Recientemente abordábamos en el blog la problemática del Mar Menor. Lamentablemente tuvimos que escribir una necrológica sobre el que sin duda debería haber sido un paraíso en nuestras costas y ha quedado convertido en una ciénaga. El mar no parece ya un mar. Son muchos los factores que han conducido a una de las mayores catástrofes ecológicas de nuestro país.

Pero queremos buscar soluciones, si las hubiera, a esta situación. Por ello nos preguntamos si estamos a tiempo de remediar una catástrofe aún mayor. ¿Es demasiado tarde para el Mar Menor? Óscar Alcaraz, portavoz de la plataforma Pacto por el Mar Menor no lo sabe: “El Mar Menor es un ecosistema muy complejo y particular, no podemos más que dejar de agredirlo y esperar a que la naturaleza sea capaz de recuperar su estado natural”.

Orilla de la Isla Perdiguera, este mes de enero, con una densa espuma
Orilla de la Isla Perdiguera, este mes de enero, con una densa espuma. Geografía Infinita.

Alcaraz tiene muy claro que “si no se para ya la presión humana, mediante un cambio de paradigma en toda la comarca, el proceso de degradación será imparable y nos llevará irremediable y trágicamente a la pérdida de un ecosistema con un valor incalculable”.

Esa “presión humana”, a su juicio, “se está haciendo insostenible”. Según, Alcaraz, “la actividad económica que genera ese sector agrícola está sobrepasando los límites de la sostenibilidad ambiental, pero también la social y económica para otros sectores como el turismo, la pesca o la activad náutico-deportiva”. “Y no sólo para el Mar Menor, sino para la propia comarca en sí supone una pérdida de entidad cultural, paisajística, etnológica…”, añade.

Para buscar soluciones y a iniciativa del Gobierno de la Región de Murcia, el año pasado se constituyó el Comité de Asesoramiento Científico del Mar Menor. Lo encabeza el catedrático de Ecología en la Universidad de Murcia, Ángel Pérez Ruzafa. Desde el comité científico “se están proponiendo distintos estudios que ayuden a rellenar la falta de datos necesaria para la toma de decisiones”.

“Lo más importante es que todo el que tiene algo que aportar puede hacerlo”, explica Pérez Ruzafa. “Hay expertos en todas las áreas, lo que permite tener una visión de conjunto y analizar todas las implicaciones de cada medida a adoptar”, señala el catedrático.

Un futuro difícil de predecir

Para Pérez Ruzafa es “difícil de predecir” si hay una solución para el mar Menor pero confía en que la haya. “Los datos que vamos obteniendo nos muestran que los mecanismos de regulación de la red trófica están activos y que la diversidad planctónica se mantiene. Hasta ahora el Mar Menor ha demostrado que tiene una gran capacidad de autorregulación y creo que la mantiene. Eso sí, todo pasa porque las presiones se reduzcan al máximo y que dejen de entrar nutrientes”, explica.

Las inmersiones de 2016 pusieron de manifiesto el mal estado del Mar Menor
Las inmersiones de 2016 pusieron de manifiesto el mal estado del Mar Menor. Foto: ANSE

El responsable del Acuario de la Universidad de Murcia, Emilio Cortés, conoce bien el estado del fondo de la laguna. Se ha sumergido en diversas ocasiones para comprobar la situación del mar Menor de primera mano. “No hemos de olvidar el estado actual, sobre todo de los fondos. La perdida de las praderas de ‘Caulerpa prolifera’ ha sido determinante en el deterioro de la laguna y su recuperación no es algo sencillo”, explica.

Por su parte, Francisca Giménez Casalduero, profesora de la Universidad de Alicante explica que “tenemos que partir de la premisa que la situación del Mar Menor no volverá a unas condiciones exactamente iguales que las que conocíamos hace una década e incluso antes de 2016”.

Para la bióloga marina, “la laguna ha evolucionado a un estado diferente, en el que han cambiado las condiciones ambientales después de un proceso de eutrofización grave, provocado por la entrada continuada, durante un largo periodo de tiempo, de nutrientes procedentes de la actividad antrópica”.

