La batalla de Villalar y la guerra de las Comunidades

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Un 23 de abril de 1521, tuvo lugar la batalla de Villalar, con la que se dio la puntilla a la revuelta de los Comuneros (1520-1522). Allí fueron apresados sus tres principales líderes: Juan Padilla, Francisco Maldonado y Juan Bravo. Posteriormente serían ejecutados sumariamente.

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Para entender la guerra de las comunidades, una revolución adelantada a su tiempo, hay que echar la vista más atrás si cabe. En 1504, con la muerte de Isabel la Católica, Castilla entra en un periodo de inestabilidad.

Con la llegada en 1517 de Carlos I, el descontento fue en aumento. Apenas hablaba castellano y no había pisado sus posesiones hispánicas hasta la fecha.

Carlos I se rodeó de nobles y clérigos flamencos y aparcó a los castellanos. Además, una vez fue elegido como emperador ordenó recaudar impuestos para sufragar los gastos de su nombramiento.

El descontento en Castilla

Con este panorama, la ciudad de Toledo fue la primera en sublevarse en 1520. Aprovecharon la ausencia del monarca, que había viajado a Aquisgrán para recibir la tiara imperial, dejando a Adriano de Utrech como regente.

El descontento se extiende a otras ciudades castellanas como la pólvora. Ese mismo año se suman a la revuelta Ávila, Segovia, Salamanca, Palencia o Toro. Comienzan los levantamientos.

Uno de los levantamientos más significativos es el de Segovia. La ciudad se niega a pagar los impuestos reclamados por el rey. Hacen caer al alcalde de la ciudad.

Ante esta situación, el regente decide enviar las tropas de Medina del Campo a Segovia. Se encuentra con una gran resistencia por parte de la población. Intuyen que las fuerzas desplazadas van a ser utilizadas en la ciudad del acueducto.

El enviado del regente llegó a provocar un incendio que destruyó gran parte de Medina del Campo, pero finalmente, las tropas imperiales no lograron su objetivo.

Juana, legítima sucesora

Los comuneros acuden a Tordesillas. Allí estaba recluida la madre de Carlos I, Juana I, conocida como Juana la Loca, al considerarla legítima sucesora al trono.

Entre tanto, algunos nobles, ven que los campesinos se sumaban a la revuelta. Piensan entonces que es más favorable para sus intereses apartarse de la lucha. Por su parte, Carlos I decide paralizar la recaudación de impuestos. Convence a numerosos nobles de que su causa y la suya comparten intereses.

Las principales batallas

Las principales batallas fueron las de Tordesillas y Burgos, que cayeron del lado imperial y la toma de Torrelobatón por parte del bando comunero. La pérdida de Tordesillas fue un golpe importante para los comuneros, que vieron alejadas sus pretensiones de acercarse a la reina Juana.

23 de abril de 1521. Llueve en Torrelobatón, el fortín de Padilla. Las tropas imperiales se dirigen a Torrelobatón y Padilla considera la posibilidad de dirigirse a Toro, esperar allí refuerzos y reorganizar su tropa.

Pero perdió tiempo antes de decirse y de este modo dejó al enemigo la oportunidad de concentrar sus fuerzas. Cuando Padilla salió hacia Toro, las tropas realistas se lanzaron contra él, alcanzándole a la altura de Villalar. Padilla contaba con unos 6.000 hombres, entre los cuales había 400 lanzas y 1.000 escopeteros.

Óleo de Manuel Pícolo López que muestra la rendición de los líderes comuneros (1887).
Óleo de Manuel Pícolo López que muestra la rendición de los líderes comuneros (1887).

La caballería realista, unas 500 o 600 lanzas atacó de inmediato sin esperar la llegada de su infantería. De este modo no permitió a los comuneros que se desplegaran.

Cansados por una marcha precipitada y sufriendo las molestias de la lluvia, las tropas comuneras fueron presa fácil de la caballería realista. Unos mil comuneros son apresados y sus dirigentes apresados y posteriormente sentenciados a muerte.

La celebración de la batalla de Villalar

La celebración de la batalla de Villalar se remonta a 1821, cuando el guerrillero castellano, Juan Martín Díez, ‘El Empecinado’, y sus compañeros de la sociedad “Los Comuneros”, organizaron una expedición a Villalar. Acudieron  en busca de los restos de Padilla, Bravo y Maldonado, restos que nunca encontraron.

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Durante la dictadura franquista, los actos en Villalar fueron prohibidos. Pero en 1976 se convocó una concentración clandestina de unas 400 personas.

La Guardia Civil la disolvió, lo que hizo aumentar la afluencia al año siguiente. Llegaron a acudir a la cita 20.000 personas. Por esos años tuvieron lugar las mayores concentraciones, llegando a reunirse hasta 200.000 personas en la localidad. En 1986, el 23 de abril se convirtió oficialmente en el día de la comunidad de Castilla y León.

*Para saber más: En este artículo de la Wikipedia y en este artículo del blog recuerdos de Pandora.

8 COMENTARIOS

  1. A pesar del desliz, está muy resumido y me ha gustado.
    Soy de Toro, cerca de Villalar, hace años que, por circunstancias, no puedo ir a la Campa de Villalar, pero para mi es todo un símbolo.
    Hemos de conocer nuestra historia para que no nos arranquen la dignidad, nos han utilizado como sido carne de cañón para todo, siempre dejada y abandonada en pro de otras comunidades, siempre la culpable de todos los males de este país llamado España. Pero yo me
    Reivindico mi Comunidad, mis orígenes: SOY TORESANA Y CASTELLANOLEONESA POR LOS CUATRO COSTADOS.

  2. Muy interesante el blog y esta entrada. Pero tengo que comentar un fallo gordo que he visto en el segundo párrafo. La llegada de Carlos I fue en 1517 (no en 1917), supongo que habrá resbalado el dedo en el teclado porque son muchos siglos de distancia ;)

    Y al comienzo de este párrafo repites dos veces la primera palabra:
    lasLas principales batallas fueron de Tordesillas y Burgos…

    Sólo quería ayudar a mejorar la entrada, un saludo!

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