El miércoles pasado, una noticia conmovía a Galicia, España y al mundo. Un tren Alvia descarrilaba en las inmediaciones de Santiago de Compostela. En la capital gallega estaba todo preparado para celebrar la fiesta del Apóstol. Pero lo que debía haber sido alegría se tornó en una brutal tragedia: 78 personas perdieron la vida en ese viaje y más de un centenar resultaron heridas. Es el segundo peor accidente de tren de la Historia de España y uno de los más mortales de la alta velocidad mundial.

Muchas preguntas se han suscitado desde entonces. La primera de ellas buscaba responsabilidades. ¿El maquinista?, ¿la infraestructura?, ¿la velocidad?, ¿el sistema de seguridad? Pocas horas después del accidente, las redes sociales bullían con explicaciones y especulaciones sobre lo ocurrido. Un carro al que poco tardaron en sumarse los medios de comunicación.

El maquinista fue linchado en plaza pública por unos comentarios hechos tiempo atrás en Facebook en los que, según interpretación de algunos medios, “alardeaba de circular a 200 kilómetros por hora”. Algo que no deja de ser bien normal en un conductor de trenes alta velocidad, así como lo sería que el piloto de avión “alardeara” de ir a 900 kilómetros por hora.

Captura del vídeo con el momento exacto del accidente que circuló por internet al día siguiente
Captura del vídeo con el momento exacto del accidente que circuló por Internet al día siguiente

No es objetivo de este blog analizar sin fundamento ni conocimientos, como hace la pléyade de tertulianos que plagan las televisiones, las causas o circunstancias de este sobre este fatal accidente. Les dejamos a ellos el “privilegio” de la todología que asiste a quienes lo mismo opinan del paro, la corrupción o un accidente.  Son cuestiones que los técnicos y la justicia tendrán que resolver.

Otra de las dudas que han surgido en los últimos días trata sobre la seguridad de los trenes. Como ocurre después de cada accidente de grandes dimensiones, cierto temor invade a la opinión pública. Y en este punto, sí que, con datos, se puede aportar algo de luz. A tal efecto, para analizar la seguridad del sistema ferroviario europeo, he realizado el siguiente mapa, en el que se aprecian las diferencias entre países en lo que a número de accidentes y pasajeros fallecidos se refiere.

En el mapa, interactivo, realizado con los datos de la Agencia Europea del Ferrocarril (ERA por sus siglas en inglés), puede cambiarse el año para apreciar las diferencias –la ERA aporta datos desde 2006–. También es posible seleccionar distintos indicadores: el número de pasajeros fallecidos, el número de pasajeros fallecidos por kilómetro de vía, el número de accidentes y el número de accidentes por kilómetro de vía. Los indicadores en función del número de los kilómetros de vía son el estándar utilizado para medir la seguridad de una infraestructura.

Antes de nada hay que aclarar que, de acuerdo con los datos de la ERA, el mapa no incluye a Chipre ni a Malta que no cuentan con ferrocarril en su  territorio. Por el contrario, sí que están incluídos Noruega y la recién incorporada al la Unión Europea Croacia.

Por otro lado, conviene explicar que en la categoría “accidentes” se incluyen los relacionados con desacarrilamientos, los producidos por la colisión de trenes, los registrados en pasos a nivel, los relacionados con personas (que se cruzan en el camino del tren), los que tienen que ver con incendios en el material rodante y una categoría denominada “otros accidentes”. En cuanto a las víctimas, éstas se dividen en pasajeros, empleados, usuarios de pasos a nivel y personas “no autorizadas”. Los suicidios, por si alguien se lo preguntaba, se contabilizan aparte.

Pocas muertes por descarrilamiento en Europa

En primer lugar cabe destacar que, desde 2006, 14 pasajeros –21 incluyendo trabajadores– fallecieron en Europa debido al descarrilamiento de un tren, como ocurrió en el accidente de Santiago de Compostela, que se cobró 78 víctimas por este motivo. De esas 14 muertes por descarrilamiento, siete corresponden a España, que es el país que más fallecidos aportó a esa lista. Corresponden con los siete muertos del accidente de tren de Villada(Palencia), cuando un Intercity descarriló.

El número de muertes por descarrilamiento en Europa supone un porcentaje muy bajo del total de los fallecimientos registradas en el periodo 2006-2011 relacionados con el ferrocarril, que ascienden a 8.367 personas fallecidas durante esos seis años. En torno a la mitad de esas víctimas fueron. Concretamente 4.425, lo que supone una media de 738 muertes de viajeros al año. La causa más frecuente de accidente en Europa es el cruce de vehículos en pasos a nivel.

Como puede observarse en el gráfico, el mayor número de fallecidos totales se registró en Polonia, con 1.944, de los cuales 51 eran pasajeros. Le sigue Alemania con 992 y Rumanía, con 913. En cuanto al número de fallecidos por kilómetro de vía, los países del Este de Europa son los que peor parados salen, encabezados por Lituania, Rumanía y Polonia por este orden.

España, tercer país con más pasajeros fallecidos

En cuanto al índice de siniestralidad, en el conjunto del periodo, 260 personas fallecieron en España en accidentes relacionados con el ferrocarril, lo que supuso una mortalidad de 1,39 personas por kilómetro de vía. Nótese que contabilizar personas en decimales es un tanto extraño, pero esta medida, que es la que utiliza la ERA, tiene ese inconveniente. La cifra está muy por debajo de la media del conjunto de los 27 países estudiados, que se sitúa en 3,92.

Si hablamos de pasajeros la cosa cambia a peor. A lo largo del periodo estudiado fallecieron 46 viajeros, lo que nos coloca en el tercer lugar de esa lista por detrás de Polonia (51) y Francia (47). Por kilómetro de vía, el número de pasajeros fallecidos en accidentes de ferrocarril sitúa a España, con 0,25 fallecidos, en el sexto puesto por detrás de Bulgaría, Rumanía, Bélgica, Hungría y Grecia. La media europea de pasajeros fallecidos es de menos de la mitad (0,12).

Baja siniestralidad respecto a otros medios de transporte

Con todo, a la hora de comparar la siniestralidad en los trenes europeos con otros medios de transporte, éstos salen bien parados. Así, según los datos de la ERA, entre 2008 y 2010, el riesgo de accidente para un pasajero medio es de 0,16 muertes por cada mil millones de kilómetros recorridos. Es algo mayor que el de los aviones comerciales (0,1 muertes por cada mil millones de kilómetros por pasajero).  Así, el riesgo de mortalidad para un tren de pasajeros es tres veces menor que el riesgo en un autobús (0,43) y considerablemente menor que el riego del coche (4,45).

* Fuente: Los datos de la Agencia Europea del Ferrocarril (ERA). La hoja de cáculo con la que he realizado el gráfico, con los datos ordenados, puede consultarse aquí.

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