Cuando el tamaño importa: ¿son más productivas las ciudades grandes?

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Como tantas otras cosas en la vida y en este particular, en la economía, la productividad depende de numerosos factores. También en el caso de las ciudades. A la hora de considerar la productividad como índice económico, se suele estimar que es la correspondiente al Valor Añadido Bruto (VAB) por cada uno de los trabajadores de una determinada economía.

Frankfurt del Meno (Main, en alemán). Fuente.
Frankfurt del Meno (Main, en alemán, por el río que baña la ciudad). Fuente.

Vendría a ser, tomada de este modo, al valor añadido que cada empleado genera con su trabajo. Es lo que se conoce como “productividad aparente del trabajo” que tiene la limitación de considerar el trabajo como homogéneo, con una utilización idéntica de tecnología y una dotación fija de los restantes factores productivos. Una reducción, sin duda, pero que al menos sirve para establecer comparaciones.

Decíamos que la productividad de las ciudades depende de muchos factores, como por ejemplo, el hecho de contar con empresas innovadoras y trabajadores cualificados. Pero existe, como se puede ver en el siguiente gráfico una tendencia general por la que la productividad aumenta a mayor tamaño de las ciudades.

Las áreas metropolitanas de mayor tamaño son las más productivas. Fuente.
Las áreas metropolitanas de mayor tamaño son las más productivas. Fuente.

En primer lugar, las ciudades tienden a contener mayores volúmenes de capital humano, aunque eso no quiera decir que la progresión implique que ese aumento sea siempre del segmento de los empleados mejor cualificados. Como parece lógico, el volumen de trabajadores cualificados y poco cualificados crece homogéneamente.

Lo que si ocurre es que las ciudades más grandes suelen presentar una mayor proporción de sectores con alta productividad como servicios de consultoría, jurídicos y financieros. Por otro lado, es más probable que este tipo de ciudades constituyan núcleos o centros de servicios en los que se canalizan flujos comerciales, financieros y de otro tipo, que requieren la prestación de servicios de alto valor añadido.

Otro factor a tener en cuenta es el hecho de que la productividad de una persona aumente con el tamaño de la ciudad en la que vive y trabaja. Las estimaciones recientes de la OCDE sugieren que la productividad aumenta entre un 2% y un 5% cada vez que la población se duplica. Así se desprende de un estudio de la OCDE, en el que se analiza la productividad de ciudades de diferente tamaño en Alemania, México, España, Reino Unido y Estados Unidos.

Tamaño de la productividad por ciudades Fuente.
Tamaño de la población y productividad, por ciudades. Fuente.

Las ventajas de la aglomeración habitualmente provienen de las sinergias que tienen lugar dentro de ella. Así el hecho de que se compartan más recursos, de que haya un mayor ajuste o correspondencia entre recursos y beneficiarios de éstos o de la mayor capacidad para desarrollar un aprendizaje, por la mayor acumulación de conocimiento. Así lo explican Gilles Duranton y Diego Puga en este artículo publicado en 2004.

En las mayores concentraciones urbanas, las empresas se benefician del hecho de disponer de una mayor oferta de bienes públicos a escala local, así como recursos compartidos como laboratorios y universidades públicas, También para las empresas es más fácil que encunetren proveedores. Que respondan mejor a sus necesidades.

De igual modo el mayor tamaño del mercado laboral en estas ciudades hace posible un nivel de flexibidad mayor y una mejor correspondencia entre cualificación y puestos desempeñados. Además, la generación difusión y acumulación de conocimientos resulta más sencilla en las aglomeraciones de mayor tamaño, lo que facilita el acceso tanto a las tecnologías como a las cualificaciones necesarias para el desempeño de trabajos más productivos.

También se tiende a pensar que las ventajas de la aglomeración están relacionadas con el hecho de que los ciudadanos estén mejor conectados y que quizá provengan de unos niveles más elevados de capital basado en el conocimiento (activos intangibles) en las empresas ubicadas en ellas.

Pero además, estas ventajas de las aglomeraciones no nacen sólo del aumento de tamaño de la gran ciudad, sino también del crecimiento de las poblaciones que están en contacto con ella, las aglomeraciones vecinas. De este modo, cada vez que se duplica la población residente en concentraciones urbanas dentro de un radio de 300 km se calcula que la productividad de la ciudad situada en el centro aumenta entre un 1 y un 1,5%, según el citado estudio de la OCDE.

España
Relación entre productividad y tamaño de las ciudades españolas. Fuente.

Si bien en el caso de Estados Unidos parece claro que las ciudades más grandes son las más productivas, como puede observarse en el segundo de los gráficos, en el caso de España la tendencia global no se ve de manera tan clara al menos con las ciudades más grandes. Ocurre que algunas ciudades de tamaño medio se sitúan en buenas posiciones de productividad, lo que hace que Madrid y también Barcelona aparezcan más bajas de lo que cabría esperar para ciudades de su tamaño en otros países.

* Fuente: Además de las citadas, este estudio de la Comisión Europea.

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