La factura de la luz (y gastos asociados) en España y Europa

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cuenta-de-luz2Estos días, a raíz de la subida de la luz para el año entrante en España, este gasto fijo de las familias y empresas se ha situado como tema central de conversación y debate. ¿Quién está detrás de ese aumento? El Gobierno da a entender que los precios se amañaron en la subasta en la que participan las eléctricas, la patronal dice que el Gobierno enmascara sus políticas erróneas echándoles la culpa, la oposición pide la dimisión del ministro del ramo. El ciudadano ve que, entre tanto lío, cuando la cosa amaine (la subida ha quedado en un 2,3%) al final acabará pagando los platos rotos. Y los platos rotos en este caso se pagan pronto: el uno de enero.

Al hilo de este “encendido” debate sobre la luz, se han dejado caer datos y afirmaciones, que como casi siempre suelen mezclar conceptos con gran facilidad. Se ha dicho que España tiene la tercera luz más cara de la UE sólo por detrás de Chipre y Malta -ambas islas, como es sabido-. También se ha explicado que con la luz se pagan muchos más conceptos que el propio suministro –impuestos, subvenciones, el famoso déficit de tarifa del que todo el mundo habla pero nadie sabe quién es…–. Vamos a intentar desglosar el precio en la Unión Europea “a la luz” de los datos. Quizá podamos aportar algo a este debate “eléctrico”.

La primera en la frente. A la hora de desglosar los números del precio de la energía en la Unión Europea, Eurostat sólo distingue entre el precio antes de impuestos y el precio una vez aplicados los impuestos y tasas, lo que no permite detallar demasiado todos los conceptos que se incluyen en la factura de forma homogénea entre los 28 miembros. En el siguiente gráfico, puede apreciarse la diferencia entre el precio antes de impuestos y después de impuestos en el primer semestre de 2013.

 

Por países, el mapa del precio de la energía eléctrica presenta grandes diferencias antes y después de impuestos, como puede verse en el gráfico anterior. Así, según el precio final, España ocuparía el sexto lugar (sin contar con la subida programada para enero), de acuerdo con los datos de Eurostat del primer semestre de 2012. Pagarían más por kilovatio/hora en Dinamarca, Alemania, Chipre, Irlanda e Italia. En el siguiente mapa pueden verse los precios de los tres últimos años (primer semestre) en los diferentes países.

Los más flagrante en el caso español es la subida registrada desde 2002. En lo que se refiere al consumo de los hogares, el precio de la electricidad ha subido un 51% desde 2001, al nivel de Grecia y un poco por debajo de Irlanda que es el país en el que más creció el precio de la electricidad. En el lado opuesto se sitúa Portugal, el único país de la UE-15 (los países miembros de la Unión en 2001) en el que ha bajado el precio.

El fallo de la metodología utilizada por Eurostat es que no distingue entre el precio por la energía y el pago por el sistema y la política energética. Todo lo incluye dentro de la categoría “precio antes de impuestos”, de manera que no puede verse cuánto es imputable al precio que cobran los distribuidores por la energía propiamente dicha y el resto de gastos (subvenciones, gastos de distribución, alquiler de contadores…).

Como es sabido, a la hora de pagar la factura de la luz, se pagan bastantes más conceptos que la propia energía consumida. En el caso de España, la calculadora de la patronal eléctrica, UNESA, permite desglosar el coste de una factura tipo de 50 euros de la siguiente manera.

El desglose de los conceptos que se pagan en una factura media de 50 euros.
El desglose de los conceptos que se pagan en una factura media de 50 euros.

De este modo, en España, la factura se desglosa como sigue:

1.- Energía: El precio del kWh se fija mediante subasta libre cada 3 meses en lo que se conoce como CESUR. En este blog se explica el funcionamiento de una de estas subastas. No debe de olvidarse de que la energía eléctrica en España es un oligopolio.

2.- Transporte: Lo que cuesta transportar la electricidad, a través de postes de alta tensión, desde las instalaciones de producción hasta el entorno de las poblaciones.