En este sentido, “de forma urgente, se deben eliminar las causas que han provocado la eutrofización y a partir de ese momento ver como evoluciona este proceso y como queda el ecosistema”. A su juicio sólo ” teniendo un máximo conocimiento de la evolución del ecosistema lagunar, se podrán plantear actuaciones para volver a recuperar los servicios ecosistémicos que nos suministraba la laguna”.

En este sentido, para la experta “la situación actual del Mar Menor sí tiene solución, si se hacen las cosas sin improvisación, de forma integrada y basadas en el conocimiento y con transparencia y mucha paciencia”.

Giménez Casalduero ha mostrado sus diferencias con el Comité Científico, al considerar que el funcionamiento del Comité había sido inoperativo. Para denunciarlo, emitió junto a otros tres compañeros una nota de prensa a raíz de la cual, se convocó una reunión de urgencia del comité el pasado 27 de diciembre con la que el comité comenzó su andadura “efectiva”.

“Aunque tarde, esperemos que el Comité sirva como una herramienta en busca de soluciones para la recuperación del Mar Menor, anteponiendo el criterio científico a cualquier otro interés y siempre por el bien común”, desea Giménez Casalduero.

El vertido cero como condición necesaria pero no suficiente

Pérez Ruzafa explica que el vertido cero desde el Campo de Cartagena “es condición necesaria, pero no suficiente”. A su juicio “tienen que cesar también otro tipo de agresiones, como las obras costeras incontroladas que afecten a la masa de agua y los sedimentos, las prácticas inadecuadas de uso del suelo en la cuenca, que terminan afectando al Mar Menor a través de las aguas de escorrentía”.

500 litros por segundo desembocan en el Mar Menor a través de la rambla del Albujón
500 litros por segundo desembocan en el Mar Menor a través de la rambla del Albujón. Foto: ANSE

A juicio del portavoz del Comité Científico, “mientras los estudios hidrogeológicos no demuestren otra cosa, las entradas importantes de nutrientes son superficiales (incluso aunque el origen de muchas aguas sea subterráneo)”.

Al ser así, la mayoría de las entradas “se producen por ramblas sobre las que es más fácil actuar”, explica. Por otro lado, a su juicio, “las malas prácticas agrícolas en la cubeta sur deben ser también controladas de modo que no se produzcan entradas en los momentos de lluvias torrenciales”.

Para Giménez Casalduero, “el vertido cero, entendido este como la eliminación de todas las entradas en origen antrópico en la laguna, respetando solo aquello cursos naturales propios de los procesos ecológicos, es la condición sine equa non para empezar a plantear cualquier posible actuación de recuperación en la laguna”.

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A juicio de Cortés, “conseguir el vertido cero, estable en el tiempo, daría lugar al proceso de regeneración de la laguna y posiblemente tras varios años volviera a un estado parecido al de hace tiempo atrás, pero no va a ser una regeneración rápida”.

Según señala, “una vez conseguido ese vertido cero, habría que determinar con trabajos de seguimiento la capacidad de recolonización, si es la adecuada y todo funciona bien o si es necesaria algún tipo de actuación que facilite esta regeneración”.

Cortés entiende que “sin duda será necesario seguir trabajando tras conseguir el vertido cero, de hecho, de cómo se planteen las actuaciones posteriores al vertido cero dependerá el futuro de la laguna”.

En este sentido, explica que “con ciertos cambios en esa configuración que optimicen la utilización de recursos y limiten su impacto, sería más factible”. Pero, según cree, “es necesario desarrollar un plan de actuaciones en el entorno de la laguna que parece chocar con la visión que tienen los dirigentes políticos del problema y las soluciones que proponen”.

Aspecto de Los Alcáceres tras las riadas del pasado mes de diciembre de 2016.
Aspecto de Los Alcázares tras las riadas del pasado mes de diciembre de 2016. Geografía Infinita.

“Tampoco sé si la predisposición de las empresas agrícolas sería lo suficientemente conciliadora para llegar a un punto sostenible, lo que está claro es que si queremos un Mar Menor sano, el futuro en el campo de Cartagena será una agricultura sostenible con el medio ambiente”, remarca Cortés.

