente mapa permite observar la evolución de la abstención a lo largo de los años en que cada país ha elegido a sus representantes en la Eurocámara.

Debe de tenerse en cuenta que al irse incorporando países a la Unión, hay Estados como Suecia, Croacia o Rumanía y Bulgaria que han elegido a sus representantes en comicios aparte de las elecciones comunes. De hecho, tras firmar su adhesión los nuevos países deben votar a sus representantes en el Parlamento Europeo.

Hecha esta puntualización, si se bucea en los datos de abstención, puede observarse como la República Checa es el país con un índice más al to de rechazo a los comicios entre su población. En el lado de los más participativos están Bélgica o Luxemburgo (voto obligatorio mediante).

Respecto a la evolución de la abstención, la tendencia es, como cabía esperar, a la baja. En el Conjunto de la Unión, ha pasado de un 38,01% en las primeras Europeas a un 56,91%. Se ha rozado así, como se apuntaba al comienzo del artículo la participación más baja de la historia, la de 2009. En España la diferencia es mayor si cabe. Así, tras la euforia europeísta de las primeras elecciones en las que elegimos quien se debía sentar en los escaños de Europarlamento (31,48 de abstención en 1987) se ha pasado al 54,10 de estos últimos comicios.

En Reino Unido en cambio la abstención siempre ha sido altísima y de hecho lo fue aún más en sus primeras elecciones al Parlamento Europeo. El crecimiento de la abstención ha sido sostenido en Italia, mientras que Alemania y Francia presentan trayectorias abstencionistas similares a la española.

¿Y qué pasa con el voto blanco y nulo?

Capítulo aparte merece el voto en blanco. Según fuentes del Europarlamento, esta institución no puede ofrecer esos datos porque cada país los computa de una manera distinta. Alguno (como Polonia o Alemania) los junta, otros como España, Francia o Italia los dan por separado. En cualquier caso la visibilidad de estos votos es prácticamente nula. Si quieres indagar más sobre el voto blanco y nulo, aquí está explicado.

* Fuente de los datos: página de resultados del Parlamento Europeo.

* Este artículo fue publicado en Sesión de Control.

2 COMENTARIOS

    • ¡Muchísimas gracias Gracia! Estos mensajes son los que animan a seguir con ello. Con que a alguno de tus alumnos le sirva para algo el blog, el trabajo habrá tenido sentido. Un abrao,

      Gonzalo

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