3.- Subvenciones: Lo que se paga a los productores de energía eléctrica por hacer uso de las energías renovables o la producción mediante cogeneración. Las subvenciones se desglosan en cogeneración eléctrica, que consiste en aprovechar otros procesos industriales para obtener energía eléctrica; la energía eólica (la menor de las subvenciones que tenemos que pagar); la energía fotovoltaica (en 2010 la energía fotovoltaica obtuvo el 24% de la subvenciones a energía renovables y aportó el 8% del total de la energía renovable; la energía Termosolar (energía que todavía está en desarrollo).

4.- Impuestos: Lo que tenemos que pagar al estado por tener acceso a la electricidad. Consta del 21% (y subiendo) del IVA y un 4,864% (en mi última factura) de impuesto sobre la electricidad

5.- Distribución: Lo que cuesta que nos lleven la energía eléctrica hasta nuestras casas, bien desde la red de transporte o desde instalaciones de energía renovable o cogeneración (que supone un tercio del total).

6.- Amortización: Uno de los puntos más polémicos por los que tenemos que pagar en el recibo. Aquí se incluye el famoso déficit de tarifa, que consiste en una deuda que contrae el gobierno con las compañías eléctricas para que el coste del kWh no suba más de un determinado precio que fijen los gobiernos. Esta deuda asciende ya a 24.000 millones de euros.

Para superar la traba que plantean los datos de Eurostat, la falta de distinción entre los diferentes conceptos que se pagan en la factura, el ingeniero industrial José Luis Sancha Gonzalo, miembro del Club de la Energía, publicó un artículo en la revista Anales de Mecánica y Electricidad en el que comparaba el precio de la electricidad con el de algunos países de nuestro entorno, concretamente Francia, Italia y Portugal.

Sancha Gonzalo desglosa el precio de los diferentes conceptos que se incluyen en la factura en tres grandes categorías:

1.- Pago por la energía: la categoría recoge simplemente eso, el pago por la adquisición de la energía.

2.- Pago por el sistema y política energética: Se agrupan varios conceptos que, “aunque tienen diversas etiquetas y tratamientos en cada país, recogen partidas muy definidas”. Se incluyen pagos por la utilización de la red de transporte y distribución, pagos por compensaciones diversas (por ejemplo: generación extrapeninsular, moratoria nuclear…); pagos para financiar a las renovables y déficits tarifarios de años anteriores y pagos por la comercialización y alquiler del equipo de medida. “Lo ideal”, señala en su artículo Sancha Gonzalo, habría sido “distinguir dentro de esta categoría entre los pagos asignables al sistema eléctrico y los relacionados con la política energética, pero esto es difícil de homologar, dadas las diferentes clasificaciones que establecen los países miembros de la UE.

3.- Pago por tasas e impuestos: se recogen los pagos de la factura correspondientes a la aplicación de las tasas con destino territorial (estado, comunidad o similar y/o ayuntamiento) y el IVA. Son pagos “cuyo destino queda fuera del mundo eléctrico”.

Con esta clasificación, con datos del primer semestre de 2011, los resultados muestran que España presenta la menor proporción de pago por la energía y la mayor de pago por los costes generales del sistema y política energética. En lo que se refiere al precio de la energía, en Francia (80% de energía nuclear) es el más barato, mientras que el de Italia (sin nuclear y con una importación de un 15%) presenta el coste más caro. En conjunto, el coste de la energía viene a representar un tercio del coste de la factura total.

Los pagos por servicios generales del sistema y política energética recogen un conjunto de cargos agrupados de forma heterogénea en cada país. Francia es el país con menores cargos e Italia el que los tiene mayores. En cuanto al componente referido a impuestos, salvo Portugal, que sólo tiene IVA, el resto mantiene una estructura impositiva doble, con IVA e impuesto territorial. Así, en lo que respecta a una factura media, en España, ésta se sitúa en un termino medio entre Francia (la más barata) e Italia (la más cara), ligeramente superior a la de Portugal.

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