Giménez Casalduero añade otro elemento a la discusión: “No podemos obviar que los grandes beneficios obtenidos por una parte del sector agrícola del Campo de Cartagena, no son tales si incluimos, en el balance coste-beneficio, los gastos necesarios para la recuperación ambiental de la laguna, además de las cuantiosas pérdidas, generadas por la situación actual en otros sectores como el turístico o el pesquero”.

Hacia un plan integrado de gestión para el Mar Menor frente a medidas aisladas

Pérez Ruzafa cree que para ello “se necesita un plan integrado de gestión de las aguas que se toman y se vierten en toda la cuenca de drenaje. Un plan que analice los tipos de aguas que se vierten, si contienen sales, nutrientes u otras sustancias, como deben canalizarse, dónde y cómo serán tratadas y qué uso se les dará una vez hecho el tratamiento”.

Un punto en el que coincide Giménez Casalduero: “Todas las acciones deben formar parte de un plan integral, no deberían acometerse actuaciones puntuales, diseñadas de forma aislada, ya que esta manera de actuar caótica y sin planificación es parte de las causas de la situación actual”.

Según el portavoz del Comité Científico “muchas aguas podrían reutilizarse, otras podrán evacuarse si reunen las condiciones adecuadas, pero en ningún caso al Mar Menor. Además, el plan debe analizar cómo evitar que las escorrentías excesivas puedan llegar al Mar Menor”.

En este sentido, si bien las aguas de escorrentía normales “nunca han sido un problema”, a su entender, “cuando van asociadas a malas prácticas de uso del suelo pueden ir cargadas de un exceso de sedimentos y nutrientes, e incluso metales pesados y otras sustancias, que perjudican gravemente”.

Pero ¿qué hacer con esos vertidos? Giménez Casalduero cree que “el vertido cero no puede entenderse como un desvío de los vertidos a otros ecosistemas, el mar Mediterráneo por ejemplo, ya que sería trasladar el problema en vez de solucionarlo”.

¿Más canales hacia el mar Mediterráneo?

Hay quien ve como una solución el abrir más vías de entrada del agua desde el Mar Mediterráneo hacia la laguna. Es lo que piensa el decano del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Murcia, Manuel Jodar, que defiende que hay que actuar en dos direcciones: “Por una parte el “vertido cero” y por otra la de aumentar sustancialmente la conexión del Mar Menor con el Mar Mediterráneo”.

Según explica, el llamado “vertido cero” supone “que el mar no reciba vertidos ni de la agricultura del campo de Cartagena ni de las urbanizaciones que bordean el Mar Menor”. Esto implica, desde su punto de vista, “la realización de una serie de actuaciones por parte de la Administración, algunas de las cuales ya están en marcha”.

Canal del Estacio y puerto deportivo Tomás Maestre
Canal del Estacio y puerto deportivo Tomás Maestre

Pedro Jodar cree que “actualmente el Mar Menor está prácticamente aislado del Mar Mediterráneo”. A su juicio “hoy en día es una laguna prácticamente estancada, con una grandísima evaporación de agua y con muy poca aportación, por lo que en unos años tiene el riesgo de desaparecer tal como lo conocemos hoy. Las interconexiones con el Mediterráneo están completamente aterradas y el agua del Mar Menor no se renueva”.

Para Jodar, el Mar Menor ha estado “muy conectado” con el Mediterráneo históricamente. “Hay crónicas del año 1584 que hablan de 12 conexiones entre ambos mares. Las lagunas similares en Europa y norte de África (Mar Chica) están completamente conectadas con el Mediterráneo”.

Por ello, según el decano, “el aumento sustancial de la conexión del Mar Menor con el Mar Mediterráneo es un tema vital para su recuperación y se está convirtiendo en un tema urgente”.

“Tajantemente, no”

“Tajantemente, no”, responde Pérez Ruzafa. “La calidad de aguas del Mar Menor y la complejidad de su red trófica, que la hace posible, son debidas precisamente a que las comunicaciones con el Mediterráneo están restringidas” explica el portavoz del comité científico para añadir que “el Mar Menor se difrenciaba de otras lagunas costeras precisamente en eso”.

