Geografía de la tabla periódica (II): elementos con nombre de lugar

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Después de detenernos en la distinta nacionalidad de los elementos, vamos a centrarnos ahora en aquellos que deben su nombre a distintos lugares del mundo. Los hay con nombre de continente, de ciudad y hasta de río. En la mayoría de las ocasiones la raíz, como veremos, proviene de denominaciones latinas de lugares, pero no en todos los casos. Así que vamos a sumergirnos de nuevo en la geografía de la tabla periódica.

El Europio recibe su nombre de Europa. Fuente.
El Europio recibe su nombre de Europa. Fuente.

La primera parada es la de los elementos que reciben su nombre de un continente. El elemento radioactivo americio (Americium, en inglés) debe su nombre al continente americano. Hay dos razones que lo explican. En primer lugar, el hecho de que fuera aislado por primera vez allí por Glenn T. Seaborg, Leon O. Morgan, Ralph A. James, y Albert Ghiorso, concretamente en 1944, en el Laboratorio de Metalurgia de la Universidad de Chicago.

La otra razón es que sigue la misma lógica que los elementos lantánidos, cuyo homólogo es el más antiguo Europio. Como es bien sabido, el nombre de América deriva del nombre de Amerigo Vespucci, pero eso es ya otra cuestión. El europio que como resulta obvio debe su nombre al continente europeo y, por extensión, a la diosa griega Europa fue identificado por primera vez en 1890 por André Lecoq de Boisbaudran y posteriormente aislado en 1901 por el también francés Eugene Demarcay.

Hasta aquí los elementos “continentales”. Vamos ahora a por los nacionales. El polonio (84) debe su nombre a Marie Skłodowska Curie, de origen polaco y posteriormente nacionalizada francesa, que lo descubrió junto a su marido Pierre en 1898 en Francia. Pero encierra una reivindicación política.

Por aquel entonces, Polonia no era un país independiente y se encontraba bajo dominio de Prusia, Rusia y Austria. El deseo de Curie era que mediante este bautismo al elemento con el nombre de su país de origen se publicitara esa falta de independencia. De este modo, el polonio puede considerarse el primer elemento que recibió un nombre para poner de manifiesto una controversia política.

Francia tiene dos elementos relacionados con su territorio. El primero es el francio (87), que recibe este nombre ya que fue aíslado por la francesa Marguerite Perey en 1939 en este país. Pero también guarda relación con el país el galio (31), que debe su nombre a la denominación romana de este territorio, la Galia. No obstante, la historia cuenta también otra versión, que Lecoq de Boisbaudran, el francés que aisló el elemento en 1878, lo llamó Gallium por la palabra francesa ‘gallus’, gallo, ‘le coq’ en francés. De ser cierto, el nombre del elemento quedaría directamente relacionado con su apellido. Seguramente mató dos pájaros de un tiro.

El germanio (32) tiene su origen en la designación latina de Alemania ‘Germania’. El elemento y sus propiedades fueron predecidas por Dimitri Mendeleev (que lo llamó Eka Sicilium). Posteriormente, el químico alemán Clemens Alexander Winkler los identificó y aisló en 1886 poniéndole también el nombre. La confirmación de las predicciones de Mendeleev fueron las que consolidaron la tabla periódica de los elementos.

El rutenio (44) fue aislado en 1828 por un químico ruso llamado Gottried Ossann y le llamó así por ‘Ruthenia’, que significa Rusia en latín. No obstante, más tarde se retractó del descubrimiento hasta que, en 1844 otro químico ruso, Karl Ernst Claus lo confirmó y mantuvo la denominación.

El Indio (49) fue identificado debido a su intenso color azul o azul índigo. Así este metal debe su nombre en realidad a un color que fue llamado así debido a que, en su día, era fabricado con el colorante que romanos y griegos importaban de la India.

Elementos que reciben su nombre de una región

Vistos los elementos que guardan relación con un país, vamos ahora a hablar de aquellos que lo hacen con una región. Es el caso del escandio (21), ‘Scandium’, que fue encontrado en el ytterbio contenido en un mineral procedente de Escandinavia (de ahí el obvio nombre) por Lars-Frederik Nilson en 1879.

