“En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme”. Todos sabemos de memoria el comienzo de El Quijote. Y en este inicio se intuye cierta ambigüedad geográfica.

Pero Miguel de Cervantes, que tan ambiguo es en ocasiones en cuanto a referencias geográficas, insiste en fijar muy claramente al Campo de Montiel como teatro de buena parte de las aventuras de Don Quijote de La Mancha. Hasta cinco veces, menciona Cervantes al Campo de Montiel como escenario de las aventuras de su caballero de triste figura.

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Rutas turísticas de Don Quijote en Castilla-La Mancha

Hace no mucho supimos dónde -al parecer- descansan los huesos del más ilustre hombre de las letras españolas. En Madrid. Un paso más para conocer la geografía cervantina. No en vano, Cervantes, demuestra en sus textos un profundo conocimiento geográfico. Sin duda, el de Alcalá de Henares contaba con una gran pericia geográfica y una riqueza de conocimientos territoriales notable, derivados de su biografía viajera y su capacidad de observación.

“La historia del famoso Don Quijote de la Mancha, de quien opinión, por todos los habitadores del distrito del campo de Montiel que fue el más casto enamorado y el más valiente caballero que muchos años a esta parte se vio en aquellos contornos” (Prólogo).

El Quijote no es un libro de viajes. Sin embargo, la estructura, el hilo conductor sobre el que se fundamenta la obra, es, como en gran parte de las novelas de los siglos XVI y XVII, un viaje. De este carácter viajero se desprende la tentación de realizar una lectura geográfica de la gran obra cervantina.

No obstante, tal y como se explica en este estudio de campo, en El Quijote, hay “una deliberada ambigüedad territorial”. De este modo, aparecen escasas referencias a lugares conocidos en el recorrido del hidalgo y se aprecia “poca precisión y parquedad en las descripciones paisajísticas”.

Esto podría deberse a que a Cervantes, como buen fabulador, “le interesara más el mundo imaginario que el prosaico que está recorriendo”, según se apunta en el citado trabajo. Además, la combinación entre fantasía y realidad de la obra dificulta la tarea de reconocer lugares que, sin duda, Cervantes conoció y en los que se inspiró.

mapa de montiel
Montiel en el mapa. Fuente.

La situación geográfica del Campo de Montiel, en el contacto entre la Meseta, Andalucía y el sur de Levante, hace que sea definido como zona de paso y encrucijada de caminos ya en la antigüedad, tal y como lo atestiguan testimonios históricos de viajeros ilustres.

Al tratarse de una zona deprimida, pocos cambios paisajísticos se han producido desde el siglo XVI, por lo que algunas huellas del escenario de El Quijote, aún pueden apreciarse.

El Quijote, como en otros muchos de sus escritos, Cervantes ofrece una magnífica perspectiva del mundo de las ventas y caminos. Respecto a estas actividades camineras, los antiguos mapas topográficos y su toponimia permiten reconocer sin mayores problemas algunos sectores de vías romanas, cañadas y los caminos reales recogidos en los repertorios de caminos del siglo XVI (algunos con nombres tan evocadores corno Camino Real de la Plata o Vía de Aníbal).

Puente romano de Triviño
Puente Romano de Triviño, en Villanueva de los Infantes. Fuente.

Relacionados con esta antigua red viaria, se han localizado puentes, como el romano de tres arcos sobre el río Jabalón, en el camino real de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) a Granada, y, sobre todo, ventas. Aunque se podrían citar varias, quizás la más importante de todas sea la Venta Nueva, junto al haz de caminos que penetra por el Sur en Sierra Morena. La Venta Nueva aparece referida en otras novelas de la época y también había sido citada en la literatura de viajes de los tiempos de Cervantes.

Venta nueva de Villamanrique. Fuente.
Venta nueva de Villamanrique. (Ciudad Real). Fuente.

La Venta Nueva se conserva, tanto en su estructura interior (inmenso hogar con poyo interior para el asiento de los arrieros y dos habitaciones en alto para viajeros “de calidad” ), como exterior,  con el escudo de Gómez Suárez de Figueroa, quien la reconstruyó en el siglo XVII.

