La niebla y su relación con la geografía

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Aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas. 7.50 de la mañana. Vuelo de Iberia con destino Bilbao. Los pasajeros ya están sentados en el avión, que aún no se ha puesto en marcha. El comandante toma el micrófono y explica que debido a la densa niebla en Bilbao, el vuelo no puede salir hacia su destino. Los pasajeros desembarcan.

A la media hora, se realiza un nuevo embarque. Al parecer, según explica el piloto, la niebla se ha vuelto más practicable y el aterrizaje es más seguro. Se encienden los motores y el avión se encamina hacia su destino. Despega.

40 minutos después, Bilbao es imperceptible bajo un manto de niebla muy densa. El piloto intenta tomar tierra, el avión entra en la bruma y de repente comienza a subir de nuevo para dejar detrás la niebla. Toma otra vez el micrófono.

Bizkaia cubierta de niebla desde el aire. Geografía Infinita.

Esta vez para anunciar que va a dar vueltas sobre Bilbao a la espera de que la situación mejore. Si eso ocurre, se intentará aterrizar en el aeropuesto de Loiu. Si no es así, habría que tomar tierra en Santander o volver a Madrid.

25 minutos después, tras varias vueltas al “Bocho” desde el aire, el avión penetra en la niebla y finalmente aterriza. Otros vuelos no pudieron hacerlo. No corrió la misma suerte el avión anterior procedente de Madrid, que fue desviado a Santander, con el consiguiente trastorno.

Pasó el jueves.

Vista de la densa niebla registrada el jueves 12 de enero de 2016 en Bilbao.

Lo ocurrido con ese aterrizaje no es un fenómeno extraño por estas latitudes. Tampoco lo es en la aviación, donde se considera a la niebla como uno de los peligros meteorológicos más comunes. La rapidez con la que se puede formar niebla hace que el fenómeno sea especialmente peligroso.

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¿Podía preverse la evolución de esa niebla?, ¿podría haberse decidido en función de esa previsión si tenía sentido despegar? Según explica el meteorólogo José Miguel Viñas en declaraciones a Geografía Infinita, “normalmente, conociendo la temperatura, la temperatura prevista por los modelos numéricos y el llamado punto de rocío (la temperatura a la que el aire se satura de vapor de agua), puede conocerse la evolución a corto plazo de una niebla”.

Caminante bajo la niebla
Caminante bajo la niebla. Pixabay.

Con todo, destaca que pueden entrar en escena “factores inesperados”, que pueden echar al traste la predicción, entre los que enumera la presencia o no de un viento local o la renovación de la masa de aire.

“En la actualidad, los modelos de predicción mesoescalares ya son capaces de pronosticar la presencia o no de nieblas, aunque a nivel local, en un sitio determinado, sigue siendo un pronóstico difícil”, señala.

Lo cierto es que a lo largo del último mes hemos visto densas nieblas en numerosos puntos de España durante muchos días seguidos. Y aunque la niebla es un fenómeno habitual en puntos del Valle del Ebro, donde se presentan con frecuencia, no todos los años se producen nieblas tan persistentes.

Lo explica Viñas: “Las situaciones anticiclónicas invernales suelen ser duraderas en el tiempo. Se prolongan a veces -no siempre- varias semanas seguidas, y en todo ese tiempo, en determinados sitios, se mantienen las condiciones adecuadas para que haya niebla”.

En este sentido, según el experto, “no podemos calificar de extraordinario el hecho de que hayan tenido tantos días seguidos con niebla en zonas, por ejemplo, del valle del Ebro, si bien no todos los años se producen nieblas tan persistentes”.

Las zonas más habituadas a la niebla

Las zonas más propensas a registrar nieblas son aquellas de terreno cerrado o semicerrado. “Tanto los valles como las mesetas rodeadas de montañas son zonas propicias, ya que pueden verse como gigantescas cubetas o recipientes donde el aire queda atrapado, sin apenas movimiento, favoreciéndose la formación de la niebla y su persistencia”, señala Viñas.

El meterólogo detalla que “en los valles de montaña es típica la formación de la niebla a primeras horas de la mañana, como consecuencia de la acumulación de aire frío que tiene lugar allí durante la noche, debido a los vientos catabáticos (descendentes) asociados al ciclo de brisas de montaña y valle”.