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“La laguna de Venecia, por ejemplo, renueva toda su agua en unos 10 días, siendo varias veces mayor que el Mar Menor”, explica para poner como contrapunto al Mar Menor, que “las renueva en casi un año”. Por ello, “Venecia nunca ha tenido aguas transparentes y el Mar Menor que conocíamos sí”.

De este modo, a su juicio “abrir los canales más de lo que permite mantener los equilibrios que hacían de el un ecosistema tan singular haría que perdiera la complejidad ecológica que lo caracteriza“.

“¿Cómo afectaría esa apertura a las praderas de Posidonia de la zona exterior?, ¿realmente se conseguiría mejorar sustancialmente el estado de la Laguna?”, se pregunta Cortés. “No creo que sea la solución”, explica para añadir que “supondría más un problema y que, por descontado, el Mar Menor dejaría de ser lo que ha sido“.

Para Giménez Casalduero, “en el momento en el que nos encontramos, la apertura de los canales supondría una extensión del problema a las zonas próximas del Mediterráneo (playas de la Manga)”.

Hasta que no se hayan eliminado las causas que nos han llevado a esta situación, no tiene mucho sentido hablar de apertura de los canales”, señala. “Si continúan entrando nutrientes, el proceso de eutrofización se prolongará en el tiempo y en el espacio, y la caída de la salinidad debida a la apertura descontrolada de los canales podría generar mayores problemas debidos a la entrada de especies alóctonas procedentes del Mediterráneo”, añade.

En esa línea explica que “solo en el caso de conseguir el vertido cero, la regulación del intercambio de agua Mar Menor–Mediterráneo debería de contemplarse”. Pero habría que hacerse “en base a los procesos hidrodinámicos de la laguna y a partir de un profundo conocimiento de los mismos, valorando en todo caso las consecuencias en hábitats próximos, siempre y cuando se asegurasen las condiciones fisicoquímicas del Mar Menor para evitar una pérdida de singularidad”.

El futuro de las especies autóctonas

Desde el punto de vista de Pérez Ruzafa, de momento no cree que se haya perdido ninguna especie “de forma definitiva, aunque alguna, como el caballito de mar, se ha visto muy reducida por culpa, de las capturas de medusas”.

El responsable del Acuario de la Universidad de Murcia cree que todavía es posible recuperar las especies autóctonas. “Todo depende de cómo de rápido se tomen medidas de actuación. De cualquier modo es necesario y urgente realizar muestreos para evaluar la evolución de las poblaciones de las especies más significativas de la laguna. Hay algunas zonas que están muy afectadas”, señala el experto.

Caballito del Mar Menor
Caballito del Mar Menor

En este sentido, explica que “la primavera y el verano van a ser determinantes en la evolución del Mar Menor”. Por ello, “con la subida de temperaturas bajarán los niveles de oxígeno y dependiendo de cómo sea esa bajada se alcanzara un estado crítico o no”.

Una de las poblaciones más características del Mar Menor es la del caballito de mar, que tuvo “una regresión importantísima hace décadas, debido a la sobrepesca”. “Desde que comenzamos a muestrear caballito se ha ido observando una recuperación muy lenta, que en los últimos años parecía acelerarse”, explica Cortés.

De hecho, este año se han observado caballitos en distintas zonas de la laguna, aunque “la turbidez del agua no facilitaba la labor”. A juicio del responsable del acuario de la Universidad de Murcia “es evidente que la desaparición de la pradera de Caulerpa y de las zonas afectadas de Cymodocea, influye muy negativamente al tratarse de zonas de cobijo donde crecen alevines y juveniles”.

Por ello, la situación actual puede ser “bastante oscura” tanto para el caballito como para el resto de especies. Según parece, los pescadores no han observado reclutamiento para el año que viene en las especies comerciales. Esto quiere decir que hay una alteración en el ciclo reproductor y los huevos o los alevines y juveniles no prosperan.

“Habrá que esperar a los muestreos de este año para saber cómo ha afectado la situación actual a una población de caballito ya bastante frágil de por sí, al igual que a otras especies más abundantes”, concluye Cortés.