Un segundo elemento territorial presente en la obra de Cervantes es el constituido por fábricas y molinos. Corno dependientes de la hidráulica que son, estas industrias se sitúan a lo largo de los principales ejes fluviales de la comarca. La profesora Ángela Madrid, en su trabajo sobre el campo de Montiel en la Edad Moderna contabilizó en torno a noventa molinos harineros a partir de las Relaciones Topográficas de Felipe II, una fuente de extraordinaria importancia para observar el pasado de esta zona. Manuel Corchado y Soriano, a partir de la primera edición del Mapa Topográfico Nacional, la localización de setenta y cuatro de esos molinos.

molinos en Campo de Criptana
Molinos en el Campo de Criptana. Fuente.

Los batanes destinados al trabajo de los tejidos de lana, tan presentes en las aventuras de Don Quijote, también están representados en la comarca. En el Campo de Montiel se pueden encontrar ruinas de algunos molinos, como el del Marqués en el río Guadalén, y los bien conservados batanes, con gran parte de su maquinaria de madera, de Villanueva de la Fuente.

Aunque en el siglo XVI ya se hallasen en decadencia, dada su inoperancia, hay que señalar la existencia de un conjunto de fortalezas y castillos que, sin duda, estuvieron en la mente de Cervantes cuando narraba las fantasías guerreras de Don Quijote. En el siglo XIII había treinta y dos castillos distribuidos por el Campo de Montiel; muchos de ellos tuvieron alternativamente uso árabe y cristiano, según las fases de la Reconquista.

Quizás el mejor conservado sea el castillo de Sant Yagüe de Montizón, del que fue comendador Jorge Manrique. A pesar de su ruina, todavía hoy su grado de conservación es estimable, lo que, unido a su atractivo emplazamiento en un estrecho del río Guadalén, hacen aconsejable su visita.

santiago de montizon
Sant Yagüe de Montizón. Fuente.

Por último, se debe hacer una referencia a los lugares citados expresa e inequívocamente por Cervantes en su Quijote. El autor, que tan deliberadamente ambiguo en las referencias geográficas es en otros pasajes del libro, se muestra minucioso y preciso cuando sitúa a su personaje en el entorno de Montesinos, Ruidera y Rochafrida.

Castillo de Rochafrida
Castillo de Rochafrida. Fuente.

Su descripción de las peculiaridades hidrogeológicas del Guadiana y del legendario origen de las lagunas de Ruidera, aunando realismo y fantasía, es de una belleza excepcional. La cueva de Montesinos, las lagunas, y el castillo de Rochafrida, cuyo romance es recogido en las Relaciones Topográficas de Felipe II, son todos lugares que, sin duda, atrajeron especialmente la atención del autor.

Cervantes nos sitúa en el interior de la Cueva de Montesinos en los capítulos XXII-XXIII de la segunda parte de su genial obra. El autor hizo descender a Don Quijote al fondo de la cueva, donde se queda profundamente dormido por espacio de una hora. Un lapso que al personaje le parecieron tres días y en el que tuvo el mágico sueño en que se encuentra con propio Montesinos, personaje recurrente de la épica castellana.

Cueva de Montesinos
Cueva de Montesinos, situada en las inmediaciones de las lagunas de Ruidera. Fuente.

Resulta evidente que Cervantes conoció y visitó el Campo de Montiel. Su insistencia en citarlo como teatro de gran parte de las aventuras de Don Quijote conduce a preguntarse por el atractivo de sus parajes y caracteres humanos para el autor. ¿Qué hizo que Cervantes fijara su atención en esta zona y la situara como escenario de su novela?

Como bien se apunta en este artículo, Don Quijote la Mancha es el más radical arquetipo del antihéroe o del héroe del fracaso. ¿Cómo habría de ser creíble don Quijote cabalgando en la bizantina Trípoli, en la berberisca Orán o en la cosmopolita Sevilla? Quizá por eso, Jorge Luis Borges, dice de Cervantes que “en mansa burla de sí mismo, ideó un hombre crédulo que, perturbado por la lectura de maravillas, dio en buscar proezas y encantamientos en lugares prosaicos que se llamaban El Toboso o Montiel”.

* Fuente: Pervivencia de los paisajes cervantinos en el campo de Montiel. Notas a partir de un trabajo de campo. Maria Ángeles Díaz Muñoz. Enlace.

* La Junta de Castilla-La Mancha elaboró en 2005 una serie de guías y mapas con rutas de El Quijote con motivo del IV centenario de la publicación de la primera parte de la novela. Su propuesta divide la ruta en 10 etapas diferentes.  Aquí puedes descargar uno de esos mapas en PDF.

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