Puente de Piedra sobre el Ebro, en Zaragoza en un día de niebla
Puente de Piedra sobre el Ebro, en Zaragoza en un día de niebla

Si hablamos de las zonas del mundo donde son más frecuentes las nieblas nos referimos a “zonas marítimas por donde discurren corrientes marinas frías, que al entrar en contacto con el aire (más templado y húmedo) que discurre por encima, da lugar a la formación de estratos y nieblas muy duraderos”. En este caso se trata de las llamadas nieblas de advección.

Cuando estas gigantescas nieblas se forman cerca de alguna costa, el régimen de brisas las termina empujando tierra adentro. Ocurre en muchas zonas costeras del mundo, particularmente bañadas por corrientes frías, como la de Perú (o Humboldt). En España son frecuentes en los meses de verano en las Rías Bajas o también por el Cantábrico.

¿Cómo se forma la niebla?

Lo primero que debe de aclarase es que puede haber nieblas de varios tipos. “En todos los casos se trata de un estrato que se forma sobre la superficie terrestre”, señala Viñas para explicar que “las nieblas invernales de estos días son las típicas nieblas de radiación, debidas al enfriamiento nocturno”.

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Bajo el dominio de las altas presiones, el aire está encalmado y el cielo despejado, lo que favorece la acumulación de aire frío junto al suelo. Al enfriarse durante las horas nocturnas, se alcanzan las condiciones de saturación y se forma la niebla. Las bajas temperaturas reinantes durante todo el día hacen que en algunos casos la niebla no llegue a disiparse y se mantenga tanto de día como de noche.

Si, además, las temperaturas bajan por debajo de 0 ºC, entonces tenemos lo que se conoce como “niebla engelante”, de manera que “las gotitas de agua que lo forman se congelan de inmediato al entrar en contacto con cualquier objeto u elemento que haya”, detalla el experto. Es entonces cuando “se blanquea el terreno, las plantas y los árboles, adquiriendo un aspecto similar al de un paisaje nevado”.

7 COMENTARIOS

  1. Es cierto, manejé por carretera de Cerdanyola del Valles hasta MAdrid, pasé por Lleida, Zaragoza y Calatayud, y sí que había una niebla tremenda, que no solo es peligrosa para los aviones sino para los coches en carretera.

    • Totalmente de acuerdo, la niebla en carretera es también un gran peligro Brenda… ¿Te pasó también este jueves? Seguro que nuestros lectores aragoneses tienen muchas experiencias al respecto… Espero que llegaras bien a tu destino.

      Gracias por compartir tu experiencia.

      Saludos,
      Gonzalo

  2. Interesante artículo, el primero que leo. Soy chileno y por esas cosas del destino llegó a mi casualmente esta página web que espero que me vaya enseñando distintas materias de aquella ciencia interesante que es la geografía. Respecto al él, les puedo decir que en Chile al igual que muchos otros países del mundo también la niebla es un problema no solo para la aviación, especialmente en la zona sur debido al frío, la lluvia y la humedad. Tanto así que el aeropuerto regional de Temuco, Maquehue debió cerrarse para el tráfico aéreo por estar muy cercano a un lecho de río, el Cautín el cual provocaba en gran parte del año las nieblas de río.

    • Hola Cristóbal, qué bueno tenerte por aquí. Esperemos que te unas a nuestra comunidad de geolectores y te sigan interesando los artículos. Interesante el apunte del aeropuerto de Temuco, la niebla es un fenómeno espectacular de ver, pero muy peligroso sin duda para muchas actividades…

      Un saludo cordial,
      Gonzalo

  3. Hola en varias oportunidades he viajado con niebla sobre todo en las zonas de valles o bolsones cerrados, es bastante peligroso. El año pasado viajando al norte argentino, zona de las Sierras Sub-andinas, paisaje cubierto de la selva nublada o de las Yungas, en un momento la niebla cubrió la zona de cuesta y la visibilidad era muy escasa. A velocidad muy baja, pudimos llegar a la ciudad de Salta. Esta situación me permitió experimentar un paisaje bello.
    Muy bueno el articulo.
    Saludos desde La Rioja Argentina. Lic. Marcela Yañez

    • Muchas gracias por compartir tu historia Marcela. Tiene que ser toda una suerte poder contemplar ese paisaje.

      Saludos desde Madrid,
      Gonzalo

  4. Muy interesante! Soy de Argentina y estudiante de Geografía. Quisiera preguntarles cual es el correo o algún medio de contacto para comunicarse con José Viñas.
    Desde ya muchas gracias!

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