El tulio (69) fue así nombrado debido a Thule, la denominación que los griegos daban a lo que ellos consideraban el punto más septentrional del planeta, no necesariamente Escandinavia. Fue identificado en 1879 por Per Theodor Cleve, que pensaba que esa designación griega se correspondía con Escandinavia.

El californio (98) debe su nombre al actual estado estadounidense de California. El nombre de California deriva de del nombre que pusieron a la zona los exploradores españoles, a raíz de una reina que supuestamente vivía en el norte de la región, la reina Califia.  Fue descubierto por Glenn T Seaborg  y Albert Ghiorso. El magnesio (12) se llama así por Magnesia, una región situada en Tesalia, Grecia. Fue identificado por Joseph Black en 1755 y aislado por Sir Humphry Davy en 1808.

Elementos bautizados con nombres de ciudad

París en 1907. Fuente.
París en 1907. Fuente.

El lutecio (71) tiene su origen en Lutetia, el nombre latino de París. Su denominación es otro ejemplo de controversias entre países. La ‘guerra del lutecio’, como podríamos llamarla, vino marcada por la pelea entre dos científicos, uno alemán y otro francés, acerca de la autoría del descubrimiento.

A comienzos de 1907, el germano Auer von Welsbach aisló, identificó y publicó los resultados de este elemento, al que denominó ‘cassiopeium’ (de la constelación Casiopea). El francés George Urbain hizo lo mismo, con otro artículo aparecido a finales de 1907.

Urbain decidió llamar al elemento lutecio (con ‘c’, del nombre en francés antiguo lutéce). La sociedades químicas alemanas tomaron el nombre cassiopeum y las francesas eligieron, obviamente, lutecio. Finalmente, el Comité Intenacional de Pesos Atómicos se decantó por la denominación Lutecio, algo en lo que pudo haber influído bastante el hecho de que Urbain fuera uno de los fundadores de este organismo.

Ahora vamos con un grupo de elementos que comparten origen. Se trata del erbio (68), yterbio (70), ytrio (39) y terbio (65). Todos fueron nombrados en relación a Ytterby, una localidad sueca cercana a Estocolmo en la que había una cantera.

Mina a cielo abierto en Ytterby, donde se encontraron los minerales. Fuente
Mina a cielo abierto en Ytterby, donde se encontraron los minerales. Fuente.

Los minerales provenientes de este yacimiento contenían una cantidad inusual de elementos lantánidos (del 58 al 71), difíciles de separar. El ytrio (que no es un lantánido) fue aislado en 1794 por el químico finlandés Johan Gadolin y recibió su nombre directamente de la localidad de Ytterby. Con el resto de minerales ocurrió lo mismo, con nombres derivados del nombre de este lugar.

El hafnio (72) recibe su nombre de hafniae, la denominación latina de la capital danesa, Copenaghe. Por su parte, el holmio (67) recibe su nombre de Holmia, que es la denominación latina de Estocolmo, ciudad de origen del científico que identificó el elemento, Per Theodore Cleve.

El berkelio (97) fue sintetizado  en 1949 en la pequeña ciudad de Berkeley (California EE.UU.). La denominación sigue la serie de los lantanoides, como su homólogo el terbio (que debe su nombre a Ytterby, también una pequeña ciudad, como hemos visto).

Otras denominaciones geográficas

El bismuto (83) proviene de las palabras alemanas Wies y Mutung. Mutung es la antigua denominación para las minas mientras que Wies hace referencia a un lugar llamado in den Wiesen, cercano a la colina Schneeberg, en las montañas Erz, al sur de Alemania del Este, donde fue encontrado este mineral. La W pasó a ser B posteriormente.

El estroncio (38) recibe su nombre de la ciudad escocesa de Strontian, donde fue encontrado el mineral –estrocianita– que contenía el elemento. Fue aislado en 1808. Por último, el renio (75) debe su nombre al río alemán Rin, en cuyas inmediaciones había nacido Ida Eva Taker, quien junto a su marido Walter Noddack descubrió el elemento.

¿Que aún quieres más? Pues pásate a leer las nacionalidades de los elementos en esta entrada.

* Fuente: esta web sobre el origen de los nombres de la tabla periódica.

3 COMENTARIOS

  1. Rápidamente me he interesado por si el nombre del Bario tenía su origen en la italiana Bari. Pero -Oh decepción- no sólo no es así, sino que ni siquiera tiene nada que ver con nuestros queridos bares.

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