Giménez Casalduero cree que “las poblaciones lagunares de especies emblemáticas como el caballito de mar (Hippocampus guttulatus), la aguja de mar (Syngnathus abaster) o el molusco Pholas dactylus podrían estar en grave peligro en la actualidad, y más teniendo en cuenta que la situación podría agravarse esta primavera o la siguiente con el calentamiento de la masa de agua”.

“Creo que es necesario que se actúe en este sentido creando un “banco de biodiversidad” de las especies lagunares más emblemáticas y/o aquellas de las que ya se conozca la existencia de variedades específicas del Mar Menor”, señala la bióloga. A su entender, solo así, “se aseguraría la posibilidad de reintroducir individuos de estas mismas poblaciones, en un futurible Mar Menor recuperado ambientalmente”.

El Mar Menor, en la encrucijada

Lo cierto es que el Mar Menor se encuentra en una encrucijada. Por primera vez el Gobierno de la región de Murcia, que ha permanecido durante mucho tiempo impasible ante este problema medioambiental, ha empezado a tomar cartas en el asunto. Toda una serie de expertos se han puesto manos a la obra para tratar de buscar soluciones integrales que permitan acercar al mar Menor a lo que un día fue.

La población va tomando conciencia. Pérez Ruzafa cree que “siempre ha habido en cierta manera” concienciación sobre el Mar Menor en la población de la Región de Murcia, aunque “con frecuencia se demandaban cosas, como tener playas más anchas, que perjudicaban al Mar Menor y a la propia calidad del baño”.

Ahora, a su juicio, “además de aumentar la sensibilidad y la concienciación, hay también más conocimiento de lo que puede reclamarse y de lo que debe de ser de otra manera”. Veremos si la concienciación sirve para revivir al que fuera uno de los paraísos de España.

Veremos si esa conciencia social del desastre gestado en el mar Menor a lo largo de los años, se vuelve acción. Acción para parar una deblacle. Los lobbies agrícolas y turísticos tienen mucho que decir al respecto, pero es la Administración, con la autonómica a la cabeza, pero también la Central y la Europea quienes tienen que regular que el mar Menor deje de ser un lodazal para volver a su verdadera esencia: la de un ecosistema único en España. Esperamos desde aquí haber puesto nuestro grano de arena.

3 COMENTARIOS

  1. Le agradeceria al ilustre profesor Angel Perez Rusafa y a la ilustre profesora Francisca Gimenez Casalduero, sus recomendaciones para una situacion similar pero con caracteristicas diferentes al del Mar Menor, sobre todo por tratarse en un caso de un mar (agua salada) y en el que les traigo de un Lago (originalmente de agua dulce). Se trata de mi querido Lago de Maracaibo en mi natal Estado Zulia de Venezuela. Mi amada patria esta sienda gobernada actualmente y desde hace ya 18 anos por una banda hamponil llamada “Chavismo” ; hampones estos que lo menos que le quita el sueno es la ecologia, la biodiversidad, el saneamiento de las aguas, los ecosistemas y todo lo relacionado. Pero algun dia espero verlo, habra cambio de gobierno y sueno con ver mi querido lago sanandose de los vertidos de aguas residuales, de derrames petroleros, etc. Agradecido de antemano .

    • Estimado Nestor,
      Desgraciadamente la situación que sufre actualmente el Mar Menor o el Lago de Maracaibo, no son nuevas. Los procesos de eutrofización y alteración de la calidad de las aguas de las lagunas son hechos comunes en todo el planeta, resultado de la sobreexplotación de los recursos, mala gestión y mal gobierno. En el caso de los lagos de agua dulce están bien estudiados. La compleja solución de la situación a la que hemos llegado, pasa por una asunción de las premisas de la sostenibilidad, basadas en el conocimiento y el buen gobierno. Todos tenemos que poner nuestro grano de arena en la lucha por el cambio de modelo socioeconómico y la transmisión del respeto de la naturaleza y sus procesos.

  2. Primero debe impedirse que llegue arcilla con las tormentas y que llegue ningún vertido. El agua del Mar Menor es agua de mar y procede del agua que llega del Mar Mayor como siempre fué. Debe seguir entrando agua del Mar Mayor a su hijo el Mar Menor y facilitar la entrada que se ha impedido por el hombre creando un problema que no creó la Madre Naturaleza. Todo lo demás son milongas.

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